septiembre 22, 2020

La informalidad y la oposición


Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


En esta época electoral, la desesperación de los “analistas” económicos, que son claramente opositores al actual gobierno llega a un límite insospechado, ahora nos quieren hacer creer que la informalidad en Bolivia es producto del actual gobierno y de las supuestas “condiciones económicas negativas”, buscando posicionar este criterio sin ningún sustento técnico.

La informalidad laboral es un problema de todos los tiempos y de la gran mayoría de las naciones, los aportes a la seguridad social (en todos los países) es un gasto de funcionamiento, vale decir que éste aumenta de gasto corriente en las empresa disminuye las utilidades de los empresarios, como decía Guillermo Lora, “si los empresarios pudieran hacer trabajar gratis a los obreros lo harían sin ningún remordimiento y esto no porque sean unos monstruos o insensibles sino por su mismo objetivo principal el obtener el máximo de ganancia”, por tanto el disminuir, eludir o reducir los gastos de la seguridad social u otro beneficio a los obreros incrementa las utilidades de los empresarios.

La obtención de estos beneficios para la clase obrera se dan a partir de las luchas sociales y sindicales que logran incorporar a las legislaturas de los países estas conquistas que van desde las 8 horas de trabajo hasta los aportes patronales para salud y jubilaciones así como otros beneficios, esto significa que el control gubernamental y la aplicación de sanciones a las empresas que incumplen es un factor importante en la disminución de la informalidad.

En Bolivia a partir del D.S. 21060 la informalidad laboral se incremento de una forma alarmante, ya que los empresarios tenían mucha más facilidad de despedir a los obreros, la libre contratación y la reducción de los puestos de trabajos estatales (debido a la capitalización) hacían que la mayoría de los obreros presten sus servicios sin siquiera firmar un contrato y mucho menos de gozar de trabajos formales y estables, incluso el gobierno redujo estos beneficios contratando más consultores (sin derechos laborales ni aguinaldos).

En 2018 el informe del Fondo Monetario Internacional concluyo que Bolivia fue el segundo país en Sudamérica que más redujo la informalidad 65,6% y esto porque la economía creció como nunca y la intervención del gobierno hizo que la mayoría de los empresarios empiecen a cumplir la normativa social pero no solo se ejerció un control persuasivo mediante multas, clausura cierres sino con incentivos económicos, así tenemos que el plan “mi primer empleo digno”, donde el estado paga los aportes sociales durante el primer año, luego tenemos el 15% del segundo aguinaldo donde las empresas que querían beneficiarse con este monto tenían que estar registrados lo que implica formalizar sus fuentes de trabajo.

La ciudadanía sabemos que estos analistas nunca respaldan sus conclusiones con datos de organismos internacionales mucho menos nacionales y solo hacen referencia a sus deseos o algún dato subjetivo; asimismo, hacen referencia a autores europeos que tratan de medir el desarrollo económico con la “felicidad” o bienestar de la ciudadanía, tal vez porque ellos implícitamente piensan que Bolivia tiene el nivel de una economía europea y para ellos esas teorías se adecuan a la realidad nacional.


* Lic. Economía.

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