enero 26, 2021

Declaraciones de Murillo revelan traición a la patria


Por Carlos Echazú Cortéz -.


Difícilmente se puede encontrar en la historia del país otro momento en el que una autoridad de gobierno haya expresado una afrenta a nuestra soberanía, y a la vez una sumisión a poderes imperiales, mayor a la que Arturo Murillo ha expresado la semana pasada en su obscuro viaje a Estados Unidos.

También sorprende la nula reacción que han tenido periodistas y medios de comunicación ante las vergonzosas declaraciones del ministro del terror.

Murillo ni siquiera se sonrojó y los periodistas que lo entrevistaron tampoco se inmutaron. Para estos últimos no cabe el mote de «tontos», puesto que cuando se trataba de interpelar a autoridades del gobierno de Evo hicieron gala de perspicacia y agudeza para detectar contradicciones y sobreentendidos. Ahora callaron, lo que implica complicidad con el Ministro más vergonzante que ha tenido Bolivia.

La declaración se produjo en el marco de su muy comentada visita al imperio del Norte, cuando algunos la dieron por una huida ante el derrumbe que viene experimentando el gobierno de la autoproclamada. En sus primeras declaraciones, después de negar que estuviera de huída, sostuvo que había ya mantenido reuniones con Almagro, con quien habían convenido la conformación de una delegación de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) en nuestras elecciones, algo que –como bien dijo Diego Pary– no era en absoluto de su competencia.

Pero esto no es lo peor, Murillo ya ha traspasado los ámbitos de su competencia cuantas veces quiso. Además, hay algo de contradicción en pedirle a un gobierno de facto que se limite a sus competencias. De todas formas, el señalamiento sirve para develar una vez más las ilegalidades del régimen.

Sin embargo y más allá de cualquier discusión sobre facultades, está la traición a la patria y es exactamente eso lo que Murillo hizo cuando reveló en entrevistas virtuales con varios medios de comunicación, el pasado 29 de septiembre, que el siguiente punto en su agenda era, nada más y nada menos, su visita a la Casa Blanca para tratar temas de seguridad del Estado. Es decir, nuestro Ministro de Gobierno irá a tratar temas de nuestra seguridad al palacio de gobierno de un país extranjero. Lo dijo públicamente, y de modo tan natural como quien ni se percataba que estaba diciendo una barbaridad.

Por un lado, está el tema de las declaraciones; y por otro, el hecho mismo de la visita a la Casa Blanca a tratar la seguridad del Estado boliviano.

En cuanto a las declaraciones se refiere, estas develan la completa sumisión del régimen a Estados Unidos. Tanto es así que ni siquiera parecen percibir que su comportamiento importa una violación flagrante a la soberanía, la integridad y la dignidad del país. Durante mucho tiempo nos dijeron que el discurso de la descolonización era una impostura del gobierno de Evo. Ahora se puede ver con claridad que la descolonización era y es un imperativo y un desafío inconcluso del pueblo boliviano en las tareas de transformación de la sociedad boliviana.

En cuanto al hecho mismo de la visita de Murillo a la Casa Blanca, esto implica necesariamente que el gobierno golpista coordina nuevamente con el imperialismo norteamericano para un nuevo golpe, ante la posibilidad cierta y real de un triunfo popular en las elecciones del 18 de octubre. En rigor, Murillo ya lo ha adelantado. En declaraciones previas a su viaje preparó a la «opinión pública» afirmando que el Movimiento Al Socialismo (MAS) generaría convulsión en el marco de los comicios. Ese es el pretexto que van a utilizar para intervenir en los comicios, en el momento que perciban que el triunfo popular es inevitable.


* Militante de la izquierda boliviana

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