julio 5, 2022

La celada de Salazar a Luis Arce


Por Carlos Echazú Cortéz-.


Ya nos vamos acostumbrando en Bolivia a las celadas y trampas que tiende el gobierno golpista, desde su ministerio del terror, a todo aquel que emita informaciones o criterios que atenten contra el ya frondoso desprestigio del régimen. De este modo, haciendo de la vista gorda de todos los narco vuelos que salen del Beni, Murillo se ha concentrado en fabricar «operaciones antinarcóticos» en el Chapare, para involucrar a dirigentes cocaleros y atribuir al Movimiento Al Socialismo (MAS) un presunto nexo con el narcotráfico, con el fin de ejercer su represión sobre la población revolucionaria de la zona.

Sin embargo, las víctimas de las celadas que tiende Murillo no son solamente masistas, también pueden caer en ellas otros actores sociales que, de algún modo, incomoden al régimen. Así lo pudo constatar Junior Arias, periodista de Gigavisión, que se ha dedicado a investigar casos de corrupción del Gobierno, a quien se amenazó con represalias siniestras en contra de sus familiares. Del mismo modo, la subdirectora de ese canal, Miriam Nazrala, la semana pasada fue falazmente inculpada por atropellar a uno de los policías que le tendieron la celada. Más aún, incluso exaliados del Gobierno pueden caer en las trampas del ministro golpista, si se atreven a contrariarlo. Así lo denunció el alcalde de Cochabamba, José María Leyes, indicando que el revólver que la Policía le encontró en un allanamiento a su domicilio, le fue entregado por el propio Murillo.

Ahora bien, lo novedoso en estos últimos días ha sido que la celada, obviamente preparada por el más desequilibrado de los ministros de la autoproclamada, ha visto involucrado a un medio de comunicación. Efectivamente, fingiendo una simpatía y respeto hipócritas, el periodista Enrique Salazar del canal televisivo Abya Yala, en el marco de una entrevista al candidato del MAS, Luis Arce, le formuló de modo claramente malintencionado varias preguntas respecto a encuestas. Comenzó en la parte referida, diciendo «porque entiendo que ustedes manejan encuestas…¿cómo está Lucho Arce Catacora con relación al resto?». Ahí se ve claramente que quien aborda el tema es Salazar.

Seguidamente, le requirió precisiones sobre las cifras de las encuestas que se tienen, así como posicionamientos y distancias porcentuales entre los candidatos. Una vez que Arce, en términos muy genéricos, respondió las preguntas de su interlocutor, este resumió el contenido, como diciendo: «que conste, esto es lo que ha declarado Arce». Luego, Salazar cambió de tema y llevó el curso de la entrevista por otro lado. El periodista no tuvo el menor interés porque se analizaran e interpretaran las encuestas, algo que acostumbran a realizar los periodistas cuando efectivamente se difunde un estudio de opinión de este tipo. No había pues un legítimo interés periodístico en conocer resultados de encuestas para interpretarlas, simplemente el interés deshonesto que Luis Arce comentara algo sobre las encuestas internas que realiza el MAS, como todo otro frente político que participa en elecciones, con el único propósito de que esos comentarios fueran posteriormente utilizados para inhabilitar al candidato.

Legalmente hablando, los comentarios de Arce al responder los cuestionarios de Salazar no se ajustan, en absoluto, a la norma que prohibe «difundir estudios de opinión» de los frentes electorales. Para eso, tendría que haberse presentado una ficha técnica, además de datos porcentuales concretos de los diversos candidatos. Eso no ocurrió. Además, como lo ha manifestado la vocera de Arce, Marianela Paco, el calendario electoral está interrumpido. Por otro lado, la jurisprudencia de años atrás con la candidatura de Ernesto Suárez en el Beni no aplica, dado que allí efectivamente se convocó a la prensa y se le presentó todo el estudio de opinión.

Sin embargo y, pese a todo esto, el tema no es jurídico, sino político. La derecha, que desde hace meses atrás anda buscando pretextos para inhabilitar la candidatura del MAS y proscribirlo, ha tendido, con la ayuda deshonesta de Salazar, una celada a Arce, para obtener que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) inhabilite la candidatura del MAS, con un argumento sumamente rebuscado.

La arremetida es realmente siniestra puesto que la virulencia de las acusaciones no apuntan al MAS. Las amenazas más mordaces están dirigidas al TSE, al que han advertido con iniciarles demandas en caso que el ente no les siga el juego. Estas advertencias tienen el claro propósito de hacer que los vocales del TSE recuerden cómo actuaron los esbirros fascistas contra los vocales del anterior tribunal que administró las elecciones de octubre del 2019, a quienes todavía se los tiene detenidos sin ninguna sentencia, después de ocho meses, lo que demuestra que los cargos que se les impuso no tenían sustento alguno.

Así pues, a simple vista la demanda por supuesta infracción a los reglamentos electorales por parte de Luis Arce, es absurda. Sin embargo, sus intenciones son tenebrosas y no deben ser subestimadas.


* Militante de la izquierda boliviana

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