octubre 29, 2020

¿Por qué Jeanine Áñez renuncia a su candidatura?

Por MSc. Romina Pérez-.


La autoproclamada presidenta Áñez renuncia a su candidatura para las elecciones del 18 de octubre en Bolivia. ¿Cuál es el nuevo panorama político electoral?

La renuncia de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez a su candidatura para las elecciones del 18 de octubre del presente año no se deben a los argumentos retóricos de su discurso, sino a cuatro razones fundamentales: En primer lugar, la renuncia se debe al temor y al miedo que tiene la oligarquía y la burguesía de Bolivia, así como sus diferentes expresiones políticas conservadoras, de que el pueblo boliviano recupere la democracia y el Estado de derecho; es decir, que en estas elecciones la victoria del MAS-IPSP sea inevitable, una vez que las diferentes encuestas lo favorecen con un poco más del 10 % sobre el segundo, y que pronostican un triunfo en la primera vuelta.

En segundo lugar, la renuncia de Jeanine Áñez se debe a las presiones, decisiones y estrategias que se toman en Washington. La decadente clase política conservadora en Bolivia, siempre ha sido dependiente de estas decisiones; es decir, detrás de la renuncia de Jeanine Áñez está el asesoramiento de las consultoras internacionales y la estrategia “electoral” estadounidense para Bolivia, la misma que no puede permitir el retorno del MAS-IPSP después de haber sido artífices del golpe de Estado contra el presidente Evo Morales en octubre de 2019. Entonces, la pregunta que hay que plantearse es: ¿permitirán el retorno del MAS-IPSP al gobierno? Claro que no, deben actuar y reestructurar las candidaturas de derecha para no dispersar el voto.

La renuncia de Áñez ha sido el primer paso, pero no el único. Si se atrevieron interrumpir el proceso electoral del 2019 utilizando como instrumento a la OEA y urdir el plan de “fraude electoral” pueden diseñar nuevas estrategias para impedir que el MAS-IPSP llegue de nuevo al gobierno, por la necesidad geopolítica que tiene la Administración Trump de controlar las riquezas y los recursos naturales estratégicos de Bolivia —como el Litio por ejemplo— y esto requiere mantener —valiéndose de cualquier método y estrategia— a las fuerzas conservadores de derecha en el poder, y por eso presionó y seguirá presionando a los partidos de derecha opuestos al MAS-IPSP para lograr su unificación, en lo posible en torno a una sola candidatura, pues tanto “Comunidad Ciudadana” de Carlos Mesa, “Creemos” de Luis Fernando Camacho, y otras expresiones políticas que se articularon en torno a “Juntos” de Jeanine Áñez , son todos sus leales representantes a nivel local; y consiguientemente, serviles del proyecto imperial. Necesitan que estos partidos se unan y repliquen a nivel político el modelo del cuoteo político; es decir, el de la “Democracia Pactada” que tanto daño y saqueo ocasionó al país en los 20 años de gobiernos neoliberales. A través de la rearticulación de las fuerzas políticas de derecha en la batalla electoral, pueden llegar a ser gobierno, e implementar a nivel económico, un modelo diferente al ofertado por el MAS-IPSP en estas elecciones, que es un modelo económico soberano, que no admite las injerencias del FMI y del Banco Mundial. Este modelo cortaría de raíz lo que el gobierno transitorio y de facto dictaminó a través del Decreto Supremo 4272: abrir las puertas nuevamente al modelo neoliberal y entregar a las trasnacionales las empresas públicas y estratégicas del Estado plurinacional de Bolivia.

En tercer lugar, la renuncia de Jeanine Áñez se debe a que no lograron proscribir la sigla del MAS-IPSP e inhabilitarlo en los comicios del 2020, para tener un proceso electoral en que la disputa solo gire entre las organizaciones políticas de derecha. Tampoco lograron seguir postergando las elecciones porque la movilización del pueblo boliviano fue contundente y permitió promulgar una Ley para que las elecciones se lleven adelante el 18 de octubre impostergablemente. Si no hubiese existido esa movilización, probablemente las elecciones no se celebrarían el 2020, que era lo planificado para que la derecha gane tiempo y recomponga sus alianzas y realizar después el acto electoral el año 2021.

