mayo 7, 2021

Las alternativas del gobierno para prorrogarse


Por CARLOS ECHAZÚ CORTÉZ-.


Una vez fijada la fecha de elecciones por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), comienza a correr un conteo final para las intensiones del gobierno golpista de prorrogarse en el poder. Entonces, se barajan las cartas y analizan diversas posibilidades. No es que se trate de alternativas excluyentes entre sí. Más bien, son implementadas paralelamente, sino de modo sucesivo; p si una fracasa, entonces se pone en práctica la siguiente, se desechan fichas y se toman nuevas.

No importa que los argumentos para la prórroga sean absurdos. Ellos tienen la maquinaria mediática para presentar lo absurdo como si fuera racional y entonces se genera una corriente de opinión. Habrá que tener además en cuenta que esa «opinión» no necesita de mucho esfuerzo para ser convencida, pues tiene los preconceptos conservadores y racistas para dejarse llevar por esas ideas. Entonces plantean que el dilema que tiene Bolivia es elegir entre la vida y las elecciones y ellos, como «humanistas» que son, elijen siempre la vida, mientras que los militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), llenos de «codicia y ambiciones», prefieren «llevar a la población hacia una muerte segura» en las filas para la votación en las elecciones. Su «argumento» en rigor, cae por sí solo, pues lo plantean en medio de una serie de denuncias de trabajadores de la salud, entre ellos médicos, enfermeras, salubristas, que gritan a los cuatro vientos que el Gobierno no les ha dotado de implementos de bioseguridad, de pruebas de detección del virus, de laboratorios y tampoco de respiradores para las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), para no hablar de los negociados que han hecho con la compra de respiradores inservibles. Eso demuestra el escaso o nulo interés que tiene el Gobierno para enfrentar la pandemia. En realidad, si de enfrentar la pandemia en serio se trata, entonces corresponde dotarnos de un gobierno legítimo, salido de las urnas, que pueda darle seriedad y responsabilidad a la lucha contra el coronavirus.

La segunda alternativa de los golpistas para promover la prorroga es proscribir al MAS para evitar su participación en las elecciones. Esa opción la estuvieron manejando hace meses atrás, antes de la cuarentena, y fue perdiendo fuerza conforme las encuestas de opinión auguraban un triunfo del MAS. Entonces, hasta el más irracional de los golpistas se daba cuenta que la población y el mundo entero no hubieran considerado muy democrático el que se proscribiera al partido que estaba primero en las encuestas. Sin embargo, ante la cercanía de las elecciones y su terror a una victoria del MAS, vuelven a la carga con ese plan, planteándolo como globo de ensayo para ver qué efectos tiene esta vez. Es en ese sentido que están dirigidas las presiones que ha realizado el Procurador del Estado para que los Tribunales Departamentales Electorales y aún el TSE formulen denuncias contra el MAS por el atribuido «fraude» en las elecciones de octubre. La intensión acá es obvia, pues pretenden que esos juicios avancen para preparar el ambiente en la «opinión pública» y en ese contexto plantear la proscripción del MAS. Esta alternativa está destinada al fracaso si el MAS reacciona de modo acertado, formulando una contrademanda, obligando a tratar el asunto en serio. Ya no se trata de informes que se refieran al cómputo del TREP, sino de presentar el cuerpo del delito. Efectivamente, si el MAS hizo fraude, entonces todos los partidos que terciaron en las elecciones tienen las pruebas de ese fraude en las copias de las actas electorales de las 33 mil mesas. Obviamente resulta más que curioso que en los ocho meses que transcurrieron desde esas elecciones no se haya presentado la «monumental» cantidad de pruebas (vale decir esas actas). Si no las presentaron, es porque simplemente no las tienen. Ahí caerá su segunda alternativa.

La siguiente opción es «denunciar» una conspiración del MAS para desestabilizar al Gobierno. La intensión en este caso es generar un ambiente en el que sus medios de comunicación intenten instalar en ese sector conservador de la población, la idea de que el MAS busca ocasionar una convulsión social para desestabilizar al Gobierno, lo que le daría motivos para reemprender su persecución política y dictar estado de excepción en el que se posterguen las elecciones y, posiblemente, se proscriba al MAS, con este nuevo pretexto. Estos intentos han aprovechado las naturales protestas que han surgido en la población para reclamar por la cuarentena insensible que han impuesto, ignorando el hecho que una gran parte de la población más humilde del país busca diariamente su sustento en las calles y, de ese modo, la ha sometido al hambre. La protesta es entonces señalada como conspiración y desestabilización. Así también han llegado al ridículo de señalar como si fuera conspiración a las diversas denuncias de corrupción que han estallado, como si fueran pipocas, las últimas semanas. En su versión absurda, es el MAS que ha realizado los actos de corrupción, mediante infiltrados que tiene en el Gobierno, en otras palabras: «el MAS tiene la culpa de los actos de corrupción del Gobierno». El desvarío y la falta de coherencia parecen no tener límites. Sin embargo, como lo sostuvimos líneas arriba, no importan que los «argumentos» del Gobierno sean absurdos. Ellos pueden instalarlos en su «opinión pública» y actuar a partir de ellos. Ahí se puede ver su carácter fascista, pues actúan según el lema goebbeliano: «miente, miente, que algo queda».
Estas son las alternativas para implementar el plan prorrogista del gobierno golpista; la primera forma de combatirlo es denunciarlo.

* Militante de la izquierda boliviana

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