julio 3, 2020

Llamado del Gobierno y NNUU a pacificar el país recibe un revés de opositores que radicalizan protestas para anular comicios

 

Santa Cruz.- El llamado a pacificar el país que hizo el martes el Gobierno y el Sistema de Naciones Unidas (NNUU) recibió un revés de la oposición boliviana que decidió radicalizar las protestas hasta anular las elecciones en las que el presidente Evo Morales se impuso al opositor Carlos Mesa.

«La movilización del pueblo boliviano no se suspende, no se va a detener», dijo Mesa, quien esta jornada esquivó la invitación que le hizo el Gobierno para participar en una auditoría de la OEA a la votación del 20 de octubre.

El expresidente, vinculado con políticos neoliberales y la muerte de más de 70 personas en el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), señaló que el objetivo de las movilizaciones de la oposición es «la salida de Evo Morales el 22 de enero del año 2020».

Mesa no acepta su derrota electoral, primero se atribuyó el derecho a disputar una segunda vuelta contra Morales sin esperar el cómputo oficial de votos; luego demandó una auditoría internacional por sospechas de fraude y, ahora, pide nuevas elecciones.

La OEA y varios países del hemisferio, entre ellos Estados Unidos, saludaron la decisión de realizar una auditoría para descartar un fraude electoral; sin embargo, Mesa dio un giro hacia la extrema derecha y fundó la Coordinadora de Defensa de la Democracia, bloque al que Morales llamó la «coordinadora por el fraude» y el «golpismo».

Mesa se reunión el martes con el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien ante los medios de prensa confirmó el objetivo de la oposición: la anulación de las elecciones.

«Todos los sectores representados en ese comité han dado su respaldo a la medida, que la misma sea llevada adelante hasta que logremos el objetivo de la democracia a través de la nulidad o anulabilidad de lo que fue el proceso eleccionario», dijo.

Camacho, acusado por promover el regionalismo, discriminación y racismo entre pobladores del oriente y occidente boliviano, anunció que las medidas de los detractores del Gobierno se fortalecerán en los siguientes días para un mejor «control» del departamento de Santa Cruz.

El dirigente habló del control de las movilizaciones, abastecimiento de alimentos, transitabilidad e información ante la llegada de los «masistas».

Las protestas de sectores que apoyan y rechazan la victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS) en los últimos comicios ya dejaron más de 30 heridos en Santa Cruz, donde grupos de poder en 2008 promovieron un golpe de Estado y un proyecto separatista que no prosperó.

El MAS asegura que los «perdedores» de las elecciones pusieron en curso un golpe de Estado con violentas protestas.

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