febrero 22, 2020

Crisis en la derecha boliviana: ¿por qué la decisión de Añez de presentarse a las elecciones es tan polémica?

El anuncio de la autoproclamada ha provocado reacciones agrias de quienes consideran que faltó a su compromiso de acompañar una transición.

La decisión de la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, de postularse candidata a la venideras elecciones en ese país ha provocado una crisis interna de quienes han visto su anuncio como una traición a su planteamiento inicial: encabezar un Gobierno de transición que daría paso a la elección de un nuevo mandatario.

En un acto público desde La Paz, el pasado viernes, Áñez catalogó su decisión como «ineludible» y de «enorme responsabilidad», y agregó que no estaba en sus planes «participar en estas elecciones».

Sin embargo, las reacciones no solo surgieron entre sus posibles contendientes, pues esta decisión provocó la renuncia, el pasado domingo, de su ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, quien dijo que esa gestión ya no era la de un Gobierno «interino o transitorio». «Al convertirse en candidata ha dejado de lado el mandato del pueblo boliviano», afirmó.

¿Qué reacciones provocó su anuncio?

La noticia no cayó bien entre la mayoría de postulantes. La inconformidad, tras dar a conocer su decisión, no solo surgió, como sería lo más esperado, de parte del candidato del MAS, Luis Arce, quien participará en los venideros comicios del 3 de mayo.

En el transcurso del fin de semana fueron apareciendo publicaciones en las cuentas de Twitter y comunicados de los principales aspirantes de la derecha a la Presidencia boliviana. Los mensajes iban desde llamados a abstenerse de ser la candidata hasta considerar que había cometido un golpe de Estado contra el dimitido presidente Evo Morales.

Según varias encuestas, que han sido recogidas por Morales en su cuenta de Twitter, a casi tres meses para las elecciones, la mayor intención de voto la tiene Luis Arce, exministro de Economía de Morales y apoyado por el MAS; el segundo lugar se lo disputan el exjefe del Comité Cívico Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el excandidato presidencial Carlos Mesa. Detrás estaría la propia Áñez, el pastor evangélico Chi Hyun Chung y el expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga.

Días después del golpe de Estado en contra Morales, Áñez afirmó que su mandato tenía la finalidad de derogar la sentencia del Tribunal Constitucional que permitió al líder del Movimiento al Socialismo (MAS) postularse nuevamente a los comicios, cuando esta opción había sido rechazada en un referendo celebrado en febrero de 2016, y de convocar a elecciones nacionales en las que podrían participar «todos los ciudadanos» que cumpliesen «los requisitos constitucionales».

«Se autoproclama candidata»

Arce ha afirmado en una entrevista con Carmen Aristegui que la candidata de la alianza derechista Juntos «tenía otra intencionalidad» más allá de «reconducir las elecciones y la democracia». «Ahora se desdice», subraya.

El abanderado por el MAS considera que al anunciar su decisión, Áñez, «así como se autoproclamó presidenta, ahora se autoproclama candidata». «Me parece una contradicción», explica.

«Ella va a aumentar más la dispersión del voto», ha considerado respecto a la afirmación de la derechista de postularse como representante de una «gran alianza» ante «la dispersión del voto y la presentación de candidaturas que no logran reunir a los bolivianos».

De igual manera, cuestionó la transparencia del proceso electoral debido a que el Tribunal Supremo Electoral está compuesto por autoridades nombradas por ella: «No hay garantías».

Por su parte, Morales, quien anunció a Arce como candidato de su partido, escribió en su cuenta de Twitter que Áñez había dicho a la comunidad internacional que no había dado un golpe de Estado, sino que dirigía un «gobierno de transición». «Su candidatura para las elecciones muestra que su único afán al arrebatar el poder fue rifar nuestros recursos estratégicos», sentencia.

«Ella tiene el derecho»

Si bien la declaración de Luis Fernando Camacho, el opositor que alentó las acciones violentas en desconocimiento de Morales, se ha distanciado del resto, días antes de conocer la noticia se mostró en contra de una eventual candidatura de la autoproclamada.

El exlíder cívico al frente de la alianza Creemos dijo que su oponente tenía «el derecho de ir más allá de lo que genere cualquier consecuencia de su decisión» y tildó el proceso electoral de «hermoso». «Nos vamos a poder ver en las propuestas y en ese debate que ella propuso», recoge El Deber.

Sin embargo, dos días antes del anuncio, había afirmado que la actual presidenta de facto no se presentaría a elecciones por los «compromisos asumidos» y por tener «una ética que cumplir con todos los bolivianos».

«Jugar con las cartas marcadas»

En un comunicado, Mesa recordó «el carácter de transición» del Gobierno de Áñez «con una responsabilidad específica» que «no debe ir más allá de ese objetivo».

De igual modo, opinó que la decisión de ser candidata equivalía a «jugar con las cartas marcadas», «desbarata su rol histórico y la credibilidad de la transición» y «abandona la neutralidad».

Mesa, quien quedó de segundo en las pasadas elecciones del 20 de octubre y que no reconoció el triunfo de Morales, lo que desató hechos de violencia, dijo que la presidenta avala las afirmaciones del «expresidente huido y del coro que le hace eco, de que en Bolivia sí hubo un golpe de Estado».

«Los cívicos trampolinistas»

Por su parte, el pastor Hyun Chung escribió en su cuenta de Twitter que la presidenta utilizaba «el Gobierno para convertir(lo) en un partido político» y que el «denominador común» es «el heroísmo». «El mismo discurso cínico de Evo: ‘No quería pero el pueblo pide'», afirmó.

A esta opinión se sumó la del expresidente Quiroga, quien escribió un largo comunicado donde afirma que «un gobierno de transición en campaña es la mejor noticia para Evo Morales y el MAS, porque normaliza y valida sus prácticas prorroguistas».

Asimismo, dijo que «un Gobierno en campaña pierde la legitimidad y el respaldo» y aseveró que «hará daño a la credibilidad internacional» y «pondrá bajo sospecha al órgano electoral elegido por el Gobierno».

Finalmente, el exmandatario entre 2001 y 2002 pidió anular la reelección presidencial «para siempre».

A poco más de tres meses para las elecciones, el panorama electoral pareciera haber sufrido un vuelco con la decisión de Áñez, quien ahora tendrá que demostrar si puede imponerse en una derecha ya dividida que asoma su desconfianza hacia la transparencia del proceso comicial, tal como lo hizo el pasado 20 de octubre, cuando Morales resultó ganador.

El sociólogo Adolfo Mendoza Leigue opina que la candidatura de Áñez muestra que las próximas elecciones presidenciales serán «secuestradas». «Serán elecciones con persecución política, no serán elecciones libres», aseveró el investigador en una entrevista con RT.

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