noviembre 27, 2020

Colombia y Estados Unidos: ¿Lazos rotos?

BOGOTA -. Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos entraron en un terreno complicado, luego de que el presidente Donald Trump le reclamara a Iván Duque, por segunda vez, por el incremento de los cultivos ilícitos.
«Infortunadamente, el negocio de las drogas ha crecido un 50 por ciento desde que está ahí», aseguró Trump en la víspera en referencia a Duque.

Pero no solo apuntó su batería verbal contra el mandatario sudamericano, cuyo país se precia de ser el gran aliado regional de los norteamericanos, sino que puso en la misma condición a Colombia con Honduras, Guatemala y El Salvador, tras acusarlos de enviar a su país a sus pandilleros más peligrosos.

«Las declaraciones del presidente Trump no ayudan para nada, hacen daño, afectan la sensibilidad de los colombianos y son innecesarias, entre otras cosas, porque los colombianos tenemos claro qué es lo que debemos hacerse», señaló hoy el canciller, Carlos Holmes Trujillo.

El jefe de la diplomacia colombiana sostuvo que las relaciones con Washington son «muy fuertes», incluso «magníficas», pero recordó que en el caso de la lucha antidrogas hay un «principio de responsabilidad compartida». A la Casa Blanca le preocupa el aumento de los cultivos de hoja de coca, que según la medición anual que realiza Naciones Unidas fue de 179 mil hectáreas en 2017, mientras que la Oficina de Control de Drogas de Estados Unidos la situó en 209 mil.

Para el Canciller colombiano la cifra de sembradíos con hoja de coca es una «herencia maldita» del gobierno de Juan Manuel Santos, que se le ha explicado a los funcionarios estadounidense relacionados con el tema, pero que no distingue Trump.

Esta no es la primera vez que el mandatario norteamericano le reclama a Duque por el mismo tema. A finales del mes anterior, Trump calificó a su par colombiano de ser un «buen tipo» pero le recriminó no hacer nada para frenar la llegada de droga a su país.

«Hay más drogas saliendo de Colombia ahora mismo que antes de que fuera Presidente. Él no ha hecho nada por nosotros», sentenció Trump con Duque en la mira.

La noche del miércoles, además de la respuesta oficial dada por el Ministerio de Exteriores a los dichos de Trump, el presidente Duque ripostó con una frase contundente: «le rendimos cuentas es al pueblo colombiano para enfrentar ese fenómeno».

Para el embajador estadounidense en Bogotá, Kevin Whitaker, el «comentario» de Trump solo «refleja las preocupaciones» de los dos países frente al incremento de los cultivos de coca. «Hay más coca ahora que nunca en el país», recordó el diplomático, quien interpretó que las palabras de su Presidente contra el mandatario colombiano fueron porque «ser líder significa responsabilidad y es el punto que quiso él enfatizar».

Sin embargo, para Whitaker «es cuestión, desde muy punto de vista, de estilo; es el estilo de presidente Trump, así es él» y «habla así», y «políticamente esa es una de las razones por las que se le eligió» en su país, reflexionó.

En medio de ese ambiente político llegará el próximo domingo a Colombia el secretario de Estado de norteamericano, Mike Pompeo, que en su última visita ya había advertido a Bogotá de las preocupaciones de Washington por el aumento de los cultivos ilícitos.

La visita de Pompeo está relacionada con la situación social y política en Venezuela, una causa que comparten Colombia y Estados Unidos.

Precisamente, el canciller pidió apoyo a su país por parte de la comunidad internacional, al recordar que se tienen abiertos tres frentes de trabajo: reducir los cultivos ilícitos, la migración venezolana que supera el millón de personas, y la implementación del acuerdo de paz con las FARC.

«No es poca cosa que una nación tenga que enfrentar esos tres desafíos», recordó Trujillo a La W Radio desde Boston, en Estados Unidos.

Por su parte, el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, calificó en general las palabras de Trump de «tonterías» y sostuvo que «las ofensas se miden por la calidad del ofensor».

Añadió que «la lucha contra las drogas es planetaria, pero hasta ahora los latinoamericanos ponemos los muertos y los norteamericanos las narices, ya es hora de cambiar la estrategia», reclamó. (ANSA).

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