En cuarto lugar, la renuncia de Jeanine Áñez se debió a su caída dramática en las encuestas de preferencia del voto, que apenas llegaba al 7,7 % y con una tendencia a bajar, es decir una caída que puede interpretarse como un castigo a su forma de gobernar poco democrática y de gestión ineficiente que le ocasionaron a una crisis de credibilidad que desgastó al gobierno transitorio por su pésima gestión sanitaria durante la pandemia, por la corrupción del gobierno en diferentes ámbitos, y por su incapacidad en el manejo económico y la poca y transparencia del manejo de los recursos del Estado, que ha llevado al país a una profunda crisis que contrasta con los 14 años de estabilidad y crecimiento económico que ha tenido Bolivia y ha sido reconocida a nivel internacional.

Ahora bien, dejando las razones de la renuncia y entrando un poco al análisis del nuevo escenario político habrá que preguntarse si la declinación de su candidatura será suficiente para garantizar el triunfo de las fuerzas conservadoras de derecha, porque por simple lógica se sabe que los votos; o más bien, la preferencia del voto del ciudadano no se transfieren en bloque, o linealmente de una organización política a otra, o de una candidatura a otra, y tampoco se reparten de la misma forma en todo el territorio, más aún cuando en Bolivia los departamentos tienen diversas identidades y proyectos políticos regionales ligados al nacional estatal.

Entonces, la pregunta es ¿Cómo se va a distribuir ese 7,7 % de la preferencia del voto que tenía Jeanine Áñez ? Ni duda cabe que este voto se fraccionara entre las opciones de derecha que hasta la fecha se colocan en segundo y tercer lugar: Carlos Mesa de “Comunidad Ciudadana”, y Luis Fernando Camacho de “Creemos” respectivamente.

Si los votos de Jeanine Áñez se centraban en los departamentos de Beni y Santa Cruz (Oriente boliviano), Camacho que es de Santa Cruz, y representa a los grupos de poder de ese departamento, puede capturar ese voto, pero en el resto del país será diferente, porque Luis Fernando Camacho no tiene una representación significativa a nivel nacional, y menos en departamentos del occidente de Bolivia, que concentran mayor población en edad de votar. Posiblemente en estos departamentos Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana pueda capturar ese voto disperso de Jeanine Áñez . Sin embargo, estamos conscientes que el ciudadano de a pie que tenía preferencia por Jeanine Áñez no siempre vota haciendo cálculos políticos porque entran en juego varios elementos e interpelaciones en la subjetividad e imaginario de identificación en el momento que el ciudadano va a votar. De todas formas, aun si el voto se redistribuyera entre el segundo y tercer candidato de mayor preferencia en las encuestas, ni Mesa y tampoco Camacho pueden evitar que el MAS-IPSP gane en la primera vuelta —de acuerdo a la fotografía que arrojan las encuestas—. Esto podría ocurrir si uno de ellos declina su candidatura en favor o beneficio del otro. Esta posibilidad por el momento es incierta debido a que ambos ya manifestaron que no declinaran su candidatura.

¿Por qué por el momento ambos candidatos no declinaran?

