agosto 11, 2020

Derecha boliviana escudada en pandemia para maniobra electoral

La Habana -. El gobierno de facto y partidos y alianzas de derecha en Bolivia tratan por diversos medios de eliminar el Movimiento al Socialismo (MAS) de la carrera electoral, y ahora suman un cambio de fecha en los comicios generales.

Esta situación es calificada por analistas como flagrante violación a los derechos de los bolivianos, además de inconstitucional.

La criminalización del MAS y organizaciones afines, intentos de inhabilitar a sus candidatos, de retirar la personería jurídica, una agresiva campaña mediática, son algunas herramientas empleadas por la derecha para tratar de hacer viable su propósito.

La más reciente maniobra es el aplazamiento por tercera ocasión de la fecha de los comicios, cambio adoptado de manera unilateral por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) escudado en la compleja situación sanitaria que vive el país suramericano a causa de la Covid-19.

El MAS rechazó el cambio y sus dirigentes aseguran que el verdadero motivo para postergar las votaciones está en la necesidad de oxigenar las campañas de los candidatos de la derecha.

Esto porque cada encuesta da la victoria a los aspirantes a la presidencia y vicepresidencia por el MAS, Luis Arce y David Choquehuanca, respectivamente.

Algunos sondeos van más allá y les conceden la victoria en primera vuelta, para lo que es necesario el 40 por ciento de los votos válidos y una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el más cercano rival.

Aplazar las elecciones generales para el 18 de octubre ha sido uno de los pasos más temerarios adoptados por las autoridades electorales, que muestran su animadversión hacia el MAS y todo lo que tenga que ver con el progreso de las mayorías en el país andino-amazónico.

Arce criticó la decisión del TSE por no contar con el visto bueno de la Asamblea Legislativa Plurinacional ni ser consensuada con los partidos políticos, y llamó a respetar el calendario electoral con las votaciones fijadas para el 6 de septiembre.

Sin embargo el titular del TSE, Salvador Romero, ratificó el cambio de fecha y respondió que para tomar dicha decisión no necesitaba la aprobación del legislativo ni el consenso con actores políticos ni sectores sociales.

Es importante tener en cuenta que Romero es un viejo enemigo del MAS y del depuesto presidente Evo Morales; él y su carrera política deben mucho al Departamento de Estado de Estados Unidos y a la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid, siglas en inglés).

Cables de Wikileaks prueban que las referidas instituciones y Romero cooperan desde 2008 con el objetivo de influir de manera crítica en referendos y elecciones presidenciales.

La siembra dio frutos, y hoy el TSE se suma a cualquier acción que atente contra la permanencia del MAS en la carrera electoral y a la postre su victoria en las urnas.

Dos aspectos llaman la atención: no es solo el MAS se opone a la nueva fecha de las elecciones, y el criterio de expertos que echa por tierra la tesis de la situación sanitaria como excusa para el cambio. Con la nueva reestructuración del calendario temporal tampoco estuvo de acuerdo el derechista Comité Cívico Pro Santa Cruz y la alianza Creemos, que apoya ante las urnas a Luis Fernando Camacho, una de las figuras de mayor relevancia en el golpe de Estado que obligó a dimitir al presidente Evo Morales en noviembre de 2019.

Por otra parte está el criterio de expertos y del Ministerio de Salud que aseguran en octubre habrá un pico del nuevo coronavirus y será el mes con más contagios desde que en marzo fueran reportados los primeros casos en el país.

Bolivia reporta más de mil casos diarios con la enfermedad y se acerca a los 80 mil contagiados, cifra vista como una muestra de la mala gestión del gobierno de facto que solo alude a motivos políticos y descuida la salud del pueblo.

La Covid-19 ha cobrado la vida a más de dos mil 600 bolivianos, y en contraste es el motivo empleado por la derecha para conseguir tiempo y reavivar sus aspiraciones de vencer en unas elecciones generales donde se juega el poder ante un MAS respaldado por la mayoría.

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