octubre 22, 2020

Incertidumbre en América Latina en tiempos de pandemia


Por Eduardo Paz Rada-.


En un panorama incierto ante las consecuencias mundiales de la pandemia del coronavirus, se hace más evidente la consolidación de China como primera potencia económica, financiera y comercial mundial en el contexto de la multipolaridad y los equilibrios geopolíticos principalmente con Rusia, India, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), estos últimos golpeados por la crisis, en tanto los países de América Latina y el Caribe se debaten en una profunda división de orientaciones políticas propiciada por el gobierno norteamericano.

Se trata de un momento constitutivo de la humanidad dominada por el neoliberalismo y el capitalismo salvaje y cuando los grandes intereses de la poderosa oligarquía financiera internacional apuntan nuevamente a conseguir grandes y millonarias ventajas buscando una alianza estratégica con el gobierno de Beijing y abandonando parcialmente la centralidad europea y estadounidense, las que han iniciado un proceso de protección y salvación de sus economías afectadas hasta lo más profundo por la situación actual.

La pendularidad histórica de los últimos quinientos años entre librecambio y proteccionismo, que produjo las hegemonías globales del imperio español primero, del imperialismo inglés después y del imperialismo estadounidense posteriormente, de acuerdo a la tesis del profesor Marcelo Gullo, abre serias interrogantes ahora, tomando en cuenta que China se convierte en impulsora del librecambio, en tanto Donald Trump ha marcado la estrategia proteccionista de defensa del complejo militar, industrial y tecnológico interno e impuesto el librecambio a los países bajo su dominio a través de las transnacionales y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras la UE, golpeada por el alejamiento de Inglaterra, se encuentra en un estancamiento peligroso.

La cuarta globalización halla a América Latina y el Caribe en una situación compleja y difícil, sin embargo, el momento histórico se presenta abierto a la desconexión del orden hegemónico si retoma el proyecto bolivariano de integración y unidad de la región aprovechando la crisis y profundizando la tercera posición enarbolada por el general Juan Domingo Perón y el mayor Gualberto Villarroel como tesis emancipadora desde los años 40 del pasado siglo.

La construcción de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) de los primeros 15 años del presente siglo tuvo su mejor  momento para desarrollar una estrategia de la nación continente con peso propio en la geopolítica mundial con el impulso del comandante Hugo Chavez, junto a Lula da Silva, Evo Morales y Fidel Castro, entre otros. La bandera de la Patria Grande con su identidad bolivariana, peronista y antiimperialista fue acompañada por el Papa Francisco, quien en las cumbres sociales realizadas en Bolivia y el Vaticano manifestó su definición emancipadora junto a los pueblos oprimidos frente a las metrópolis dominantes.

Nuevamente corresponde citar a Perón cuando advertía que el siglo XXI nos encontrará “unidos o dominados” y la actual situación de profundas contradicciones y crisis es la oportunidad para romper lazos con el imperialismo y llevar adelante el proceso de liberación continental latinoamericana con el protagonismo de los pueblos organizados y movilizados para superar la pandemia, la dependencia, la crisis económica y alcanzar la justicia social, la independencia política y la autonomía económica.

El fracaso del gobierno de Bolsonaro en Brasil, de Piñera en Chile, de Moreno en Ecuador y del gobierno de facto de Áñez en Bolivia, así como la fallida intervención militar yanqui a Venezuela, junto a la esperanza de retomar el proceso integracionista con López Obrador de México y Fernández de Argentina son señales positivas en medio de la debacle mundial.

  • Sociólogo y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA)    

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