La respuesta hay que indagarla en los cálculos políticos y proyecciones de liderazgo que cada uno de ellos tiene, y si estos se ligan a un proyecto político alternativo al del MAS-IPSP. Por ejemplo Luis Fernando Camacho, está construyendo un nuevo liderazgo en Santa Cruz, que ha sido la región que tradicionalmente ha expresado proyectos políticos contestatarios a los nacionales y populares, posesionando figuras que durante años han estado ejerciendo el poder en el nivel intermedio del Estado, y que han influido en las relaciones de fuerza y poder a nivel nacional. No olvidemos que un actor central para derrocar a Evo Morales fue Santa Cruz a través de la fuerza de sus instituciones articuladas en el Comité Cívico pro Santa Cruz, del cual surge Luis Fernando Camacho como una figura decisiva para liderar ese movimiento y conspirar en el golpe de Estado. En este sentido, se proyecta para sustituir a las viejas élites políticas cruceñas en términos generacionales, que además es lo que se reivindicaba en el proceso convulsivo de las elecciones de 2019. Consiguiente, declinar su candidatura implicaría postergar el proyecto político de Santa Cruz y no solo de una persona, en este caso Camacho. Además, Camacho solo tiene la preferencia de voto en Santa Cruz con el 31 %, y gana en este departamento en relación a la preferencia del voto que tiene el MAS-IPSP con 15,8 %, y de Carlos Mesa que tiene el 9,5 %. Sin embargo no cuenta con la preferencia del voto ciudadano en el resto de los departamentos, es más ni siquiera tiene una representación significativa: en La Paz solo tiene el 1,1 % , Oruro 1,6 %, Potosí 2,3 %, Cochabamba 2,6 %, Chuquisaca 3,4 %, Tarija 5,5 % y Beni 12,1 %. Esta encuesta muestra que el voto de Camacho es identitario, se concentra en Santa Cruz, los sectores oligárquicos y de la burguesía más reaccionaria están articulados en torno a esta candidatura y son los que definen el proyecto político societal a nivel nacional que es neoliberal y pro imperialista. Este proyecto y candidato tiene a nivel nacional el 10, 4 % de preferencia electoral contando los blancos nulos e indecisos de la encuesta, y como votos válidos, es decir, sin considerar los blancos nulos e indecisos, tiene el 14 % a nivel nacional.

En este sentido, se puede afirmar que hay pocas probabilidades que Santa Cruz decida que su candidato Luis Fernando Camacho, retire su postulación para favorecer a Carlos Mesa, su eventual contendiente, el mismo que solo llega al 9,5 % de preferencia del voto en Santa Cruz, y sería un mal cálculo político creer que el 31% de preferencia del voto de Camacho se vuelquen a Carlos Mesa. La sociedad cruceña – su voto duro- no lo aceptaría porque entra en juego también el factor de la identidad cruceña y otros factores subjetivos a la hora que el ciudadano emitirá su voto.

En relación a Carlos Mesa, —que es el segundo en la encuestas— en torno a esta figura se juega en las elecciones el denominado “el voto útil” para evitar que el MAS- IPSP gane en las lecciones. Este candidato tiene preferencia del voto en el departamento de Chuquisaca con el 31,5 %, el MAS-IPSP se ubica con el 18,1 % y Camacho con el 4 %. En el resto de los departamentos Mesa supera a Camacho. En Oruro tiene el 27,3 %, en Potosí 24,2 % Cochabamba 23,6 %, La Paz 21 %, Tarija 20,3 % y Beni 10,1 %. Consiguientemente Carlos mesa tiene el argumento que es una candidatura que tiene representación nacional, y por eso es más viable que la de Luis Fernando Camacho para enfrentar al MAS-IPSP electoralmente. A nivel nacional cuenta con el 19 % de preferencia electoral contando los blancos nulos e indecisos de la encuesta, y como votos válidos, es decir, sin considerar los blancos nulos e indecisos, tiene el 26,2 % a nivel nacional.

