septiembre 18, 2020

Por una ecología mestiza en América Latina


Por Rafaela M. Molina Vargas -.


El nombre de esta primera columna se inspira en el ensayo “América mestiza” del escritor colombiano William Ospina y se asienta en la necesidad de repensar una ecología diferente, que se enmarque en las reflexiones profundas de nuestra historia. Una ecología que pueda ser contextualizada, pensada y generada desde y para América Latina, desde y para la América mestiza, y no así impuesta y asimilada desde lo que se espera y se nos impone que seamos.

Ospina resaltaba la heterogeneidad geográfica, ecosistémica y cultural de nuestro continente, pero también una historia en común que hace necesario abordarlo en conjunto, en palabras de Eduardo Galeano: “La historia de América Latina es la historia del despojo de lo recursos naturales”. Así la colonización es ese punto en común que quebró la historia continental y dejó heridas que lejos de cerrarse siguen sangrando a través de un racismo violento, de aspiraciones vanas y efímeras a un desarrollo insostenible y de un rechazo a la reflexión que cuestiona los paradigmas establecidos incluso desde la ciencia.

Sin embargo, en estos momentos, en plena crisis sanitaria mundial, en una crisis ecológica y climática y en una profunda crisis socioeconómica y política en Bolivia, es más necesario que nunca cuestionar y construir nuevas formas de pensar y habitar el mundo. La ecología ha ido adquiriendo merecida importancia en los activismos y en los debates públicos, no obstante, en general se ha mantenido aislada e inmune a las reflexiones de nuestro contexto histórico y ciega a las contradicciones inherentes de sus postulados y propuestas.

Resaltando la diversidad y convergencia de elementos que encierra la palabra mestiza de Ospina, propongo re-analizar la relevancia de esta reflexión hacia la ecología que, tanto desde la ciencia como en la militancia y el activismo, sigue siendo un reflejo de lo que llegó y se impuso con lógicas e intereses concretos.

Por todo ello, espero contribuir a un debate urgente y a la construcción conjunta de un nuevo horizonte desde una ecología que reconozca y mantenga el legado de la ciencia y el legado occidental, pero que también sea crítica y reflexiva desde nuestro contexto histórico y nuestras visiones a futuro. Dicho de otra manera, una ecología mestiza que constituya una herramienta central para interpelar el sistema-mundo y que sea definitivamente un campo de resistencia.


* Bióloga, estudiante de master en la Universidad La Sorbona, ecosocialista, feminista

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