noviembre 26, 2020

Desde el pueblo y para el pueblo


Por Maya Verazaín y América Maceda *-.


Durante años nos creímos la historia del mestizaje, de la ciudadanía y la bolivianidad como si fuera una masa homogénea de gentes iguales, que hablaban el mismo idioma y tenían las mismas creencias; bajo ese discurso se invisibilizó al 70% de nuestra población.

Se construyó un país que, en busca del “progreso”, tenía que eliminar al “otro”, al diferente, al “salvaje”, al “ignorante”. Así se construyó la política, la “democracia”, las representaciones en el Congreso y en todos los espacios públicos de poder, ignorando y excluyendo a gran parte de la población.

Con la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), hito histórico en Bolivia, por primera vez en 500 años de colonización, más de 180 años de República y 30 años de “democracia”, se buscó un diálogo entre todos los sectores. El proceso constituyente le dio voz a los pueblos indígenas, a las mujeres, a los sectores obreros y organizaciones sociales, históricamente silenciados y excluidos. No solo en la elección de sus representantes, sino también en el simbólico social de la participación política, se logró el reconocimiento de las naciones y pueblos indígenas originarios, del multiculturalismo y la plurinacionalidad.

Con la Constitución Política del Estado Plurinacional (CPE) se concretó la lucha de nuestro pueblo, de verse representado y tener una participación efectiva en los espacios de poder. Gracias a la Ley 421, de Distribución de Escaños entre Departamentos, se logró de alguna forma equiparar la presencia en el Legislativo de muchas naciones y pueblos originarios, que no podrían haber sido representados en la construcción de la nueva Bolivia, por no ser considerados representativos en número, para tener voz.

Los primeros años vimos cómo nuestra Asamblea se llenaba de polleras y sombreros, de plumas, aguayos y una gran variedad de tejidos típicos, que nos mostraron que nuestra Bolivia Plurinacional existía y se reflejaba en los representantes. Fue un gran avance para la institucionalización del reconocimiento de la diversidad, del Ser boliviano desde la plurinacionalidad, aunque muchos, con las añoranzas del pasado y falsos discursos de progreso, aún lo quieran negar y quieran volver a los tiempos de la invisibilización y exclusión del otro, del “indio”.

A pesar de ello, vimos año tras año el desgaste de nuestros logros. La necesidad de “equilibrio” de poder por parte de los gobernantes que, para mantener una “gobernabilidad” que las organizaciones no habíamos pedido, comenzó a invitar a “otros” que, en su oportunismo, se llenaron la boca del Vivir Bien, cuando solo buscaban beneficios propios, o dirigentes indígenas y obreros que, ocupando ese espacio con toda la legitimidad representativa, se alejaron del pueblo, de sus bases, por dejarse consumir por la burocracia estatal del Legislativo, donde perdimos la parte esencial de lo que habíamos soñado y construido con tanto esfuerzo; gobernar obedeciendo desde el pueblo y para el pueblo. “Volver a las bases”, para consultar, para construir y para informar.

Necesitamos profundizar las formas democráticas de nuestro país, desde el Feminismo Comunitario planteamos que el Estado Plurinacional debe servir para caminar hacia la construcción de la comunidad y la comunidad de comunidades. Para transitar en este “nuevo” Estado tenemos que asumir la tarea de construir una democracia comunitaria, alternativa a la democracia burguesa.

Mientras tanto, en el juego democrático actual, sabemos que la única forma de lograr el gobierno del pueblo es a través del Movimiento Al Socialismo–Instrumento Para la Soberanía del Pueblo (MAS-IPSP), al ser el instrumento del pueblo, de las organizaciones sociales.

Si el MAS-IPSP gana las elecciones nacionales del 18 de octubre, los siguientes representantes del Gobierno están obligados a construir un país más inclusivo, que consulte al pueblo y sobre todo se nutra de las necesidades del pueblo, de todos los rincones del país. Tanto el Ejecutivo, como el Legislativo y demás órganos del Estado deberán crear espacios de debate y discusión nacional. Que se respete la elección libre de representantes y que deje de instrumentalizar la confianza de nuestras organizaciones, que no traicionen nuestras luchas por la despatriarcalización, la descolonización, la soberanía y el Vivir Bien.


* Feministas Comunitarias

2 comentarios en Desde el pueblo y para el pueblo

  1. Felicidades a Maya Verazain muy buen análisis.
    El gobierno es del pueblo y para el pueblo. Pero el pueblo somos todos. El próximo gobierno no debe cometer los errores del gobierno pasado (MÁS) debe existir inclusión para todos. Y no dejarse llevar por ese monstruo internacional que es el narcotrafico
    Bolivia necesita un cambio. Necesita Un nuevo gobierno con visión de futuro para todos
    Claudia Zuazo

    • Extraña mucho la observación realizada tomando en cuenta que en el artículo se especifica de qué pueblo se trata cuando dice «El proceso constituyente le dio voz a los pueblos indígenas, a las mujeres, a los sectores obreros y organizaciones sociales, históricamente silenciados y excluidos».

      La Observación planteada generalizando al significado de «pueblo» expresa la ideología hegemónica que como bien dice el artículo «Durante años nos creímos la historia del mestizaje, de la ciudadanía y la bolivianidad como si fuera una masa homogénea de gentes iguales, que hablaban el mismo idioma y tenían las mismas creencias; bajo ese discurso se invisibilizó al 70% de nuestra población.
      Se construyó un país que, en busca del “progreso”, tenía que eliminar al “otro”, al diferente, al “salvaje”, al “ignorante”. Así se construyó la política, la “democracia”, las representaciones en el Congreso y en todos los espacios públicos de poder, ignorando y excluyendo a gran parte de la población».
      Queda claro que tras esa postura de generalización del significado de «pueblo» subyace nuevamente la invisibilización de la realidad de vida, de ese pueblo al que hace referencia el artículo.

      Finalmente Moira Zuazo desliza el tema del narcotráfico, verdadera lacra de la sociedad, atribuyendo el problema al gobierno del MAS, evidenciando su subordinación a una narrativa oligárquica y clasista o por lo menos ignorancia sobre la cuestión, dado que de acuerdo a los informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito UNODC es durante los años de gobierno del MAS cuando se han realizado las mayores incautaciones de droga y racionalizaciones de cultivo de la hoja de coca.
      Estefanía Prado.

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