diciembre 3, 2020

La OEA y las primarias

Esta semana se anunció que la Organización de los Estados Americanos (OEA) enviará una misión electoral para observar las elecciones primarias que tendrán lugar el 27 de enero.

En un momento en que la oposición, política y mediática, intensifican sus ataques al Gobierno, al Movimiento Al Socialismo (MAS) y a la figura de Evo Morales, la decisión de la OEA supone un duro golpe en sus antidemocráticas aspiraciones de deslegitimar dichas primarias.

Sobre todo porque, además, a cargo de la OEA se encuentra el excanciller de Uruguay Luis Almagro, recientemente expulsado por el Frente Amplio de su ya exformación, y tremendamente beligerante contra los gobiernos de izquierda en América Latina y el Caribe.

Además, a Almagro vienen presionándole en fechas recientes, primero Tuto Quiroga, y después Carlos Mesa, para que aplique a Bolivia la Carta Interamericana, en un intento de pasar de una oposición política y mediática nacional a construir un frente internacional contra el gobierno de Evo Morales.

No se trata aquí de tomar las declaraciones o decisiones de la OEA cuando nos convienen, y criticarlas cuando no. Se trata justamente de mostrar que un organismo financiado en su mayor parte por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y con una persona nada sospechosa de simpatizar con gobiernos de izquierda en la región, acepta como parte del juego democrático las reglas de las que se dota Bolivia para llevar adelante sus procesos electorales.

Bolivia es uno de los países con mayor estabilidad política, económica y social del continente, y eso hace muy difícil en el exterior seguir la estrategia antidemocrática que les propone la oposición. Un crecimiento económico sin comparación con los países de su entorno, un respeto a la oposición que no se ve en otros países de la región (a pesar de la deriva antidemocrática y violenta de una parte de ella) y buenos indicadores en el camino de reducir la pobreza y desigualdad heredada por el neoliberalismo.

La misión de la OEA estará formada por especialistas técnicos que observarán áreas como la de organización y tecnología electoral, y por supuesto contribuirán a desechar cualquier insinuación de fraude que probablemente señale la oposición, intentando construir una matriz de cara a las elecciones de octubre.

Es necesario subrayar aquí que, a pesar de que ningún proceso electoral es perfecto, y que siempre hay errores humanos, en 13 años de Proceso de Cambio ni una sola elección fue observada, y si hay un déficit en la calidad democrática de las primarias es precisamente responsabilidad de la oposición por seguir las viejas lógicas de la partidocracia neoliberal y no inscribir binomios alternativos que permitan que su militancia escoja el que considere más adecuado para superar al binomio ganador, y gobernante, conformado por Evo Morales y Álvaro García Linera.

Nos congratulamos, por tanto, como país, de que la OEA haya aceptado la invitación del Tribunal Supremo Electoral para observar las primarias, y esperamos que tanto la propia OEA como la Unión Europea y otros organismos puedan acompañar el proceso electoral hasta las elecciones de octubre.

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