septiembre 21, 2020

Añez no quiere soltar el mando en Bolivia

REUTERS / Carlos Garcia Rawlins

Por LÍDICE VALENZUELA-.


La usurpadora de la presidencia de BoliviaJanine Añez, —autoproclamada tras el golpe de Estado a Evo Morales— no quiere soltar el mando en Bolivia y pone excusas no válidas para atrasar un proceso electoral pospuesto en mayo debido a la pandemia de la COVID-19 y que deberá celebrarse en 90 días.

El pasado 10 de noviembre Morales se vio, según dijo, obligado a renunciar al cargo que ocupó durante 14 años con grandes éxitos económicos, políticos y sociales. Los hechos indicaban que continuaría por otro período, pues ganó los comicios de octubre de 2019. Su salida ocurrió bajo la presión de jefes de las Fuerzas Armadas, para evitar, explicó, derramamiento de sangre. Luego debió asilarse en México para salvar su vida y ahora reside en Argentina.

Añez, una senadora sin luz ni brillo, incapaz de dirigir una nación pluricultural como Bolivia, es considerada una racista por sus expresiones políticas. Entró al Palacio Quemado acompañada por militares y una biblia en la mano, consistente con el apoyo que recibió de la Iglesia Católica boliviana.

Luego de meses de protesta y de rebelión de los indígenas que siempre apoyaron al mandatario aymara y a su partido Movimiento al Socialismo (MAS), quedaron claras las intenciones de la presidenta de facto de desarmar las estructuras económicas y sociales del gobierno progresista.

Ni siquiera las fuerzas opositoras de derecha confiaron en ella, pues la impusieron Estados Unidos, los militares y ciertos círculos oligárquicos, ya que el líder de la insurrección contra Morales fue el jefe cívico de Santa Cruz, Luis Camacho, también postulado a la Primera Magistratura.

Muchos creyeron que esta mujer, que destruyó el sistema nacional de salud en el que Cuba colaboraba con su personal médico, solo se mantendría en la presidencia hasta nuevos comicios generales marcados para el pasado 3 de mayo.

Ella advirtió en noviembre último que su única misión era la convocatoria al cambio, luego de los sucesos que sacaron a Morales y su vice Álvaro García Linera por un presunto fraude comicial dictado por la Organización de Estados Americanos, que resultó una farsa para dejarle el campo abierto a la derecha.

Sin embargo, la situación imperante en Bolivia con el desarrollo de la COVID-19, donde el aislamiento social es perentorio para evitar el contagio, le dejó carta abierta para continuar en el poder mucho más tiempo.

Añez solo responde a las órdenes recibidas de Estados Unidos a través de su secretario particular, Erick Foronda, periodista, agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en su secretario particular. Foronda se desempeño como encargado de prensa de la embajada estadounidense en La Paz desde 1995 hasta 2008, cuando el gobierno de Morales expulsó al embajador y rompió relaciones diplomáticas con el imperio norteño.

Durante su permanencia en Washington, según un informe del periódico El Deber, “trabajó para diversas organizaciones”. Fuentes en Estados Unidos aseguran al periódico Sol de Pando que una de ellas es la Agencia Central de Inteligencia donde adquirió pericias de “negociador político”. Fue el exembajador Philip Goldberg quien lo introdujo en la CIA, refirió Foronda.

Retornó a Bolivia para asumir su cargo con Añez —con quien almuerza varias veces a la semana— y contribuir a la pacificación del país, según dijo a Página Siete.

Este agente de la CIA echó a un lado a la canciller Karen Longaric pues él decide la política exterior del Gobierno de facto. Mientras Longaric se hallaba fuera del país, Añez rompió relaciones con Cuba, destituyó jefes de los medios de comunicación afines a Morales y dio órdenes de ponderar la campaña electoral de la mandataria, a quien también asesora en ese campo.

Foronda Prieto tiene entre sus habituales funciones redactar los discursos de gestión de la presidenta y oficia también como su vocero, según el portal Plurinacional.

UN GRAN TROPIEZO PARA AÑEZ

Pero hace una semana, la Asamblea Plurinacional de Bolivia, donde el ahora opositor Movimiento al Socialismo tiene mayoría de escaños promulgó una ley —que ella no aceptó— para celebrar elecciones en un plazo de 90 días, a más tardar el próximo 2 de agosto.

La presidenta del foro legislativo, la senadora Eva Copa, promulgó la norma tras el rechazo y observación de la mandataria del proyecto elaborado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

La decisión de la Asamblea, que realiza las funciones de un Congreso Nacional, surge después de que acordaron la legislación electoral, la enviaron a la presidenta y esta no la aceptó y la devolvió. El resultado final fue la decisión tomada por la senadora Copa, que puso en marcha el proceso comicial regenteado por el Tribunal Supremo Electoral.

