octubre 31, 2020

Áñez decidió bajarse de las elecciones en los últimos días


Por Carlos Echazú Cortéz-.


¿Por qué renunció a su candidatura la autoproclamada? Aunque la respuesta, en primera instancia, salta a la vista, quedan detalles por esclarecer. La motivación expuesta por ella misma hace referencia al «peligro» de que el Movimiento Al Socialismo (MAS) gane en primera vuelta debido a la dispersión del «voto democrático». Visto desde el otro ángulo del espectro político, esto significa evidentemente que las encuestas la han reducido tanto que ya no tiene chance alguna de ser elegida y, ante esta circunstancia, junto a sus cómplices advierten el peligro de que una vez que concluya su ilegítimo gobierno puedan ser procesados por un montón de hechos ilegales, desde el genocidio en Sacaba y Senkata hasta los diversos episodios de corrupción suscitados en su oprobioso régimen, pasando por su inconstitucional autoproclamación en noviembre del año pasado.

Ahora bien, todo esto estuvo muy claro desde hace ya varios meses, y lo que era de suponer es que, si bien sabían que no iban a ganar las elecciones, estaban apostando a que el MAS no podría triunfar en primera vuelta y confiaban en obtener ellos una bancada parlamentaria que, aunque pequeña, fuese clave para acorralar a Carlos Mesa, a quien apoyarían en segunda vuelta y de ese modo tener una influencia decisiva en el próximo gobierno de Comunidad Ciudadana (CC), para que este les otorgue la impunidad que ellos necesitan. En ese contexto, cabe preguntarse: ¿qué es lo que ha ocurrido ahora último que ha hecho tambalear esa estrategia? ¿Por qué renunció recién ahora?
Hay elementos que hacen pensar que la decisión fue tomada en los últimos días o semanas. Ciertamente, la autoproclamada salió del convulsionado mes de agosto, arremetiendo contra Carlos Mesa, en lo que sería su última campaña electoral, preguntando: ¿Dónde estaba Carlos Mesa cuando los «violentos dejaban sin oxígeno» a los enfermos de Covid? En esa campaña, ella todavía se sentía con probabilidades de arrebatar parte del electorado a Mesa y era evidente que no pensaba, en esas circunstancias, bajarse de la candidatura. ¿Qué ocurrió después de eso? ¿Qué fue lo que la convenció de abandonar la carrera?

El hecho clave es la reunión secreta que tuvo la plana mayor de Juntos con el ejecutivo de la encuestadora Ciesmori, que poco antes había publicado su encuesta. Este es un hecho de suma relevancia y la única explicación posible es que el frente de la autoproclamada había llegado al acuerdo con la empresa para que esta maquillara los resultados a su favor. De ahí el pago de un millón de dólares que le hicieron mediante YPFB. Ese desembolso no tiene en absoluto otra posible explicación racional.

Sin embargo, una cosa es el resultado maquillado de Ciesmori que le daba 26.2 % a Luis Arce; 17.1 % a Mesa; y 10,4 % a la autoproclamada, y otra el resultado real de la encuesta. Entonces cabe suponer que si Áñez, de modo favorecido alcanzaba 10.4 %, entonces su real preferencia electoral ha debido ser realmente catastrófica, al punto que le haya llevado a abandonar la carrera. Esta suposición es muy concordante con el altísimo descrédito que ha tenido la autoproclamada con su pésima y corrupta gestión de la pandemia. Tan grande ha debido ser la debacle que ya ni siquiera le alcanzaba para obtener una pequeña bancada parlamentaria. Entonces, y solo entonces, se cae la estrategia de acorralar a un supuesto futuro gobierno de Mesa. Por eso tiene sentido que se baje de la carrera electoral y que busque acuerdos con Carlos Mesa a cambio de apoyarle en lo que resta de la campaña. Ciertamente, Mesa ha negado que hubo acuerdos, pero obviamente no reconocería públicamente que convino con la autoproclamada darle impunidad. Lo que se ha hecho público es el beneplácito de Mesa por la renuncia de la autoproclamada a su candidatura.

Por otro lado, si la encuesta maquillada de Ciesmori otorgaba 26.2% a Luis Arce, cabe también suponer que su real preferencia electoral esté muy por encima de esa cifra. Además, si se asume como real (o aproximada) la preferencia electoral de Arce en el 26%, en ese caso estaría muy lejos de lograr ganar la elección en primera vuelta, entonces ¿por qué el pánico? ¿Por qué la misma autoproclamada, en el patético discurso de renuncia a su candidatura, aceptó como real la posibilidad que Arce triunfe en primera vuelta, si las fuerzas «democráticas» no se unen? Por otro lado, la suposición de que la preferencia de Arce está muy por encima de ese 26% es muy concordante con otras encuestas, que salieron posteriormente y que le ubican a Arce en el 40%, donde tendría posibilidades reales de obtener el triunfo en primera vuelta. Además habrá que advertir que una buena parte de aquel grupo de indecisos en realidad es voto oculto del MAS, debido a la terrible estigmatización que han hechos los golpistas de los masistas. Por lo tanto, ese 40 % a favor de Arce, que han publicado otras encuestas, aún es una cifra conservadora de su verdadero potencial.

Por lo expuesto, la renuncia de la autoproclamada a su candidatura echa luces sobre la evolución de las preferencias electorales ante los comicios del 18 de octubre. Si es así, pues su renuncia no beneficiará significativamente a Mesa.


* Militante de la izquierda boliviana

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