diciembre 3, 2020

Suscribe Declaración de Chapultepec, pero entrega a Assange


Por Soledad Buendía Herdoíza *-.


Con gran cobertura mediática, nacional e internacional, la República del Ecuador firmó la Declaración de Chapultepec, el pasado 20 de febrero de 2019, a la cabeza del magno evento: el presidente Lenín Moreno inscribió su rúbrica sobre este documento que busca el fortalecimiento del periodismo y el desarrollo de la libertad de expresión en el país.

La declaración fue suscrita en el año 1994, en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), para la defensa de la comunicación como un derecho fundamental humano. Este documento contiene 10 artículos que trazan una hoja de ruta para gobiernos y sociedades en la ejecución de la libertad de expresión, como bandera de libertad en estos “nuevos tiempos en la República”. Así lo han promocionado.

En las explicaciones y coberturas se destacó que una de las medidas que se ajusta a los estándares internacionales sobre la libertad de expresión, solicitadas a la República del Ecuador por las relatorías especiales para la libertad de expresión de las Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, era la “no persecución a través de aparatos represivos” a los medios de comunicación ni a los periodistas. En la actualidad, setenta países se han adherido a esta declaración.

Paradójicamente, el país de la “garantía de la libertad de expresión” y suscriptor de la Declaración de Chapultepec, entrega de la manera más arbitraria y bajo argumentos burdos al señor Julián Assange: un periodista y programador australiano, creador de la red WikiLeaks, organización sin fines de lucro que publica documentos de interés público.

Assange estaba por cumplir siete años de asilo en la embajada del Ecuador en Londres por ser víctima de lo que ha denunciado como una persecución política en varios países por “publicar la verdad”. Por pedidos de los abogados del periodista, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas analizó su caso y consideró que era absolutamente injustificado, por lo que el 5 de febrero de 2017 emitió una resolución a su favor, la cual, sin embargo, ha sido ignorada por el Reino Unido y Suecia, además de Estados Unidos y ahora Ecuador.

Lastimosamente, el pasado 11 de abril de 2019, sin mayores explicaciones, el presidente de la República del Ecuador decidió, al amparo del principio de Soberanía de los Estados, dar por terminado el Asilo Político que gozaba el señor Assange.

Por todo esto es que llama la atención cómo un Gobierno garantista de la libertad de expresión realiza un gesto que atenta contra la seguridad de un ser humano, violando de manera abrupta varios principios del derecho internacional, así como fundamentales derechos humanos; y, cómo un Estado que se jacta de garantista de la libertad de prensa y expresión, que con aspavientos suscribe la Declaración de Chapultepec y que se declara protector y garante de los derechos humanos, de la libertad de contenido de prensa y de expresión, en la práctica actúa en su contra.


* Asambleísta de Ecuador.

Be the first to comment

Deja un comentario