abril 13, 2021

Los documentos programáticos de la Central Obrera Boliviana


Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social, reunió en un volumen seis documentos políticos fundamentales para comprender el origen, desarrollo y proyección de la Central Obrera Boliviana, un compendio que permite comprender la historia política contemporánea de Bolivia. Son documentos constitutivos producidos por los trabajadores organizados en la Central Obrera Boliviana, que caracterizan sus luchas por buscar y alcanzar ideales políticos y utopías socialistas, en el marco de la unidad e independencia de la clase obrera. En sus sesenta y seis años de existencia, la Central Obrera Boliviana ha realizado 17 congresos nacionales, siendo el primero, el efectuado en La Paz (31 de octubre al 10 de noviembre de 1954) y el último en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en febrero de 2018, donde fue electo Juan Carlos Huarachi, representante de la nueva dirigencia minera.

El Acta de Fundación de la Central Obrera Boliviana, hecho histórico verificado el 17 de abril de 1952, la considera como el instrumento idóneo para “la defensa de los altos intereses ideológicos, políticos y sindicales del proletariado, los campesinos y las clases medias empobrecidas”, alianza policlasista que “agrupa a la mayoría de la nación”.

La Declaración de Principios y su Programa Ideológico (31 de octubre al 10 de noviembre de 1954), analiza la situación política internacional y caracteriza el proceso de la Revolución Nacional “producto de la conciencia general del país (…) en relación directa con la evolución mundial y la correlación de fuerzas sociales antagónicas”, que será el método de análisis que se mantendrá en su praxis sindical.

Reivindica la “línea estratégica del marxismo-revolucionario” y señala la necesidad de “una férrea unidad internacional para imponer la paz socialista”, mostrando su interés de exportar el modelo de la Revolución Nacional y Popular “de obreros, campesinos y clases medias en los países poco desarrollados”. Es uno de los documentos más importantes que se convierte en un instrumento para concientizar y dotara la clase obrera de una línea estratégica que guiará su accionar durante la época más conflictiva del movimiento obrero.

La historia política demostró que el enemigo principal se había enquistado al interior del Gobierno, que generó la estrategia desnacionalizadora, liquidó las milicias armadas, eliminó el control obrero y cercó los centros industriales mineros, propiciando una dictadura militar. La respuesta fue la Tesis Socialista de la Central Obrera Boliviana (6 de mayo de 1970), propugna la “Unidad revolucionaria contra el imperialismo para forjar una Bolivia socialista” y hace un análisis sobre el retorno de la clase dominante al poder, detrás delos gobiernos militares luego de noviembre de 1964; propugna “aplastar al imperialismo y a sus sirvientes nativos”.

El proletariado se asume así mismo como “una poderosa fuerza social y política independiente”, consciente de su papel fundamental en el periodo de 1952-1964, pero que no logra controlar el poder político total: “No basta la acción insurgente de las masas, sino definir quién asume la dirección de esa insurgencia”.

Los documentos orgánicos de la COB, marcan con fuerza la dirección política del proletariado, como se puede ver en la “Declaración política del V Congreso de la Central Obrera Boliviana” (7 de mayo de 1979), en el que evalúan y caracterizan el septenio banzerista (1971-1976), señalando que “el ascenso del fascismo fue una derrota temporal del pueblo”, temporal tras haberse provocado la caída del dictador, luego de la heroica huelga de hambre de las cuatro mujeres del Comité de Amas de Casa Mineras. Expresa la línea de acción del proletariado identificando al imperialismo norteamericano como el enemigo principal de los pueblos de América Latina y Bolivia, que emplea para sus fines de dominación a regímenes democrático-burgueses y por medio de gobiernos fascistas. Reivindica la unidad del proletariado con la alianza con campesinos, universitarios y estudiantes, capas medias de las ciudades, intelectuales progresistas y revolucionarios, sacerdotes comprometidos con el pueblo y militares progresistas, con los que se alcanzará el ideal de la liberación nacional.

En su octavo congreso (27 de septiembre de 1989) aprueban el Documento Político “Bolivia no será base de agresión yanqui, será campo de batalla de la liberación de la COB”, que surgió del XXII congreso nacional de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Por tal motivo, es conocido como la Tesis de la Chojlla. Identifica el origen de la crisis que afecta al país, crisis que ha liquidado la capacidad productiva y económica del Estado, al haberse implantado el modelo de economía de libre mercado, abriendo las puertas a las transnacionales. La clase obrera exige la rehabilitación de la minería, denuncia la terciarización de la economía y analiza la nueva coyuntura caracterizada por la guerra contra la coca, la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y la defensa de la seguridad social. Pone al descubierto la estrategia de guerra de baja intensidad de los EE.UU., que usa a la clase política que controla el Congreso por medio de megacoaliciones de partidos de derecha (“gobiernos de continuidad neoliberal”), planteando una resistencia subversiva.

La COB observa la nueva configuración del Estado, emergente del proceso constituyente del 2006-2008, que se expresa en la promulgación de la Constitución Política del Estado Plurinacional (febrero de 2009). Reafirma su alianza con el Gobierno en su Tesis Política aprobada en su XVI Congreso (23 de enero de 2018): “Frente a la Conspiración Reaccionaria, los Trabajadores en la Lucha Revolucionaria”.

La Tesis de Tupiza, hace un análisis del contexto económico, político y social. Muestra el interés de Estados Unidos por consolidar su control hegemónico en América Latina y el Caribe, territorio donde se encuentran desde los metales corrientes y conocidos, pasando por el cromo, cobalto, berilio, manganeso, litio, molibdeno, platino y titanio, hasta las tierras raras (nuevos materiales esenciales), que son los metales más importantes en la producción capitalista. Respalda la urgencia de desarrollar la Industrialización de nuestros recursos naturales hidrocarburíferos, mineros y agrícolas, para alcanzar la independencia económica. Define y expone con claridad su posición, apostando por la profundización del proceso (política de estabilidad), en el marco de la unidad con el Estado, frente al enemigo principal.

Los documentos programáticos expresan el plan de gobierno del proletariado. Caracterizan la realidad nacional, cuyo análisis de las coyunturas demuestra que el curso de la historia de los pueblos y naciones, está determinado en gran medida por intereses geopolíticos y económicos del imperialismo y sus aliados nativos, frente al cual se señala el rol del proletariado y los movimientos populares, para consolidar la independencia del país.


* Historiador boliviano.


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