octubre 29, 2020

La República de Barbados


Por Julio A. Muriente Pérez-.


Para un residente en países tan extensos y poblados como Argentina (3.8 millones de km² y 40.1 millones de habitantes), México (dos millones de km² y 125 millones de habitantes) o Bolivia (más de un millón de km² y más de 11 millones de habitantes) –por mencionar solo algunos–, debe parecer extraño que una isla-nación de apenas 431 km² y 286 mil habitantes anuncie que va a proclamar la república y a romper amarras con la corona británica. Ese es el caso de la isla de Barbados, la más oriental de las Antillas Menores, que fue colonia británica desde el año 1625 hasta que en 1966 alcanzó independencia bajo el ala de la Mancomunidad Británica.

La corona británica ha poseído como colonias a numerosas islas antillanas durante los pasados siglos. La más extensa es Jamaica (10.991 km²), que obtuvo su independencia en 1962. En la actualidad mantiene bajo dominación colonial las islas de Anguila, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Islas Turcas y Montserrat. Además de Barbados otras excolonias británicas de las Antillas Menores actualmente independientes son Trinidad y Tobago, Dominica, Santa Lucia, San Vicente y Granadinas y Granada.

En 1945 se fundó a Organización de Naciones Unidas (ONU) y se inició el desarrollo de un nuevo orden mundial tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. La Carta de la ONU se expresa tajantemente contra la dominación colonial. Reino Unido, Francia y Estados Unidos, países fundadores de la organización mundial y vencedores en la guerra, eran –y sigue siendo– poseedores de colonias. Para salvar esa obvia contradicción, en esos años unos y otros tomaron medidas pretendidamente descolonizadoras.

Francia anexó a Guadalupe, Martinica y la Guayana Francesa en 1946. Estados Unidos impuso el “Estado Libre Asociado” en Puerto Rico, en 1952. Los británicos, por su parte, aplicaron un proceso de descolonización gradual, siempre bajo la tutela de Londres. Surgieron iniciativas orientadas hacia el control político y económico de las diversas colonias británicas, entre estas la Commonwealth o Mancomunidad de Naciones.

La Mancomunidad de Naciones está compuesta por más de 50 países, incluso algunos que no fueron colonias británicas, como Mozambique. Son países independientes que mantienen un vínculo formal con la corona británica. Algunos se autodenominan reinos, teniendo como soberana a la reina Isabel. Entre estos se encuentran Australia, Canadá, Jamaica, Bahamas y Barbados.

La vinculación de muchas antiguas colonias del imperio “donde no se ponía el sol” en la Mancomunidad de Naciones, es sin duda un remanente colonial, una manera de la metrópoli mantener influencia cultural, lingüística, pero también política y económica, sobre sus antiguas colonias.

Por eso la primera ministra de Barbados, al anunciar la intención de proclamar la república en 2021, al conmemorarse 55 años de la independencia de su país, expresó contundentemente que “ha llegado el momento de dejar completamente atrás nuestro pasado colonial”. Así la reina británica cesaría de ser su monarca constitucional y jefa de Estado.

Del anuncio hecho por el gobierno de Barbados se desprenden por lo menos dos importantes lecciones. La primera tiene que ver con el carácter anacrónico de la existencia de monarquías en pleno siglo XXI. Ese régimen de gobierno fue derrotado históricamente y sus remanentes son en muchos casos el fruto de los sueños nostálgicos de algunos que quisieran regresar al pasado de palacetes, privilegios y vida fácil.

La otra lección es un recordatorio de que, contrario a lo que pudieran pensar varios, millones de seres humanos viven aún bajo dominación colonial. Y que para alcanzar la libertad, ello puede ocurrir tanto en islas de unos cuantos cientos o miles de kilómetros cuadrados como en países inmensos.

* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

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