septiembre 19, 2020

La lucha contra la pandemia es un gran fiasco


Por Carlos Echazú Cortéz -.


El gobierno golpista de la autoproclamada Jeanine Áñez ha encontrado en la pandemia del coronavirus el pretexto ideal para justificar su negativa a convocar a elecciones y, de este modo, prorrogarse en el poder, una vez más. El argumento utilizado esta vez hace referencia a la «necesidad de cuidar la salud de la población». Dicen que quienes piden la convocatoria a elecciones «prefieren hacer política antes que velar por la vida de la gente». Según su criterio, la disyuntiva sería entre «la vida y la política» y ellos «prefieren luchar por la vida, mientras que el Movimiento Al Socialismo (MAS) prefiere hacer política». Así de simplón su argumento, lo han difundido ampliamente, con el apoyo, siempre subordinado, cómplice e irreflexivo de los medios de comunicación.

Ante este discurso oficialista, conviene hacer una revisión rápida y somera para apreciar cómo el gobierno golpista gestiona la crisis de la pandemia y así demostrar que su argumento de «preferir cuidar la vida de la población» es una falsedad y nada más. Revelado esto, quedan sus intenciones prorroguistas al descubierto, como quien dice, el emperador está desnudo.

Ya en los primeros momentos del ingreso del virus en Bolivia, se pudo evidenciar no solamente que el Gobierno no estaba en absoluto preparado para enfrentarlo, sino que carecía completamente interés para hacerlo. La muerte del empresario Sandoval lo demuestra de la forma más contundente que uno se pueda imaginar. Dispusieron el traslado, en condiciones desastrosas –según lo ha denunciado la familia– de una clínica privada al hospital designado para el tratamiento de infectados. Allá no tenían ni la menor idea de qué hacer con el enfermo. Esto manifiesta no solamente la falta de preparación, sino el desinterés para tratar al enfermo provocando su muerte.

Seguidamente, se hizo oficial, lo que se murmuraba en todos lados. El Gobierno reconoció públicamente que no tenía siquiera la intensión de realizar pruebas de detección del virus de forma masiva, negándose a sí mismo la posibilidad de conocer la dimensión de la pandemia y su desarrollo en el país. Esto demuestra su completo desinterés en el tema.

Por si esto fuera poco, desde todos los rincones del territorio, médicos, enfermeras y otro personal en salud, mediante sus sindicatos, han reclamado permanentemente que el Gobierno no les ha dotado de implementos de bioseguridad, así como respiradores y equipos para las Unidades de Terapia Intensiva (UTI). Los reclamos han sido tan insistentes y tan generalizados que han llegado incluso a amenazar con huelgas y/o demandas judiciales. Estos reclamos han sido continuos durante todo el período de la cuarentena, lo que indica que el Gobierno no tuvo capacidad, ni voluntad de atenderlos.

Por otro lado, los golpistas, que preferían «no dedicarse a la política», hicieron todo lo posible por ocultar los hospitales que se habían construido en la gestión de Evo, para impulsar su argumento en relación a que no se hizo nada durante los 14 años del gobierno del MAS. Tal fue su descaro que prefirieron postergar la habilitación del hospital de Montero para cambiarle el color azul a la fachada, de tal modo que no quede evidente que fue construida por el gobierno de Evo (y además aprovechar de pintarle del color de su propio frente electoral). Después de una cosa así, ¿todavía tienen la pretensión que alguien les crea que «prefieren dedicarse a la salud, antes que hacer política”? Solamente sus medios de comunicación tienen la vocación para pasar por estúpidos.

Finalmente, cuando después de casi dos meses de cuarentena se dieron a la tarea de entregar respiradores, resultó que estos equipos no son aptos en las UTI, más bien son equipos para paliar emergencias de momento, por ejemplo, el traslado de infectados a hospitales. Además, los equipos fueron comprados con un sobreprecio fantástico. Por si fuera poco, hubo varias empresas nacionales que había ofrecido al Gobierno producir en el país esos mismos equipos a precios muy inferiores. Para el colmo de la corrupción, la empresa que transportó los aparatos pertenece a una militante del frente electoral de la autoproclamada. El escándalo, no puede ser mayor. Este último caso da muestras que el gobierno golpista, antes que preferir quedarse para «atender la salud», quiere prorrogarse en el poder, entre otras cosas, para medrar de la pandemia.

Su pretensión de «atender la salud de los bolivianos, antes que hacer política» resulta ser un insulto a la inteligencia.


* Militante de la izquierda boliviana

Be the first to comment

Deja un comentario