octubre 29, 2020

La bomba ya fue lanzada… pero antes de tiempo


Por Carlos Echazú Cortéz-.


Conforme se acerca el 18 de octubre –día en que se develará que el mentado fraude del año pasado solo fue una infame invención de los golpistas– el Gobierno y sus secuaces de toda laya no pueden controlar sus nervios y comienzan a caer en la desesperación. El hecho es que las encuestas están develando poco a poco el inevitable triunfo del Movimiento Al Socialismo (MAS) y ellos advierten que su estrategia para ganar estas elecciones, es decir, la bomba que tenían, ya fue lanzada y no ha dado el resultado deseado. Por eso es que ahora no atinan a reaccionar, y comienzan a tornarse irascibles.

Una vez, en el pasado, ya implementaron la estrategia de la bomba y tuvieron éxito. Por eso es que confiaban en su eficacia, pensando que era infalible. La vez que lo implementaron fue días antes al referéndum del 21 de febrero de 2016. Entonces, lanzaron su bomba con muy poca anticipación al día de la votación, con la clara intensión de revertir la victoria del MAS. Difundieron, con ribetes de escándalo, que Gabriela Zapata, con quien Evo tendría un hijo, había realizado tráfico de influencias para beneficiar contrataciones a la empresa China CAMC. Los periodistas encargados de la difusión de la noticia, Amalia Pando y Carlos Valverde, mostraron en sus respectivos programas certificados de nacido vivo del presunto hijo de Evo, para darle credibilidad a su noticia. Esa fue la bomba que lanzaron días antes del referéndum del 21 de febrero. Dada la diferencia mínima que hubo entre los votos que obtuvo el No en relación a los de la opción del Si (dos millones 682 mil 517 contra dos millones 546 mil 135), es plausible asumir que la bomba lanzada por la derecha obtuvo el efecto deseado y logró revertir la victoria del MAS. Por eso es que el 21 de febrero no es una bandera democrática, por el contrario, implica la distorsión más infame de la voluntad popular por medio de una mentira. Efectivamente, con el paso de los días, se comprobó que Gabriela Zapata no tenía un hijo con Evo y que los certificados presentados por Pando y Velarde eran fraguados. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Desde entonces la derecha creyó encontrar la clave para ganarle votaciones al MAS, de quien había obtenido palizas electorales durante 10 años.

Ahora bien, en la presente oportunidad, la derecha tenía que implementar la misma estrategia y lanzar su bomba poco antes de las elecciones para revertir el triunfo del MAS, tal como lo hizo aquel execrable 21 de febrero. El hecho es que la tentación de lanzar su bomba fue demasiado grande y la lanzaron antes de tiempo, sin advertir que esta detestable maniobra política tiene efecto solamente cuando es lanzada horas o, a lo sumo, días antes de la elección. Esto es así, porque la bomba mediática lleva consigo una gran mentira. Lanzándosela horas antes, la víctima no tiene posibilidad de probar su falsedad. Entonces queda una enorme incertidumbre en el electorado que prefiere abstenerse de votar por su candidato.

¿Por qué no pudieron abstenerse de lanzar la bomba antes de tiempo? Pues porque creyeron que su efecto iba a ser demoledor, tanto así que el MAS no podría recuperarse de él. Piense el lector ¿cuál es la peor acusación que se puede hacer a una persona?, ¿qué es lo peor que se puede decir de alguien?, ¿qué cosa sería tan grave que ni siquiera tus seres más queridos te perdonarían? No era corrupción (o mejor dicho, corrupción económica), puesto que la acusación de ese tipo de corrupción ya se la ha utilizado tanto para denostar a los rivales políticos, que la gente ya se ha dado cuenta que se trata de un lawfare y nada más. Entonces ¿qué?, ¿qué puede ser más grave que eso? Pues, la pedofilia. Esa acusación es mucho más grave que cualquier otra. Eso es tan grave que no le perdonamos ni siquiera a nuestro ser más querido. El hecho es que habiéndose lanzado la bomba antes de tiempo, esta vez sí hubo la oportunidad de probar su falsedad. Con ese «pequeño» detalle, no contaron los golpistas.

Para aquella persona racional que está en medio de una furiosa campaña política llena de guerra sucia, pues obviamente se le torna necesario escuchar la versión contraria. Quien ha hecho eso, se ha enterado que la muchacha a quien se atribuye ser víctima de Evo, declaró que Murillo y sus secuaces le presionaron para decir que hubo una relación con Evo y la forma de presionarla fue nada menos que secuestrando a su hermana. Así también, un periodista que no puede ser tildado de masista, pero que por lo visto tiene decoro, demostró que los certificados que fueron presentados por quienes le atribuían a Evo relaciones con otras muchachas eran falsos, pues tenían el mismo código QR. Habiéndose probado esto, la acusación queda como lo que es, una infame mentira con fines políticos y nada más.

Por otro lado, quienes lanzaron esta bomba cometieron un segundo error. Asumieron que Luis Arce no tiene un valor en sí mismo para el electorado masista y que, por lo tanto, ellos votan por él porque es el candidato de Evo. Consecuentemente, destrozado Evo, también estaría aniquilado Arce. Quienes pensaron así, se llevaron una segunda sorpresa, pues esta campaña ha demostrado, de modo muy contundente, que el candidato Arce tiene un valor en sí mismo para el electorado masista. Esta es otra de las razones por la que la bomba de los golpistas no ha dado en el blanco.

Ahora bien, el hecho de que la bomba lanzada por la derecha no haya tenido el efecto deseado no implica que perdieron la partida y ya. Por el contrario, sacarán del baúl el plan B, el C e incluso el D. Una segunda bomba, por ejemplo, parece ser la acusación de «sospechosos movimientos bancarios» en las cuentas bancarias de Arce y su señora esposa. Esa bombita tiene pocas posibilidades de tener afecto alguno ya que está a la vista que es simplemente una guerra sucia electoral (los verdaderamente sospechosos movimientos bancarios del coronel Iván Rojas y su esposa son los que deberían preocupar, dado que esos no están relacionados con la campaña electoral); sin embargo, esto no quiere decir que haya que subestimar los planes de los golpistas.
Fracasado el intento de la bomba queda abierto el plan del fraude electoral y el plan de un segundo golpe de Estado. Alerta, pues Murillo y sus secuaces no duermen.


* Militante de la izquierda boliviana

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