septiembre 18, 2020

¡Si no morimos de coronavirus, moriremos de hambre!


Por Soledad Buendía Herdoíza-.


 

“Y no tiene parangón lo que ha hecho este gobierno,

Que ha convertido en infierno nuestra querida nación…” . Grupo Illiniza


Estimado lector, esta pandemia que enfrentamos a nivel mundial, nos deja varias lecciones a distintos niveles y seguramente tendremos muchas más que seguiremos abordando. Destacaremos hoy el ámbito de salud, y en este la urgencia de sistemas de salud sólidos que garanticen los derechos de la población y propendan al bienestar de la misma, un tema estructural que se debate y contrapone a las políticas neoliberales de recortes y privatizaciones. La necesidad de seguridad social universal enfocada como derecho humano y no necesariamente ligada al trabajo, al igual que mecanismos de inclusión a poblaciones vulnerables.

Las respuestas institucionales a la crisis sanitaria y económica, deben tener base científica y técnica, acompañadas de esquemas de información transparentes hacia la sociedad.

El reglamento sanitario internacional, instrumento jurídico vinculante para los Estados miembros de la Organización Mundial de la salud (OMS), cambia el paradigma de la seguridad en salud, el manejo de las enfermedades infecciones o pandemias había sido hasta entonces defensivo; basándose en décadas de investigación, se cambia a un esquema de contención en el sitio de origen con un sistema de solidaridad, siendo más eficiente para el control de epidemias.

Así se pueden enfrentar de mejor manera las necesidades de migrantes, se evita la restricción de servicios fundamentales, se atenúa el impacto en las economías globales, se controla la escasez de insumos, incluidos los médicos, limitando la especulación de productos.

Varios especialistas, entre ellos Sergio Rebelo, profesor de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, señalan que la «contención inteligente es la pieza clave que falta en el rompecabezas para combatir la pandemia”.

Al no estar disponible un tratamiento o una vacuna, el modelo señala que hay que aumentar gradualmente los confinamientos y luego disminuirlos a medida que decrecen las infecciones. Una contención inteligente implica definir cuánta gente ha desarrollado inmunidad frente al virus. Esa es una pieza clave del rompecabezas.

Se requiere saber en qué tiempo la población puede desarrollar inmunidad de grupo para poder abrir la economía de una manera segura.

La población se enfrenta a la necesidad del confinamiento, el quédate en casa para cuidarte y cuidar a los otros es fundamental, pero los Estados y sus gobernantes deben establecer políticas para enfrentar la crisis económica. ¡Porque, caso contrario, si no morimos de coronavirus, moriremos de hambre!


  • Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

 

 

 

 

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