septiembre 25, 2020

Arce Gómez: El fin de una vida de crimen y corrupción en Bolivia

La Paz-. El crimen, el terrorismo y la corrupción marcaron la tortuosa vida del excoronel boliviano Luis Arce Gómez, muerto ayer a los 82 años en un hospital estatal al que había sido trasladado desde la cárcel en la que pagaba sus delitos.

El personaje es señalado como responsable de una cadena de atentados terroristas durante la arremetida militar golpista, entre 1979 y 1980, cuando fue jefe del Departamento de Inteligencia del Ejército y ministro del Interior del efímero régimen del general Luis García Meza, cargo que usó para dedicarse al narcotráfico.

En su haber sangriento se cuentan el asesinato del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz y del sindicalista Carlos Flores Bedregal, cuyos cadáveres nunca aparecieron, durante el golpe de García Meza, el 17 de julio de 1980, y la masacre de ocho dirigentes del progresista Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en enero de 1980.

También se le imputa el secuestro, tortura y muerte del sacerdote español-boliviano Luis Espinal, director del semanario de izquierda ‘Aquí’, en marzo del mismo año, como parte de la campaña de terror preparatoria del golpe de estado de García Meza, en el que participaron paramilitares al mando de Arce, que habían sido entrenados por el exnazi Klaus Barbie.

Como ministro del Interior de García Meza se hizo conocido por amenazar a la oposición democrática, al señalar que quienes se oponían al régimen ‘deben andar con su testamento bajo el brazo’, lo que cumplió con la desaparición de una treintena de dirigentes políticos y sociales y la prisión, tortura o exilio de miles de ellos.

Ante la resistencia popular, García Meza apenas pudo cumplir un año en el poder, pues el 21 de julio fue derrocado por otro militar, Celso Torrelio, a su vez fue reemplazado por el general Guido Vildoso.

El oscuro personaje que en sus inicios fue expulsado del Ejército por violar a la hija de otro oficial, volvio a ser echado definitivamente con deshonor y pérdida de sus grados y pasó a la clandestinidad, tras el retorno de la administración civil gubernamental.

No se supo de él hasta que el 10 de diciembre de 1989, fue capturado y al día siguiente enviado a Estados Unidos para su juzgamiento por introducir cocaína en ese país y condenado a 25 años de prisión, aunque salió en libertad condicional y deportado a Bolivia en julio de 2009.

Fue juzgado por sus crímenes y condenado a 30 años de cárcel en la prisión de Chonchocoro, en las cercanías de la ciudad de La Paz, donde terminó también sus días, dos años antes, el siniestro García Meza.

Al conocer la noticia de la muerte de Arce Gómez, viejos periodistas del desaparecido diario ‘Presencia’, recordaron lo premonitorio del apodo que le pusieron cuando, tras su primera expulsión del Ejército, se hizo fotógrafo, lo rebautizaron como ‘Malavida’.

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