octubre 25, 2020

La metida de pata de Marx

Por Felipe Tascón Recio-.


El 24 de julio Simón Bolívar cumplió 237 años y quiero contribuir a la celebración reseñando la metida de pata que sobre el Libertador cometió el más grande pensador del siglo XIX: Karl Marx.

El 8 de diciembre de 1857, Marx le escribió a Engels: “trabajo como un loco las noches enteras en coordinar mis estudios económicos para poner en claro al menos los elementos fundamentales antes del diluvio”[i] (Marx, 2009, T1: vii). Se trataba de los Grundrisse, de los cuales la mayoría, de sus casi mil folios, fueron anotados en apenas seis meses, entre finales de 1857 e inicios de 1858.

En medio de esa concentración creativa de “noches enteras”, Marx –sin billete en la casa– se vio obligado a intercalar el trabajo a destajo sobre Bolívar que escribió en la primera semana de 1858 para la Enciclopedia Americana.

Esto quiere decir que leyó las fuentes que encontró en el Museo Británico y escribió su “Bolívar y Ponte” a las carreras, para volver a su investigación.

Es errado decir que el Bolívar de Marx es lamentable por ser trabajo de juventud (Carrera, 2006:18 y Vieira, 2006:331);  El 18 Brumario de Luis Bonaparte es de seis años antes y nadie duda de sus calidades como obra fundamental del análisis político. Entonces, ¿de dónde procede la metida de pata?

El error de Marx se origina en que, a pesar de su capacidad, se tragó sin masticar los pocos libros que sobre el Libertador existían en la biblioteca del Museo Británico. Y estos eran, en parte, escritos con resentimiento por europeos defenestrados por Bolívar de las filas independentistas; en parte teléfono roto de las mentiras con que Santander –a través de sus periódicos– manipuló por años a la opinión pública bogotana[ii]. De hecho también se huele que otra de las fuentes fuera el artículo “Colombia” de la Enciclopedia Británica, que ayudó a escribir Santander durante su viaje a Europa[iii].

De acuerdo con Gilberto Vieira, Aníbal Ponce divulgó el articulo porque “no fue capaz de sustraerse al prejuicio centenario que se cultiva sistemáticamente en la Argentina contra Bolívar” (Vieira, 2006:330).

Creo que hoy tal divulgación debe considerarse positiva, porque aterriza a un Marx terrenal, que comete errores humanos. Imaginen los cruces y contradicciones políticas que generó la divulgación del artículo, cuando la Academia de Ciencias de la URSS, erigía altares de Marx, donde sus textos eran verdad revelada.

En contraste, el craso error sobre Bolívar permite bajar a Marx de esos altares para poder usar su trabajo como guía analítica, rescatándolos del absurdo rol de versículos de dogma. Marx se equivocó ahí y, en otras partes[iv], los errores no invalidan su obra, ni tampoco el valor de su obra nos obliga a tragar sus errores. Igual sobre Bolívar, tampoco se le puede deificar, metedor de pata fue, por ejemplo, cuando propuso el senado hereditario en Angostura.

Leyendo el texto (Marx, 2006:311-325) queda la suma de sus incongruencias. Algunos ejemplos: Marx se traga la soberbia de los militares europeos, para quienes sus fuerzas eran las únicas garantes de unos triunfos, en que las montoneras multicolores que seguían a Bolívar nada aportaban, ahí acata lo eurocéntrico.

No hace ninguna referencia al proyecto de integración continental, estratégico para la soberanía frente a las potencias noratlánticas, en cambio se traga entera la calumnia que presenta el Congreso de Panamá como evidencia de la pretensión de Bolívar a la dictadura de Suramérica.

La no persecución de Morillo en Calabozo la presenta como flaqueza de Bolívar, cuando está documentada la casi insubordinación de Páez para dedicarse al saqueo.

Marx presenta la campaña granadina de 1819 como propuesta de Santander (no tenía porque saber del espionaje del padre Blanco, que explica el paso por el páramo de Pisba[v]), pero es claro que de ser por Santander la República se hubiera quedado pastando en el Casanare[vi].

