septiembre 18, 2020

¡Las niñas no se tocan! Oportunismos e hipocresía

Por Maya Verazaín-.


La derecha en Bolivia ha sabido usar discursos en apoyo a la lucha contra problemas sociales cuando le conviene. Sabemos que se trata de oportunismo político porque las críticas y ataques se enfocan únicamente en una persona o partido. No crea consciencia en la sociedad, no genera cambios en el comportamiento, ni busca la reflexión.

Desde la denuncia sobre la supuesta pedofilia del expresidente de Bolivia, Evo Morales, los discursos de odio e indignación atacaron a una persona y un partido político en específico. El caso de Noemí Meneces fue utilizado políticamente, a costa de su integridad moral, emocional y física. La Defensoría del Pueblo pudo identificar violación a sus derechos, amedrentamiento que ella y su familia sufrieron en manos de la Policía, siendo que, en teoría, ella era la víctima.

Creemos que cualquier delito, ya sea pedofilia, violación, feminicidio, infanticidio, debe ser investigado y sobre todo sancionado. No importa quién sea autor, afiliación política o religiosa. Como mujeres que luchan en contra de la cosificación del cuerpo de la mujer no podemos quedarnos calladas ante el intento de los partidos políticos de usar falsas banderas electorales.

El 28 de agosto un grupo de mujeres realizó una caravana en Santa Cruz repudiando la pedofilia. Hablaban más de una persona, sus 14 años de gobierno y la supuesta corrupción de menores, pero nada dicen sobre la sociedad en la que viven. Es irónico que esta iniciativa surja en una ciudad que está marcada por tener toda una industria económica de la cosificación de nuestros cuerpos, sin distinguir entre infantes, jóvenes y adultos.

En carnaval y durante todo el año hay concursos de belleza para todas las edades, pasarelas dónde hipersexualizan a las niñas, sesiones fotográficas que las erotizan y sensualizan, siendo esos los primeros pasos a la pedofilia. No se critican tradiciones patronales del Oriente, donde es común que niñas menores de 16 años “sean entregadas” a los patrones. Sería hasta contraproducente políticamente nombrarlas, por ir contra de una parte de la población que lo acepta.

En La Paz, la marcha contra la pedofilia denominada “¡Las niñas no se tocan!” fue encabezada por el Presidente del Comité Cívico, Antonio Alarcón, que tiene denuncias por acoso sexual y por enviar pornografía a mujeres vía WhatsApp.

No juzgamos ni culpamos a las mujeres que se prestan a ello, porque entendemos que el patriarcado está naturalizado. Repudiamos los falsos discursos que condenan la violencia hacia las mujeres y la pedofilia, sin cuestionar que toda la violencia y opresión es resultado de un sistema, de la hipocresía social y el cinismo político.

El discurso electoralista de Áñez gira en torno al supuesto caso de pedofilia; cuestiona y reclama justicia. Betzabé Mara fue asesinada y calcinada por un Policía, pero Áñez no dice nada de la violencia ejercida desde las instituciones del orden. Tampoco habla de su sobrino, acusado de haber abusado sexualmente a una mujer embarazada. Ni del nuevo cónsul, José Luis G. T., exfuncionario de la Gobernación de Tarija, acusado del homicidio-suicidio de Ximena Ferrufino.

Desde el Feminismo Comunitario del Abya Yala luchamos contra el machismo y la violencia en todas sus formas, no permitiremos que los politiqueros utilicen nuestras luchas como escalera. Queremos la descolonización y despatriarcalización de nuestro Estado, repudiamos no solo a los políticos, sino también a la sociedad que hace eco a los discursos hipócritas, sin reflexionar sobre el origen real de los problemas sociales.

* Feminista Comunitaria y Licenciada en Relaciones Internacionales e Integración

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