junio 16, 2024

¿Estado Plurinacional o República racista?


Por Carlos Echazú Cortéz-.


¿Estado Plurinacional o República racista? Esto es lo que está en juego hoy en Bolivia, más allá de todas las disputas y controversias concretas que surgen en la coyuntura, como la corrupción, el racismo, la pandemia, la represión y la persecución política de por medio.

El denominativo de República racista no es un intento burdo de descalificar la opción del otro. Por el contrario, es una caracterización que está sustentada firmemente en la historia. Desde su fundación en 1825, Bolivia fue copada por la casta criolla, una vez que pudieron hacer a un lado a los valerosos guerrilleros de la Independencia, los verdaderos vencedores contra la Colonia española. Por eso es que diseñaron un Estado fundamentalmente racista, puesto que la constitución de los poderes, desde un inicio, excluyó a indígenas, analfabetos y mujeres. Se sustentó todo el siglo XIX en el tributo indigenal, una carga impositiva que recayó exclusivamente sobre los indios, verdadero derecho de conquista que habían impuesto los españoles y que persistió en la República. Pero no es solo la estructura política, sino también la base económica que tenía como fundamento la servidumbre que sometió a la población indígena a la explotación y opresión por parte de las oligarquías terratenientes. El correlato social de esas estructuras fue la sociedad de castas, impregnada por la segregación y el racismo.

Cuando desde la izquierda esbozamos estos argumentos, la intelectualidad rancia de la oligarquía responde que se trata de una «obsesión de la izquierda con el pasado». Pretenden que las sociedades modernas se han desarrollado, dejando atrás sus traumas, abriéndose al mundo y mirando el futuro en lugar de mirar al pasado. Borrón y cuenta nueva, parecen decir, olvidando que las sociedades son el producto de lo que vivieron en el pasado.

Ahora bien, después de todo lo vivido con el golpe de noviembre y los paramilitares hostigando y agrediendo a mujeres de pollera y los pititas vomitando su racismo en las redes, ¿alguien puede decir que «son cosas del pasado»? Cuán enraizado está el racismo en las mentes y almas de ciertos estratos de la población en nuestro país, fue espeluznantemente ejemplificado con la declaración del ahora exministro de Minería, Fernando Vásquez, para quien sus ojos verdes y su tez blanca acreditaban que no era masista. «Fue ironía», dijo después con la intención de disculparse. ¿En qué sentido sería ironía? La realidad es que estaba desesperado, porque los golpistas iniciaron una cacería contra los funcionarios públicos de la gestión de Evo que permanecen en funciones y, por eso, son acusados de masistas. De allí que buscó distanciarse desde el fondo de su ser de los masistas y creyó –en su mente enferma– encontrar esa prueba en sus rasgos físicos. La autoproclamada tuvo que destituirlo no porque «no iba a permitir racismo en su gobierno», como lo declaró, sino porque las interpelaciones llovieron durante todo el día. Ella misma ha manifestado su racismo repetidas veces en las redes, así que carece de moral para pretender que no acepta el racismo. ¿Se habrá dado cuenta que su entrada en Palacio con la Biblia implica discriminación a otras culturas? Imposible, su miopía intelectual y su odio enfermizo e inquisidor a los indígenas, no le dejan ver muy lejos.  Y es que esta lacra del racismo está tan enraizada en su Gobierno que, a las pocas horas el exabrupto de su Ministro de Minería, salió el viceministro de Ciencia y Tecnología, nada menos que del Ministerio de Educación, diciendo que «es un milagro que los ponchos rojos quieran estudiar». Si este ignorante hubiera leído las publicaciones del Ministerio de Educación de la gestión de Evo, se hubiera enterado de la lucha centenaria del movimiento indígena por la educación y de toda la represión que sufrieron los educadores indígenas por alfabetizar a sus hermanos.

Se acercan momentos de definición para el futuro de Bolivia. Por eso es que la derecha fascista lanza globos de ensayo, para intentar impedir la inevitable victoria popular en las elecciones que se avecinan. Sus voceros, desde distintos ángulos, cuestionan la Constitución del Estado Plurinacional y claman por el retorno a la República. Lo que en realidad hacen es pretender el retorno de la República racista.


  • Militante de la izquierda boliviana

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