abril 11, 2021

Coincidencias dictatoriales cuarenta años después


Por ÓSCAR SILVA FLORES -.


Luis García Meza fue el último dictador del siglo XX (1980-1981) en Bolivia. Su gobierno, al igual que las anteriores encabezadas por militares, fue sangriento y terminó ahogado por la corrupción y el desastre económico. Sin embargo, a diferencia de sus antecesores, fue el único golpista que debió rendir cuenta de sus actos, junto a algunos de sus colaboradores, ante la justicia.

Ni antes, ni durante el juicio, ni después, García Meza admitió haber cometido algún delito y se declaró más bien salvador de la patria. Quienes habían delinquido habían sido otros, sus colaboradores. Él nunca se enteró.

Ese fue su argumento durante todo el juicio en la Corte Suprema de Justicia, lo mismo que en una carta póstuma en la que expresó sus justificaciones en algunos temas, aunque dejando dudas en otros fundamentales de su paso por el gobierno, como el asesinato de líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.

La carta fue divulgada tras su muerte. Sin embargo, algunas frases de la misma parecen cobrar actualidad en la coyuntura que vive nuestro país tras el golpe de Estado de noviembre del pasado año.

García Meza dijo haber sido presidente «por azares del destino y designio de Dios», que tuvo que «asumir responsabilidades de otros». Asimismo, señaló que su ministro del Interior, Luis Arce Gómez, corresponsable de las muertes y desapariciones, vinculado con el narcotráfico, «entró por la ventana, porque nadie lo nombró». «Nunca me daba parte de algún hecho, él por su propia cuenta, a su libre albedrío, disponía y ordenaba», asegura García Meza. «Yo no maté, ni robé», sentencia la misiva en su parte final.

En cuanto a la inmensa corrupción en su gobierno, señaló como responsables a sus principales colaboradores. Acusó a Waldo Bernal Pereira, comandante de la Fuerza Aérea, también responsable de la Aduana Nacional, que luego “se compró una isla en España con un yate privado y que ahora vive feliz”. Dijo que Luis Arce Gómez “es dueño de una fábrica de telas en Holanda y como estos muchos otros”.

Mencionó igualmente a su ministro de Defensa, Armando Reyes Villa, padre del prófugo Manfred Reyes Villa, llamándolo ministro “mentiroso”; comentó que Reyes Villa y Hugo Banzer fijaron la fecha del golpe de 1980 y afirmó que a Marcelo Quiroga Santa Cruz, Hugo Banzer Suárez y Luis Arce Gómez lo mandaron a matar.

La primera dictadura del siglo XXI, instalada tras el golpe de Estado de noviembre del pasado año, parece encaminarse a un fin similar.

La transitoria llegó a ese cargo por “azares del detino”, indudablemente. Legisladora irrelevante durante varios años, con un partido que apenas alcanzó el 4% de la votación en las elecciones nacionales de octubre de 2019, severamente criticada por sus declaraciones y comentarios racistas, nunca fue una carta importante, pero era la única que tenían en las manos. Dirán que fue “el destino”.

Por otra parte, desde el inicio de su gobierno, y a lo largo de todos estos meses, se ha encargado de atribuir a su presencia en la presidencia a un “designio de Dios”.

Más allá de los parecidos (el físico, entre otros) de su ministro de Gobierno (antes denominado del Interior), las evidencias apuntan a que lo que está sucediendo es similar a lo que mencionó García Meza sobre Arce Gómez y que, seguramente, se escuchará cuando ella deba responder ante la historia y ante la justicia sobre los muertos de Senkata y Sacaba, la persecusión política y las detenciones políticas.

La corrupción que ahoga a los golpistas de hoy presumiblemente será achacada también a otros. Los respiradores al exministro de Salud, los gases lacrimógenos al de Defensa, los vuelos incógnitos y los aviones perdidos al de Presidencia y asi sucesivamente.

Las dictaduras de ayer y de hoy, cuarenta años después, son lo mismo. Caminan el mismo sendero de violencia, de corrupción y de abuso en contra de la población. Hay cosas que no cambian.

García Meza y Arce Gómez fueron sentenciados a 30 años de cárcel en Bolivia (sus colaboradores recibieron condenas menores). García Meza, además, recibió una condena de cadena perpetua en Italia por los delitos cometidos en su paso por el gobierno. Vamos a suponer que la justicia saldará cuentas de manera similar con los golpistas de hoy.


* Periodista y abogado

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