abril 13, 2021

Binomio de Bolivia Dice No oculta rostro de neoliberalismo

La Paz-. Tercero en la intención de voto de cara a las elecciones del próximo domingo, el binomio de Bolivia Dice No (BDN), integrado por Oscar Ortiz y Shirley Franco, constituye un nuevo rostro del viejo neoliberalismo.

‘Ortiz representa a las familias tradicionales en política’, advirtió respecto al candidato a la presidencia el diputado del Movimiento al Socialismo por Santa Cruz Henry Cabrera.

Nacido en septiembre de 1969 en la urbe cruceña, el aspirante de BDN centra su campaña en la lucha contra la corrupción (‘las manos limpias’ es su lema) y en el mérito de ser oponente desde siempre al presidente, Evo Morales, y al proceso de cambio que el mandatario indígena lidera.

Desde el punto de vista económico, no oculta el propósito de abrir Bolivia a las transnacionales, aunque con un lenguaje en el cual no declara abiertamente la idea de las privatizaciones.

Egresado en 1992 como administrador de empresas en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, el senador de Unidad Democrática por el departamento de Santa Cruz fue asesor principal del Ministerio de Comercio Exterior y de Vivienda y Servicios Básicos durante el Gobierno del exdictador Hugo Bánzer (1997-1999).

El investigador Marcelo Inti Saravia afirma que Ortiz mostró su verdadero rostro de operador político de la derecha desde que Morales fue posesionado presidente en 2006.

Desde su puesto como senador y presidente de la Cámara Alta (2008-2009) activó sus ataques en contra de la gestión gubernamental.

Recuerda Saravia que Ortiz formó parte del movimiento separatista cruceño radical junto al entonces prefecto Branco Marinkovich (prófugo de la justicia), Carlos Dabdoub y Germán Antelo, miembros de las logias Caballeros del Oriente y Toborochi.

Según esta fuente, Ortiz conspiraba con funcionarios de la embajada de Estados Unidos y con el respaldo del partido Podemos, del expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga, con el objetivo de negociar el referendo autonómico.

En agosto de 2016 el ministro de la Presidencia de Bolivia, Juan Ramón Quintana, denunció que el senador cruceño cometió delitos de incompatibilidad de funciones, uso indebido de influencias y conspiración contra el Estado Plurinacional.

Quintana describió que la fundación alemana Konrad Adenauer y las estadounidenses National Endowment for Democracy (NED) y The Atlas of Economic son las que financian la Fundación Democracia, de la que Ortiz es el principal ejecutivo.

Bolivia Dice No sufrió este año una conmoción cuando el político potosino de origen indígena Edwin Rodríguez renunció a integrar como vicepresidente junto a Ortiz el binomio de esa agrupación con vista a las justas del 20 de octubre y sumó a la campaña de Comunidad Ciudadana (CC), de Carlos Mesa.

En aquellos momentos, se habló de colocar en esa oposición al diputado Rafael Quispe, también de origen indígena, pero Ortiz seleccionó a la joven diputada Shirley Franco, lo cual provocó el distanciamiento de Quispe y acusaciones de racismo contra el aspirante presidencial y su agrupación.

BDN firmó este año un acuerdo de apoyo con la agrupación Jóvenes por La Unidad, representados por la diputada de Unidad Demócrata Franco.

Con este acuerdo, la disidente de Unidad Nacional concretó su respaldo a Ortiz con vista a los comicios generales de este domingo.

Con una membresía que no supera el centenar, Jóvenes por la Unidad, surgió en 2014 en Cochabamba y está liderada por Franco y la concejala municipal suplente de Edgar Gainza, (Demócratas), Hilda Daza.

En la firma de la alianza, Ortiz expresó que su deseo es aglutinar la votación de la oposición y llegar a la segunda vuelta de los comicios, para con un voto unido derrotar al mayoritario Movimiento al Socialismo.

Sin embargo, las mutuas acusaciones entre BDN y la agrupación CC, de Carlos Mesa, imposibilitaron esa unificación a lo largo del camino hacia las elecciones del 20 de octubre.

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