Marx para nada nombra la segunda Batalla de Carabobo, esto prueba ligereza al confundirla con la primera, y, con eso, omite que el congreso reunido en Cúcuta le negó el paso los pertrechos para realizarla, y termina presentando la independencia de Venezuela como obra de Padilla en la batalla naval de Maracaibo (a quien en cambio le quita el mérito del sitio de Cartagena y se lo entrega a Santander).

Tampoco nombra Pichincha, Junín ni Ayacucho. El juicio y citatorio a Páez al Congreso en Bogotá en abril de 1826, obra de Santander, quien lo controlaba, Marx lo presenta como manejado por Bolívar, quien entonces se encontraba en Lima.

Tampoco nombra el asesinato de Sucre en Berruecos, y solo se refiere al Mariscal como el conquistador que sometió Bolivia con sus bayonetas.

Podría seguir con los ejemplos, todos indican que Marx se tragó completa la versión del Bolívar militarista y monárquico, combatido por los civilistas y liberales de Santander. Conocemos la confesión de este último (Santander) en Ocaña[vii] ¡Marx no! Si la hubiera conocido tal vez el artículo hubiera sido otro.

Esto quiere decir que la culebra santanderista, con sus versiones “historiográficas”, alcanzó incluso a marear al más grande pensador del siglo XIX. Por eso vale la pena y es imprescindible estudiar al pérfido de Cúcuta, porque ningún otro se dio el lujo de serrucharle la silla al genio de Caracas, y engrupir al genio de Tréveris.


Bibliografía

Bolívar, Simón (1976): “Obras Completas”, México, Editorial Cumbre.

Carrera, Jerónimo (2006): compilador “Bolívar visto por marxistas”, Caracas, Fondo Editorial Carlos Aponte

González, Fernando (1940): “Santander”, Bogotá, Editorial A B C

Marx, Karl (2006): “Bolívar y Ponte” en Carrera, Jerónimo, compilador “Bolívar visto por marxistas”, Caracas, Fondo Editorial Carlos Aponte

Marx, Karl (2009): “Elementos fundamentales para la critica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858”, México, Siglo XXI editores

Shulgovski, Anatoli (2006): “El proyecto político del libertador” en Carrera, Jerónimo, compilador “Bolívar visto por marxistas”, Caracas, Fondo Editorial Carlos Aponte

Taibo II, Paco Ignacio (2011): “El Álamo, una historia no apta para Hollywood”, México, Planeta

Vieira, Gilberto (2006): “Sobre la estela del libertador” en Carrera, Jerónimo, compilador “Bolívar visto por marxistas”, Caracas, Fondo Editorial Carlos Aponte.

Notas

[i] De acuerdo con los editores y prologuistas de los Grundrisse, metáfora de Marx para la crisis de 1857.

 [ii] Estas mentiras, entre otros efectos ayudaron al marginamiento de Chile y Argentina del Congreso Anfictionico de Panamá, así que es posible que tal deformación histórica alcanzara también Europa y el Museo Británico.

 [iii] Cuando fue traducido en Bogotá en 1836, Santander negó cualquier relación con su escritura, pero luego se publicó su Diario de Europa, donde el mismo se exaltaba por haberlo inspirado.

 [iv] Por ejemplo otro error latinoamericano de Marx, fue calificar como progresista el robo de Texas a México, algo muy bien documentado por Paco Ignacio Taibo II en “El Álamo”.

 [v] El espionaje de avanzada para la campaña libertadora de la Nueva Granada, la realiza entre 1817 y 1818, el cura confesor del libertador: Jose Félix Blanco, convertido en el árabe Miguel Talamás. Sobre su informe, Bolívar monta la campaña de Boyacá (Gonzalez, 1940: 297-302).

 [vi] Refugiado en el Llano en 1816, en en la pequeña “mata de monte” de Trinidad de Arichuna, Santander propuso una rimbombante Republica del Casanare y del Apure, de la cual se autoproclama como jefe militar, dado que ni a Urdaneta, ni a Páez, les interesó el mando de tal engendro.

 [vii] Durante la convención de Ocaña en 1828, Santander escribió que Bolívar quería provocar “una guerra interior en que ganen los que nada tienen, que siempre son muchos, y que perdamos los que tenemos, que somos pocos”, al mismo tiempo Bolívar, catalogaba a sus opositores como “diferentes monopolistas de la opinión y de la fortuna” (ambas citas en Shulgovski, 2006:87-88).

 

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