febrero 21, 2020

Bolivia: caminos empedrados

La Habana-. El Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia con su binomio integrado por Luis Arce Catacoara y David Choquehuanca, lidera las intenciones de votos de cara a las elecciones del 3 de mayo, sin embargo, el camino hacia la victoria está minado de barreras.

Esta es la fuerza política del país andino-amazónico más organizada, con mayor cantidad de miembros y afianza su unidad para alcanzar la victoria pero, tras el golpe de Estado el Gobierno de facto pone todos los obstáculos posibles para evitar el triunfo.

Luego de la anulación de las elecciones del 20 de octubre de 2019, en las cuales el entonces presidente Evo Morales resultó reelecto en primera vuelta, la mandataria autoproclamada, Jeanine Áñez, designó a Salvador Romero, como presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Romero, quien fue presidente de la Corte Nacional Electoral de Bolivia, entre 2006 y 2008, fue cooperante de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA), instancia vinculada al golpe de Estado.

El golpe se consumó el 10 de noviembre pasado, cuando Morales fue obligado a renunciar por altos mandos militares y en el contexto de manifestaciones violentas por un supuesto ‘monumental fraude’, idea echada a correr por los golpistas y por el equipo de observadores de la OEA.

En declaraciones a Orbe, la exembajadora de Bolivia en Cuba Ariana Campero aseguró que el golpe en Bolivia significa el retroceso de una victoria popular que se fue gestando desde los años de la república y que fue arrebatada por los sectores oligárquicos con el apoyo de potencias extranjeras como Estados Unidos.

Pero sobre todo, añadió, el golpismo significó la pérdida de la soberanía sobre los recursos naturales por los intereses económicos que tienen esos sectores específicamente por el litio boliviano, la mayor reserva del mundo.

Sobre el nuevo escenario la diplomática afirma sentirse optimista porque el binomio del MAS afianza esa esperanza.

Arce Catacora, conocido por Lucho, apuntala ese despertar porque fueron 14 años en los que Bolivia fue reconocida, tuvo un crecimiento económico apreciado por distintas instituciones y organismos internacionales, subrayó.

También, ese respeto internacional a Bolivia por todas sus políticas de carácter integral y acciones para el reconocimiento en la Constitución de las 36 poblaciones indígenas y sus lenguas propias, es una imagen que proyectó Choquehuanca.

La unidad de un indígena aymara y un académico representan una esperanza y una fortaleza para nuestro Movimiento, remarcó Campero.

‘Acerca del futuro vemos dos vertientes: la primera en la que triunfe el MAS y tengamos un futuro en el que Bolivia continúe su desarrollo, se fortalezca, mantenga su estabilidad social, política y económica y dé continuidad a nuestra Agenda Patriótica del Bicentenario 2025’, dijo.

La segunda sería la que gane cualquiera de los candidatos por los partidos de derecha y ‘el peor de los escenarios y más fascistas considero que sea un hipotético triunfo de Áñez porque ya lo demostró con su equipo racista y autoritario’, señaló.

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