agosto 3, 2020

La corrupción disfrazada de discapacidad


Por Soledad Buendía Herdoíza-.


Indigna escuchar al presidente ecuatoriano decir que la corrupción no tiene límites. ¡Cuando es él, sus ministros y colaboradores que han destruido la patria y se la han repartido cual botín entre piratas! Hoy con un escándalo más, que seguro no será el último, se develan sus prácticas antiéticas en el uso fraudulento de carnets de discapacidad para la compra de vehículos de lujo, por parte de asambleístas y autoridades gobiernistas o vinculados al gobierno de Moreno.

Como respuesta a las quejas ciudadanas y a los reclamos en redes sociales, el Presidente vuelve a usar la muletilla de siempre, la culpa es del gobierno anterior, por haber pasado las competencias del Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (Conadis) al Ministerio de Salud. El mandato de Moreno concluirá en 10 meses, sin asumir de manera pública las responsabilidades del manejo irresponsable y entreguista del país.

La ley orgánica de discapacidades aprobada por el parlamento ecuatoriano en 2012 tiene por objeto asegurar la prevención, detección oportuna, habilitación y rehabilitación de la discapacidad y garantizar la plena vigencia, difusión y ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad, establecidos en la Constitución de la República, los tratados e instrumentos internacionales; y ampara a estas personas, dándoles varios beneficios como un ejercicio de justicia a favor de este sector de la población marginado y vulnerado por años.

En 2019 se autorizó la importación de cuatro mil 426 vehículos para personas con discapacidad y en lo que va del 2020 suman ya mil 420, el incremento inusual se explica por el manejo doloso de este beneficio. Resultado de la institucionalización de la corrupción en el Estado, del regreso de los privilegios para unos pocos y la eliminación de controles que ha permeado a todo nivel.

Se reparten hospitales en plena emergencia, compran mascarillas, medicamentos e insumos con sobreprecios y hasta fundas para cadáveres haciendo negocio del dolor del pueblo ecuatoriano.

Su voracidad e indolencia no tiene límites. Pero no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, dice un refrán popular. Poco tiempo le queda al gobierno de la traición y se acerca el día en que deberán rendir cuentas ante la justicia internacional y ante la historia.

Mientras tanto los ciudadanos deberemos seguir siendo espectadores de las infamias, en cadenas televisivas se hará el show acostumbrado exigiendo investigaciones y sanciones para los culpables, pero nada sucederá. Tienen controladas todas las funciones del Estado para garantizar apagar el fuego del escándalo y continuar con el peor gobierno de la historia marcado por cinismo de la traición.


* Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

Be the first to comment

Deja un comentario