¿La renuncia de Jeanine Áñez ha sido coordinada o consensuada con los candidatos Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho? Nadie en su sano juicio se lanza al precipicio sin una soga; sin embargo, si consensuaron esa decisión, no lo mostraron públicamente, porque tanto Carlos Mesa como Luis Fernando Camacho, han denunciado la corrupción e irregularidades que se han presentado en el manejo y gestión de la pandemia por parte del gobierno de Jeanine Áñez ; y sería difícil —por cálculo político electoral— justificar alianzas después de las críticas que han lanzado en la campaña electoral. Sin embargo, es posible que haya habido negociaciones en la “caja negra” de este proceso electoral, que incluye al Tribunal Supremo Electoral posiblemente para entorpecer nuevamente el acto electoral, por las siguientes consideraciones:

Primero: El panorama electoral es complejo, no solo porque tendría que conocerse una nueva encuesta para ver el nuevo posicionamiento que tendrían los candidatos que disputarían el voto de Jeanine Áñez , teniendo en cuenta que solo falta un mes para las elecciones, y el tablero no cambiara sustancialmente si acaso no hay nuevas bajas en las candidaturas. De producirse una nueva configuración en torno a una solo candidatura de las tres fuerzas de derecha que le seguían al MAS-IPSP en las encuestas electorales, se produciría también otro problema, debido a que las papeletas electorales ya se mandaron a imprimir y aparecerían los candidatos que ya no están en carrera electoral. Este hecho, o mejor detrás de la renuncia de Jeanine Áñez y la posibilidad de otras ¿se esconde una nueva estrategia de postergación de las elecciones? Hay que esperar todavía los nuevos escenarios y problemas a resolver que podrían abrirse a un mes del acto electoral.

Entre los problemas a enfrentar están los siguientes:

Primero: La declinación de Jeanine Áñez , como candidata a Presidenta es personal, no ha afectado a su agrupación u organización política “Juntos”. Es decir, la organización política Juntos, está registrada en el Tribunal Electoral (TSE) para terciar en las elecciones, y no se sabe si presentó al TSE su declinación formal a la candidatura —y la de su vicepresidente Samuel Doria Medina— acompañando una solicitud para retirar de la contienda electoral a la organización política que representa.

Segundo: Si no lo han hecho, es porque ya expiro el plazo para retirar candidatos de la boleta electoral, y aparecerá en ésta junto al resto de las siete organizaciones políticas que están registradas, todos con nombre y fotografías de los candidatos. Asimismo, tampoco ninguno de sus candidatos a senadores, diputados plurinominales y uninominales han retirado su candidatura, y están obligados a seguir de candidatos, y el día de la elección la gente informada o no, votará por los partidos de su preferencia. Allí tendrá a la vista la boleta electoral con ocho candidatos presidenciales.

Entonces, en la “caja negra” en complicidad con el TSE se crean problemas técnicos para entorpecer nuevamente el acto electoral, que lógicamente pueden arrojar resultados políticos, que persiguen afectar nuevamente al MAS-IPSP que se perfila como ganador en la primera vuelta. La digitación estratégica de este Plan, es obra de Consultoras internacionales y especialistas de las que es parte el presidente del TSE pues no podemos olvidar que también ha sido artífices del asesoramiento de campañas electorales en otros países como Ecuador y Honduras.

Esta situación lleva a pensar que la declinación de Jeanine Áñez tiene una quinta razón, que se suman a las anteriores cuatro mencionadas, y es la que devela la nueva estrategia electoral porque en un mes no existen condiciones para cambiar radicalmente la preferencia electoral, más aun cuando los elementos de la subjetividad del voto individual y plebiscitario no se traspasa automáticamente como transfusión de sangre para revivir al enfermo. Tampoco esta transferencia podría restarle votos al MAS-IPSP teniendo en cuenta que hay un 27 % de voto indeciso que puede ser capturado por esta organización política debido a que cuenta con un Programa de gobierno, que responde a las necesidades de la población. Además de esto, si el voto de Jeanine Áñez es captado por Luis Fernando Camacho, esto favorece al MAS-IPSP —que no depende de los votos de la derecha—, porque Camacho polarizara con Carlos Mesa y no con Luis Arce Catacora. En este sentido la segunda vuelta tiene menos opciones de darse.

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