“El Legislativo ha cumplido con Bolivia y ha promulgado la ley para ir a elecciones, luego de analizar las observaciones del gobierno de facto. Por la vía legal, con unidad y sensibilidad se puede responder a las demandas del pueblo. Felicitaciones a las y los Asambleístas”, escribió Morales, en su cuenta de Twitter.

El acuerdo legislativo establece que el TSE debe organizar el proceso eleccionario para que los bolivianos elijan en las urnas su futuro presidente, vicepresidente, senadores y diputados.

En la liza se medirán candidatos de ocho frentes y partidos políticos, pero hasta la fecha, y de acuerdo con varias encuestadoras sobre tendencia de votos, el primer lugar lo ocupa el representante del MAS, el exministro de Economía Luis Arce, quien lleva en la chapa como vice al excanciller David Choquehuanca.

La disposición de la Asamblea levantó una serie de protestas del oficialismo, encabezadas por el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, quien anunció que se denunciará ante la comunidad internacional la nueva Ley de Elecciones, ya que, advirtió, solo el Tribunal Constitucional tiene la facultad de decidir la fecha en un plazo para el cual no mencionó fecha.

El TSE fijará la fecha de los nuevos comicios mediante una resolución expresa de acuerdo con criterios técnicos de ese órgano para garantizar el ejercicio de los derechos en las mejores condiciones que las circunstancias permitan y no impliquen la propagación de la COVID-19.

Mientras el oficialismo busca las maneras de echar abajo la regulación de los asambleístas, en una nación descabezada y dirigida por una inexperta política, la Central Obrera Boliviana respaldó la nueva ley que puede poner fin a la mandataria de facto.

La mayor organización obrera de la nación planteó que tras el golpe cívico-militar del 2019, hubo acuerdos para la celebración de elecciones en el menor tiempo posible para restablecer la institucionalidad.

Para Añez, la presencia del nuevo coronavirus en su país es un dolor de cabeza, pues los partidos y agrupaciones de izquierda, encabezadas por el MAS la responsabilizaron por el número de fallecidos y enfermos debido a su gestión tardía, ineficiente, improvisada y poco transparente, falta de equipos y de pruebas para detectar el virus.

¿QUIÉNES GANARÍAN LAS ELECCIONES?

Hasta la fecha, el binomio del MAS, integrado por Arce, artífice del éxito de la economía boliviana, y el prestigioso excanciller Choquehuanca, lideran las encuestas para ganar los comicios, con una intención del 32,6 de los votos.

Tales resultados fueron ofrecidos por la firma Misk‘y Utaha’a al canal de televisión boliviano ATB.

Sin embargo, tales números resultan insuficientes para alzarse con la victoria, pues en Bolivia gana la dupla que tenga más del 50 % de los votos o el 40 % con 10 puntos de ventaja para ganar de forma directa.

Seguido del MAS, se ubica Comunidad Ciudadana (CC) con el 19,2 por ciento, que vuelve a presentar a Carlos Mesa como postulante, y a Gustavo Pedraza como su vice.

Luego, Luis Camacho, del Comité de Cívicos de Santa Cruz y líder del movimiento terrorista que precipitó la caída de Morales.

Áñez, quien lidera Alianza Juntos, solo cuenta con el 18,2 por ciento.

El binomio del MAS, presente en Bolivia, es blanco de ataque de la prensa hegemónica, que lo acusan de servir a un “narco-Estado”, “despilfarro masista”, “mega fraude” y otros improperios sin sentido alguno.

Arce fue electo para la postulación luego de que el Pacto de Unidad, formado por federaciones de campesinos, centrales obreras, y otras organizaciones políticas y sociales, discutieran en cada departamento del país las distintas propuestas y luego se reunieran en Buenos Aires con Morales, que sigue ostentando la presidencia del MAS.

Entre los propuestos estaban Arce, Diego Pary, Andrónico Rodríguez, David Choquehuanca y Adriana Salvatierra.

En reciente entrevista, Arce indicó que el gobierno de Añez ha incrementado una crisis económica, que tuvo su momento más profundo tras la renuncia de Morales.

“Por eso podemos afirmar que está destrozando la economía, lo que crea un rechazo de la población que ahora la pensará dos veces antes de apoyar candidaturas de cantos de sirena que al final no resultaron ser lo que dijeron ser¨, afirmó. (tomado de Cubahora).

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