agosto 3, 2020

La vida no vale nada si no es para merecer…


Por María Bolivia Rothe * -.


Hacen ya doce años que conocí la ELAM. Tengo ese recuerdo vívido en mi retina, como si fuera ayer, porque fue como ingresar en ese mundo que una piensa siempre como el ideal, pero que en los hechos, muy pocas veces se da. La Escuela Latinoamérica de Medicina es una universidad donde se gradúan médicos generales. Su formación médica incluye, además de su preparación científica, una sólida visión solidaria, humanista y ética con el objetivo de que en su trabajo cotidiano, lo más importante sea la preocupación por las necesidades de la población y no así la concepción de la carrera médica como un medio para enriquecerse. Son médicos que se forman para servir al pueblo, no para servirse y mucho menos lucrar con ellos.

Desde su inicio en 1999, como un proyecto impulsado por Fidel Castro, está dividido en dos etapas: la primera en la cual se realizan estudios preclínicos, el primer y segundo año de la carrera y la segunda, en donde los estudiantes culminan sus estudios en diferentes facultades de medicina de Cuba.

La colegiatura y la residencia estudiantil son absolutamente gratuitas según el sistema de becas de Cuba. Todos los años matriculan aproximadamente 1500 becarios, según las plazas que se conceden por países. El título que otorga esta universidad, es de Doctor en Medicina y el mismo se obtiene en seis años. Inicialmente, los estudiantes reciben seis meses de preparación o nivelación de conocimientos en ciencias básicas, para luego continuar con su formación en ciencias médicas. No es necesaria la realización de una tesis de grado. Se rinde un examen nacional de conocimientos acerca de la carrera y se da un examen práctico frente a un tribunal de especialistas médicos.

Los egresados bolivianos que fueron a la ELAM, cumplieron varias tareas importantes en la consolidación del Sistema Único de Salud y desde antes inclusive, fueron trabajando como médicos SAFCI en casi todos los rincones más alejados de la geografía boliviana, en estrecha coordinación con la Brigada de especialistas médicos que llegaron de Cuba. Esa Brigada que apenas subió Añez al poder, fue expulsada de Bolivia y que mereció por parte de los golpistas, un trato parecido al que se da a los animales salvajes. Aún siento una enorme vergüenza ajena por eso, que estoy segura la vida nos permitirá remediar muy pronto, aunque también sé que nuestros hermanos y colegas cubanos entienden perfectamente la situación.

Todo este andamiaje de profesionales de la salud, no solamente médicos y médicas, sino también enfermeras, enfermeros, técnicos en laboratorio y otras especialidades, fueron los verdaderos artífices junto con nosotros durante 14 años, quienes de manera solidaria y silenciosa, llegaron a los más recónditos lugares del país a servir a la población, sobre todo, practicando la medicina familiar, comunitaria e intercultural.

Gracias a esos médicos ELAM que fueron vapuleados a su llegada a Bolivia; que fueron tildados de impostores, de mentirosos, de no tener una adecuada formación para la atención de pacientes. Esos médicos y médicas que se desparramaron por los lugares donde nadie quería ir y ahí resolvieron enfermedades y salvaron vidas, gracias a ellos y ellas, en gran medida el sistema de salud boliviano no colapsó después de la debacle neoliberal que nos tocó asumir.

Mucho se ha hablado este tiempo, desde el inicio de la pandemia, de lo poco o casi nada que hizo Evo Morales en su gobierno por la salud. Ironía del destino que los golpistas apenas llegaron al poder, a pesar de denunciar este supuesto abandono de la salud por parte del gobierno evista, desmantela y desarma la mejor red de medicina comunitaria que Bolivia había logrado armar y que estaba solucionando, en el día a día y sin ninguna propaganda, muchos de los problemas sanitarios que nunca los neoliberales habían resuelto.

Qué falta gigante hacen hoy esos médicos!! Ese ejército de primera línea que Añez destrozó. Las comunidades más alejadas los necesitan. Pero también los hospitales grandes de las ciudades, donde eran los que resolvían casi siempre, la parte más complicada en la pandemia.

Hoy quiero por eso, rendir mi homenaje a todos los y las médicas ELAM que siguen en la primera línea de la lucha contra este virus que ha cambiado el sentido común de muchas cosas en nuestra sociedad. Pero también quiero rendir mi homenaje humilde sentido y desde el fondo de mi corazón, a esos médicos ELAM que sin importar los insultos, el bulling o las opiniones externas estuvieron, hasta exhalar el último suspiro de vida, firmes, al lado de sus pacientes. Honor y Gloria a esas vidas que sí valieron la pena, porque merecieron la eternidad, dando lo que otros necesitaban. En estas acciones, en estos ejemplos, cobra vida el ideal guerrillero del Hombre Nuevo.
Médicos y médicas ELAM, presentes en la lucha!!!

Hasta la Victoria Siempre!!!


* Médica Salubrista *

Be the first to comment

Deja un comentario