junio 20, 2021

Las dos caras de la estrategia opositora

Por Editorial La Época -.

La oposición, disfrazada de comité cívico, trató de evitar el cierre de campaña del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la ciudad de Potosí, donde activistas de derecha desplegaron violencia contra militantes del Proceso de Cambio que participaban del acto proselitista este sábado. La provocación no tuvo éxito y el MAS, con Evo Morales, llevó adelante su acto político-electoral.

La violencia desarrollada por grupos de la oposición dio por resultado cerca de 7 heridos, entre Policías y civiles. Los adeptos del partido de gobierno se protegieron de las piedras arrojadas por los opositores, lo que felizmente evitó que los hechos acabaran de peor manera. Algunos medios de comunicación, conocidos por su posición anti-Evo, dieron cuenta que en Potosí hubo “enfrentamientos”, cuando en realidad lo que se registró es un ataque de opositores a la gente que se trasladaba hacia el lugar de cierre de campaña.

Pero bueno, desde una perspectiva más amplia, lo que sucedió en la Villa Imperial es apenas un ejemplo de lo que persigue un sector de la oposición de Bolivia, para afectar la imagen de unas elecciones generales en las que, si no hay algo muy grande que modifique la tendencia, Evo Morales será reelecto por cuarta vez consecutiva para el periodo 2020-2025. De ahí que no hay que tomar alegremente las resoluciones que un grupo de personas llevó a los cabildos de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, para su respectiva aprobación, entre las que destacan el desconocimiento de un resultado que de la victoria a Morales y la convocatoria a desobediencia civil.

La oposición está jugando a la estrategia de la doble riel: por un lado, tratar de lograr una victoria electoral en una segunda vuelta y, por otro lado, generar un estado de tensión política que, por esa conducción irresponsable, puede evolucionar a una situación de convulsión social. De ahí toda la retórica desafiante y anti-democrática que muchos de sus dirigentes desarrollaron sin disimulo en los cabildos de esas tres ciudades.

Lo grave de generar ese estado de tensión política es que juegan con el presente y futuro de la gente. En estos trece años, Bolivia ha logrado mantener una estabilidad económica con crecimiento y justicia social que la ha colocado en la vitrina regional y de varios países del mundo. Y ahí está la irresponsabilidad de la oposición, pues no puede ignorar que generar una inestabilidad política va a traducirse luego en inestabilidad económica y social.

La respuesta democrática desde el gobierno y los movimientos sociales pasa por no caer en la provocación. La derecha quiere muertos y heridos antes de las elecciones y quizá incluso ese mismo día. La legitimidad de las elecciones, dentro y fuera del país, pasa por la masiva participación el domingo 20, cuando en el país se defina entre seguir el camino de los cambios para beneficio de la gente o retornar a las situaciones de alta conflictividad social producto de la implementación de medidas neoliberales, como sucede ahora en Argentina y Ecuador.

La resistencia de los movimientos sociales en lucha dio lugar al Proceso de Cambio. Su lucha y protagónica participación democrática defenderá y profundiozará lo conquistado.

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