octubre 26, 2020

Estamos atentos a lo que acontece en Bolivia


 Por Julio A. Muriente Pérez-.


Al leer los ensayos y análisis escritos por diversos investigadores, luchadores sociales y dirigentes políticos sobre Bolivia y la cadena de hechos que han marcado la historia de ese país durante el pasado año, uno se pregunta cuán solo o acompañado se sentirá el pueblo boliviano hoy. Dentro de pocas semanas se celebrarán en este país andino y mediterráneo una elecciones que no debieron haberse celebrado pero que han sido forzadas por la combinación de complicadas decisiones tomadas desde las fuerzas progresistas –que sin ánimo de desempolvar ahora, no debemos olvidar– y el más descarado operativo de las fuerzas antinacionales y antipopulares de Bolivia, con la complicidad del gobierno de Estados Unidos y varios gobiernos de la región.

No sabemos qué podrá ocurrir en esas elecciones, ni posteriormente. No hay porqué confiar en que pueda tener consecuencias democráticas un proceso electoral timoneado por fuerzas tan antidemocráticas como los golpistas que controlan el Gobierno boliviano desde hace un año.

De lo que sí podemos estar seguros y seguras es que millones de hombres y mujeres honestos y comprometidos con la justicia social en todo el planeta, tienen los ojos puestos en Bolivia. Lo que debe estar meridianamente claro es que aun las distancias más largas se disipan a la hora de reconocer y respaldar a pueblos que, como el boliviano, han ofrecido ejemplos extraordinarios de perseverancia y voluntad.

No solo no es Bolivia un país aislado, allá en lo alto de los Andes, sino que lo que ha ocurrido en ese país sudamericano desde octubre de 2019 no es un hecho aislado. No fue una mera ocurrencia de la rancia derecha oligarca, tan diestra en materia de golpes de Estado y saqueo de las riquezas del pueblo. En todo caso, no ha sido un golpe de Estado más, ni ha sido solo contra Bolivia que ido dirigido ese operativo perverso.

La Bolivia de Evo Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS) y sobre todo del pueblo originario campesino, minero y trabajador, adquiere su dimensión más abarcadora cuando la ubicamos en el contexto de las victorias políticas de las fuerzas progresistas de los pasados 20 años en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Argentina y otros países de la región.

Lo que ha estado sucediendo en esos y otros países desde la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998 es simplemente inadmisible para el gobierno de Estados Unidos y sus aliados regionales. Por eso no han titubeado a la hora de aplicar todas las medidas a su alcance, incluso violando leyes y constituciones, con tal de que prevalezca una vez más la paz de los sepulcros en Nuestra América.

Se trata, entonces, de una contraofensiva de carácter continental. En la misma oficina de Washington donde se diseñan las agresiones y amenazas contra Venezuela bolivariana, se planifican también las acciones contra Bolivia, Ecuador, Brasil, Cuba y contra cualquier otro país que ose defender su soberanía.

Esto es más cierto hoy que nunca, absurdamente, cuando se conmemoran 75 años de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), concebida desde el pretendido respeto a la soberanía de las naciones.

Por eso esta jornada electoral es tan importante, incluso más allá de Bolivia y el pueblo boliviano. Por eso desde la distancia pensamos a Bolivia en primera persona singular y plural y nos sentimos inevitablemente aludidos ante tanta amenaza y desgobierno.

Sépanlo bien, hermanos y hermanas de Bolivia. Hoy les acompañamos confiados en que una vez más ustedes darán un gran ejemplo, como lo han hecho durante los pasados años. Ustedes son la avanzada nuestramericana que enfrenta la contraofensiva enemiga.

Hoy, los hombres y mujeres de buena voluntad, somos Bolivia.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

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