diciembre 1, 2020

Los aportes de Gunnar Mendoza a la archivística boliviana: de la pria a la vertiente archivística


Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El Comité de Archivos, organismo especializado de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, fue establecido en 1947 para “ayudar a la conservación, arreglo y conocimiento de los archivos históricos de América”. Este Comité designó a T. R. Schellenberg, para organizar la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos (PRIA). Con ese fin tuvo que viajar hasta Potosí para entrevistarse con Gunnar Mendoza, con quien planificaron el amplio programa de la reunión. El célebre archivista norteamericano aprovechó su presencia en esa ciudad para dictar conferencias sobre organización de archivos.

La Primera Reunión Interamericana de Archivística PRIA [1]

De esa manera, la PRIA fue organizada por Theodore R. Schellenberg y Gunnar Mendoza, celebrada en Washington D.C. (del 9 al 27 de octubre de 1961) a la que asistieron 51 profesionales del continente y observadores de España. Sus resoluciones cambiaron el curso de la Archivística científica. Gunnar Mendoza, Guillermo Ovando Sanz y Mario Chacón Torres, presentaron sus ponencias, representando a Bolivia. La PRIA concluyó sus debates con la Declaración de Principios y sus resoluciones se convirtieron en una verdadera base programática para el desarrollo archivístico entre las décadas de 1970 y 1980. Durante la reunión, Schellenberg había distribuido la versión española de su obra Técnicas Descriptivas de Archivos, la que motivó las observaciones de la entonces archivista principiante Vicenta Cortés Alonso, y le siguieron los Problemas de Ordenación y Clasificación de Gunnar Mendoza y el Manual de archivología Hispanoamericana de Aurelio Tanodi.

La PRIA ha sido la base constitutiva del desarrollo de la archivística iberoamericana. Esa experiencia ha dado lugar a una prolífica tradición que se expresa en una praxis compleja de desigualdades y reciprocidades. Vicenta Cortés Alonso, afirma que “este encuentro fue la primera piedra de la que han ido saliendo varios sillares del edificio de los archivos americanos. Es más, la semilla allí sembrada, simbólicamente, estaba germinando y se convertiría en un buen semillero de nuevas iniciativas”. La PRIA originó un vasto programa de cooperación técnica que desarrolló España a favor de los archivos Iberoamericanos.

Vicenta Cortés Alonso fue la responsable de ejecutar el punto 7 de las Resoluciones de la PRIA (Cf. Formación de Archiveros) desarrollado en base al Proyecto de Javier Malagón, que dieron lugar a los cursos del Centro Interamericano para el Desarrollo de los Archivos en Córdoba, Argentina (1972-1988) y los de la Escuela Nacional de Documentalistas en Madrid (1973-1982), impulsado por José Sánchez Belda y ejecutado por Vicenta Cortés Alonso (Inspectora General de Archivos y directora del Curso), Carmen Crespo Nogueira (Directora del Centro de Conservación y Restauración) y Carmen Pescador del Hoyo (Directora del Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares). España impulsó, desde la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, los cursos de la Escuela de Archivos para Ibero-América en 1991 e instalando el Centro Iberoamericano de Formación Archivística en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).

Vertientes en la construcción de la Archivística de Bolivia

La construcción científica de la Archivística boliviana tiene dos vertientes fundamentales: la vertiente archivística y la vertiente administrativa. El DS 5758 (1961) —la primera de la Vertiente Archivística— ordena la transferencia al Archivo Nacional de la documentación oficial y nacional existente en las reparticiones del Estado con más de treinta y cinco años de uso. A su retorno de Washington, Gunnar Mendoza plasmó las recomendaciones emanadas de la PRIA, con el DS 5943 (1961) que crea la Comisión Especial para elaborar guías del patrimonio de la Nación. En el ínterin se dicta el DS 09777 (1971), que dispone la creación del Archivo de La Paz, arrebatando las atribuciones del ANB. No obstante la base fundamental de la Vertiente Archivística es el DS 13956 (1976) que sirve como paraguas jurídico-administrativo para impulsar el Programa de Desarrollo del Servicio de Archivos y Documentos Públicos de Bolivia, que contó con el apoyo de la Escuela Nacional de Archiveros de Córdoba, Argentina.

El Programa cierra las viejas heridas abiertas entre el Archivo de La Paz y el Archivo Nacional de Bolivia, siendo designado Alberto Crespo Rodas director del Programa y Gunnar Mendoza director técnico, es decir, el director real del Programa. Con este fin, Mendoza hace aprobar el DS 13956 que declara de utilidad nacional al Programa de Desarrollo del Servicio de Archivos y Documentos Públicos de Bolivia¸ que consagra el concepto de documentaciones públicas y sus tipos, seguida del DS 13957 que instruye la adopción de medidas adecuadas de conservación, prohibiendo la incineración, venta, desecho y eliminación estableciendo responsabilidades penales para administradores y archiveros.

El 2 de marzo de 1989 se aprueban tres decretos que dotan de base legal a la archivística en el país. El DS 22144, declara de máxima utilidad y necesidad nacionales las documentaciones públicas, define las fases del ciclo vital (activa, inactiva y de valor permanente), prohíbe la destrucción y deterioro de las documentaciones inactivas, asume como base legal el Código Penal. El DS 22145, declara de utilidad y necesidad nacionales las documentaciones públicas inactivas, asume como base legal el Art. 191 de la CPE y el Código Penal, dispone el establecimiento de archivos centrales, la designación de personal técnico y recursos económicos necesarios.

El DS 22146, ordena el establecimiento del Repositorio Intermedio Nacional y la creación de Repositorios Departamentales, con las funciones de preservar y accesibilizar para la consulta, las documentaciones inactivas, evaluar esas documentaciones, a fin que sean transferidas al ANB, a efectos de su conservación indefinida, y las evaluadas como superfluas sean desechadas bajo control legal. El DS 22396, declara de utilidad y necesidad nacional las documentaciones privadas (1989).

A su muerte, acaecida el 5 de marzo de 1994, algunos discípulos continuaron con la vertiente archivística, haciendo aprobar el DS de creación del Repositorio Intermedio del Poder Ejecutivo (1998) y el establecimiento de Archivos Presidenciales (2002). El DS 27490 (2004), dispone la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, incorporando formalmente el enfoque sistémico en la organización archivística, que incide en la administración documentaria y archivística del sector público, a lo largo del ciclo vital de las documentaciones, cruzando de manera transversal sus distintas fases. Hoy se vislumbra una vertiente científica, que introduce en Bolivia la teoría del Continuo documental. Es una expresión de la Vertiente Archivística, el mayor legado de Gunnar Mendoza.


* Magister Sicentiarum en Historias Andinas y Amazónicas (UMSA).
1 Texto resumido de la ponencia presentada al Panel: 25 años de la muerte de Gunnar Mendoza, organizado por Maestría Terminal de la Carrera de Historia: “Gestión Documental y Organización de Archivos Históricos” de la Carrera de Historia (UMSA).

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