julio 24, 2021

El Plan D (desestabilizador) de la oposición


Editorial Cambio-.


En las últimas horas, los sectores de la oposición al Gobierno realizaron al menos tres movimientos visibles: por un lado, comenzaron a manejar una línea dura al anunciar paros y bloqueos, mientras que por otro apretaron el acelerador para desacreditar el proceso electoral y arremeter contra el crecimiento económico.

En un tercer escenario, los sectores contrarios al Gobierno mantienen una disputa encarnizada por el segundo lugar y, a la vez, lanzan ideas sueltas o “sunchu luminarias (estrella fugaz, de un fuego fatuo, de algo que apenas alumbra)” que buscan la atención mediática temporal en vez de presentar un plan de gobierno serio y estructurado de su propuesta de país para el siglo XXI.

En este sentido, los sectores opositores se manejan en al menos cuatro escenarios en los que despliegan distintos planes.

El Plan A tuvo que ver con su apelación al campo internacional para inhabilitar la candidatura de Evo Morales. Recurrieron a la CIDH, la OEA, Brasil, Colombia y hasta pidieron la intervención directa del presidente Donald Trump.

Sin embargo, este escenario no les produjo los frutos esperados. Inclusive el secretario general de la OEA, Luis Almagro, les dijo que no existen instrumentos legales en vigencia para oponerse a la candidatura de Morales.

Almagro sugirió a los opositores que su postura la canalicen en las elecciones presidenciales del 20 de octubre.

Este inocultable fracaso en el campo internacional obligó a los sectores de la oposición a jugar su rol como candidatos, es decir, inscribirse y cumplir los requisitos establecidos. Este Plan B incluye recorridos electorales, visitas al exterior, campañas, presentación de algunas ideas sueltas, como por ejemplo que las postulantes a primeras senadoras sean mujeres (Comunidad Ciudadana), o que las damas porten armas (Víctor Hugo Cárdenas) o declarar al 21F como feriado (Óscar Ortiz). En este nuevo escenario también se incluye la cruenta disputa por el segundo lugar electoral entre Comunidad Ciudadana y la agrupación Bolivia Dice No. Dirigentes de ambos partidos no se cansan de lanzarse dardos/insultos/burlas entre ellos.

El pico más pintoresco de esa disputa se produjo el 31 de mayo en el debate casi callejero entre el vocero de CC, José Luis Ormachea, y Marcel Rivas, de la alianza Bolivia Dice No. Ambos representantes se sacaron los “trapitos al sol”, pero el que salió mal parado fue Ormachea, quien días después tuvo que pagar la factura al ser desplazado por el nuevo vocero de CC, Diego Ayo.

Ese debate que hizo recordar el enfrentamiento verbal de Carlos de Mesa con el entonces ministro de Informaciones Mario Rueda Peña (1991), está disponible en el link http://www.cabildeodigital.com/2019/05/lucha-libre-coyuntura-mesa-ortiz….

El tercer escenario, o Plan C, en el que se mueven los opositores, tiene que ver con una campaña que busca atemorizar a la población, sin tener un fundamento suficiente.

“Estamos a las puertas de un gran fraude”, dijo por ejemplo ayer Diego Ayo en radio Compañera. Similar discurso es manejado por el resto de las candidaturas neoliberales.

En este mismo escenario se pueden ubicar las versiones de la derecha y sus medios, que buscan hacer creer que la economía está mal (en cuanto a reservas de gas, RIN, visión de calificadoras de riesgo, opinadores, etc.), cuando en realidad el crecimiento boliviano es líder en la región y el país fortalece su presencia internacional con acuerdos energéticos y pactos de comercio y desarrollo con diversas potencias globales.

Por último, el Plan D es más radical. Consiste en patear el tablero, anunciar paros y bloqueos para perjudicar el crecimiento económico, la estabilidad social y la gobernabilidad.

En este escenario se sitúan el comité cívico cruceño y Adepcoca, esta última respaldada por la agrupación de Carlos de Mesa, según dijo Ayo.

Luego de fracasar en su intento internacional por inhabilitar la candidatura de Morales, los opositores juegan varias cartas, algunas de línea dura.

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