octubre 29, 2020

Defender la «democracia» aún a costa de la democracia


Por Carla Espósito Guevara-.


“No vamos a permitir que la democracia entre en juego. La democracia se la va a respetar. Al precio que tenga que ser”, dijo el ministro Murillo en la conferencia de prensa pronunciada en la FELCC al día siguiente de su retorno de los Estados Unidos, donde sostuvo reuniones con Almagro y el Departamento del Estado de ese país. Estas palabras me recordaron casi literalmente otras que leí recientemente en el libro de Giorgio Agamben, Homo Sacer II Estado de Excepción, quien en la página 34 cita a Rossiter, un autor que, buscando justificar lo que llama la “dictadura constitucional”, literalmente dice: “Ningún sacrificio es demasiado grande para nuestra democracia, y menos que menos el sacrificio temporario de la propia democracia”.

No es casual que las palabras de Murillo coincidan casi palabra por palabra con lo que Agamben llama estado de excepción, al que describe como un dispositivo que deviene en regla y se hace permanente en las democracias liberales a partir de la caída de las Torres Gemelas, cuando aparece un orden global capaz de decidir impunemente a través de la violencia y fuera del derecho, sobre la vida de otros a nombre de la democracia.

En la conferencia citada, el ministro Murillo literalmente reconoce la compra de armas para la Policía y el Ejército, ojo ¿con qué fin? con el de “defender la democracia” y cito: “La policía nacional va a actuar. El ejército va a actuar. Nosotros no estamos de adorno, así que si a ellos les está preocupando que a nuestra policía se esté reforzando […] está bien que se preocupen, preocúpense más, porque no les va a ir bien, puedo asegurarlo. Les va a ir peor, porque este 18 de octubre se juega la democracia. Los resultados son claros”. Sus declaraciones despiertan más de una pregunta. ¿A quién amenaza? ¿Quiénes son “ellos”? ¿Les irá peor que cuándo? ¿A qué resultados se refiere?, porque si habla de las encuestas, todas señalan una cómoda victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS) en primera vuelta y no hay claridad alguna sobre una victoria de Mesa en una segunda vuelta. ¿Qué hechos tan serios podrían ameritar que el Ejército actúe? ¿Con que armas actuará el Ejército? ¿Con armas de disuasión?

En su paradójica forma de defender la democracia, el gobierno transitorio se dio a la tarea de multiplicar por 18 el presupuesto en armas para la Policía (datos INE), algo inédito en un país que tiene necesidades mucho más apremiantes, particularmente en un momento de crisis sanitaria y social como la que atravesamos. Pero ¿cuál el objetivo de esta desmesurada compra de armas? ¿Contra quién serán usadas? La respuesta parece sencilla. Contra un nuevo enemigo interno que Murillo, en su mente febril, está construyendo, al que unas veces llama “terrorismo”, otras “narcotráfico”, otras solo “ellos” y recientemente lo ha nombrado como “los violentos”.

Las declaraciones del Ministro parecen una confesión de parte sobre los planes que acordó en su reunión con la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Departamento de Estado, que consisten en no dejar que el MAS gane las elecciones, “al precio que tenga que ser” y las armas disuasivas parece que servirán para frenar el descontento popular que esto generaría. Para saber cuál es el binomio elegido por el gigante del norte solo hay que revisar las últimas declaraciones de Ortiz.

Da la impresión también que varios hechos ocurridos esta semana, como la desaparición de armas de dos regimientos, la identificación de supuestos “grupos subversivos” en El Alto, el extraño secuestro de tres soldados de Umopar y su posterior rescate por el señor Murillo, quien haciendo gala de un rabioso lenguaje antiterrorista advirtió que su gente tiene “autorización de usar sus armas” y una dudosa encuesta de Pagina 7, están creando el clima para justificar una intervención del Ejército después de las elecciones que, de otra forma, no tendría vela en este entierro. A la luz de estos hechos parecería que Murillo está dispuesto a patear el tablero del Estado democrático social y de Derecho que dice defender si gana el MAS, y si lo hace: ¿será que los otros actores se prestan para el juego de Murillo de “defender” la democracia a pesar de ella?


* Socióloga

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