mayo 31, 2020

Mareas de petróleo manchan a Bolsonaro

Brasilia-. Sin cumplir un año de Gobierno, el presidente Jair Bolsonaro enfrenta otra crisis ambiental por un derrame de petróleo que se extiende por nueve estados del nordeste de Brasil.

Tal vertido hace peligrar la flora y fauna, así como puede contaminar fuentes de agua para abastecimiento agrícola, animal y humano. Por el momento, la marea negra provocó la muerte de una veintena de tortugas marinas, delfines y crustáceos.

Un primer desastre ambiental enfrentó Bolsonaro cuando el 25 de enero colapsaron los diques de contención de un depósito minero de la empresa Vale, en el municipio Brumadinho, estado de Minas Gerais (sudeste).

El quiebre liberó un torrente de lodo y residuos (más de 12 millones de metros cúbicos) que arrasó con todo lo que encontró a su paso y ocasionó 241 muertos, 21 desaparecidos y miles de afectados por la contaminación de los desechos tóxicos.

Diez meses después de este crimen, habitantes de 48 municipios, ubicados en las riberas de afluentes de la zona, están a la espera de diagnósticos y pruebas toxicológicas.

Según una encuesta realizada por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), cerca de un millón 300 mil personas, que viven a orillas del río Paraopeba, podrían estar contaminadas con metales pesados.

SEGUNDA CALAMIDAD

Una segunda catástrofe ambiental irrumpió en agosto por los incendios forestales en la Amazonia, los cuales activaron la alarma en el mundo.

Datos del estatal Instituto Nacional de Investigación Espacial revelan que la Amazonia concentra el 52,5 por ciento de los focos de quema en este gigante país durante 2019.

A lo anterior se sumó que cinco mil 91 niños se registraron hospitalizados de mayo a junio con problemas respiratorios en la Amazonia brasileña por causa de las igniciones forestales, según una investigación divulgada por la Fiocruz.

Por esas afecciones, el riesgo de ingreso en esos dos meses resultó 36 por ciento mayor para menores de 10 años que viven en las ciudades más expuestas a las quemas boscosas.

Rondonia, Pará, Maranhao y Mato Grosso aparecen como las regiones en la que se contabilizó la mayoría de los casos.

La quema en la mayor selva tropical del mundo desató una reacción en masa de organizaciones ecologistas y la comunidad internacional que critica a Bolsonaro por su política a favor de la agroindustria y la minería en la Amazonia, en detrimento de las reservas indígenas y el medio ambiente, así como por la falta de una rápida reacción de su Gobierno para enfrentar el desastre natural.

MAREAS NEGRAS

Respecto a las manchas de petróleo en el litoral del nordeste, que aparecieron a partir del 2 de septiembre, un boletín actualizado por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) reveló que actualmente afecta a 88 municipios y 233 localidades en esa región.

El Grupo de Monitoreo y Evaluación (GAA), conformado por Ibama, la Armada y la Agencia Nacional de Petróleo, anunció que se recogieron mil toneladas de remanentes del carburante en las playas nordestinas. Las manchas fueron encontradas en todos los estados del nordeste: Maranhão, Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe y Bahía. El contaminante fue identificado en una franja de más de dos mil kilómetros de costa.

Aunque no se sabe exactamente cuál es el origen del crudo, análisis señalan que el producto, más denso, es de un tipo no producido en Brasil.

La sustancia es un hidrocarburo, acreditado como alquitrán, la misma en todos los puntos analizados.

El almirante Leonardo Puntel, comandante de Operaciones Navales y coordinador de las acciones relacionadas con el desastre ambiental, especificó que las muestras halladas se asemejan a un pedazo de asfalto. En aguas profundas, está sumergido, pero aparece en la superficie en lugares menos hondos.

‘El rompimiento de las olas hace que se desmorone en pedazos más pequeños que se encuentran en las playas’, precisó Puntel.

Actualmente las investigaciones sobre el origen de los hidrocarburos se centran actualmente en 23 navíos sospechosos.

Pese a algunas acusaciones realizadas por autoridades brasileñas contra gobiernos de países vecinos por la tragedia, la hipótesis más fuerte sobre el origen del delito ambiental es un ‘buque fantasma’ y clandestino que contrabandea petróleo.

Resulta tan alarmante la situación que jugadores del club de fútbol Bahía, de la primera división profesional, enfrentaron el 21 de octubre a Ceará en la ciudad de Salvador, con uniformes manchados de petróleo en protesta.

‘El problema es tuyo. El problema es nuestro’, rezó la frase del equipo contra los responsables de la desventura ambiental, no identificados hasta entonces.

También se publicó un manifiesto en el sitio web oficial de Bahía titulado SOS Praia-Las manchas de aceite llegaron a nuestras camisas.

La protesta resultó una invitación a la reflexión. ‘¿Qué hace que un ser humano ataque y destruya espacios sagrados?’, se preguntó en el documento.

‘El lucro a cualquier precio puede destruir la ética y las leyes que gobiernan y hacen viable a la humanidad’, cuestionó el club.

Medios periodísticos aseguran que el relator especial de las Naciones Unidas sobre Implicaciones para los Derechos Humanos de la Gestión y Disposición Ambientalmente Adecuada de Residuos y Sustancias Tóxicas, Baskut Tuncak, investigará el impacto de los derrames de petróleo en las playas del nordeste brasileño.

Tuncak también evaluará las medidas adoptadas por la administración del mandatario ultraderechista ante la mayor catástrofe ambiental de la región.

El periodista Jamil Chad, del portal UOL, informó que el relator tiene la intención de dedicar parte de 10 días en el país a evaluar el caso. Sin embargo, por el momento, se desconocen las ciudades a visitar.

Recientemente, la justicia del pequeño estado de Sergipe (en el nordeste) responsabilizó al Gobierno por los derrames y exhortó a que adopte medidas para contener el avance de los residuos de crudo que manchan también la errática política medioambiental de Bolsonaro.

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