julio 8, 2020

Elecciones en septiembre: piedras en el camino


Por Óscar Silva Flores-.


La promulgación de la ley de modificación de la fecha de elecciones no ha sido ninguna concesión graciosa del gobierno transitorio, sino la muestra de que solo la movilización y la presión social pueden lograr poner contra las cuerdas al régimen y obligarle a cumplir la única tarea supuestamente encomendada: “la realización de elecciones generales que devuelvan al país un estado de derecho, la convivencia democrática”.

Durante los días previos, las intenciones de prorrogar la transitoriedad, la ilegalidad y el abuso dictatorial, se hicieron más evidentes por las declaraciones de sus propios actores; desde pedir a la presidenta del Senado informes epidemiológicos, realizar anuncios con información errónea y falsa de un crecimiento desmesurado de los contagios con Covid-19, en zonas claramente identificadas como de resistencia al régimen, advertencias de uso de mayor violencia por parte de los órganos represivos del Estado, hasta la declaración expresa de la “conveniencia” de postergar un par de meses la fecha de elecciones.

Ante la presión popular hecha pública desde diferentes ámbitos, se hizo evidente que también dentro de los propios sectores que apoyaron al golpe, existe el convencimiento de que la desastrosa y corrupta gestión de gobierno en todos los ámbitos, muy particularmente en el sanitario, a tiempo de favorecer un mayor posicionamiento del candidato Luis Arce, está ocasionándoles problemas dentro de su propio electorado y seguidores, a Carlos Mesa, Jorge Quiroga y Fernando Camacho.

Los “dos caminos” planteados por el régimen dejan fuera de la contienda a todos quienes articularon el golpe el pasado año y que le confiaron a Áñez la conducción de un gobierno que, a través de elecciones, legitimara a uno de ellos y dejar “legalmente” al Movimiento Al Socialismo (MAS) fuera del gobierno, fraude de por medio. Esta situación despertó de inmediato la reacción de Carlos Mesa y Jorge Quiroga (quien muestra una llamativa recuperación en las últimas encuestas). Ambos se pronunciaron exigiendo a Áñez la promulgación de la ley, conscientes que los devaneos de la transitoria y sus colaboradores sólo favorecían al MAS.

Esos “dos caminos” propuestos por el régimen se trastocaron en pocos días en otros mucho más claros y contundentes: “los golpistas se van por elecciones o se van por movilizaciones”. Este planteamiento originado en el sector minero fue tomando cuerpo rápidamente en sectores campesinos y urbanos, cada vez con más fuerza, ante un Gobierno que va cediendo la iniciativa y no cuenta ya, pese al dinero y las concesiones dadas, con el respaldo pleno de las fuerzas represivas.

El camino a recorrer hasta el domingo 6 de septiembre estará plagado de obstáculos de diverso orden. La frase “Que Evo, Arce y Mesa se hagan cargo” expresa la incapacidad de gestionar la transición y la crisis sanitaria que solo les ha servido hasta ahora para llenarse los bolsillos a manos llenas. Muestra que no han perdido la esperanza de postergar las elecciones por el mayor tiempo posible.

La dictadura va a seguir ejecutando su libreto: criminalizar al MAS, tratar de polarizar al electorado, entre ellos y este partido. Ellos son los buenos y los otros los salvajes, los violentos, los irresponsables. Pretenderán que sus aliados queden al margen de esta pugna para luego presionarlos bajo el argumento del “voto útil”. Seguirá la persecución contra lideres de organizaciones sociales, de periodistas no subordinados al régimen y de cualquier ciudadano que exprese su disconformidad. Mantendrán posiciones absurdas e inconstitucionales como su demanda de igualdad del voto urbano y el voto rural, o la proscripción del MAS bajo el argumento de un fraude que nunca existió, pero que les sirvió de pretexto para el golpe, como lo han reconocido organismos especializados en control electoral y medios de comunicación de prestigio y alcance internacional.

El camino a la recuperación de la democracia estará plagado de peligros golpistas de diverso género, eso está claro. Solo la movilización popular puede garantizar llegar a los comicios de septiembre y que se respete la voluntad popular expresada en el voto. Al pueblo nadie le regala nada, menos los golpistas. El pueblo, como antes, como siempre, será quien recupere la patria. Con la llegada del Willka Kuti vuelve la luz al final del túnel para Bolivia. Nada es casual.


* Periodista y abogado

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