octubre 29, 2020

Gabriel Villalba: No tenemos elecciones en Bolivia en una democracia ideal

Sin duda hay que hacer énfasis en que Bolivia ha vivido un golpe de Estado en noviembre del 2019, entonces lo que estamos viviendo actualmente y las elecciones que se van a desarrollar el 18 de octubre vienen en una coyuntura de golpe de Estado.

Bolivia enfrenta sus primeras elecciones tras un golpe de Estado. Usted se ha referido a posibles escenarios tras los resultados de estas elecciones y todos terminan en el desencadenamiento de la violencia. ¿Podría explicarle estos escenarios a nuestra audiencia? ¿A cuáles mecanismos usted considera que se podrían aferrar las fuerzas de derecha para no validar una posible victoria del MAS?

El director del Centro de Estudios Geopolíticos de Bolivia, Gabriel Villalba, ha blanqueado la situación actual y reflexiona sobre posibles escenarios de cara a las elecciones del 18 de octubre y cómo las fuerzas del viento progresistas y de derecha se han abierto camino en medio de una agitación continua desde que se produjo el golpe.

Sin duda hay que hacer énfasis en que Bolivia ha vivido un golpe de Estado en noviembre del 2019, entonces lo que estamos viviendo actualmente y las elecciones que se van a desarrollar el 18 de octubre vienen en una coyuntura de golpe de Estado.

Es decir, no tenemos elecciones en Bolivia en un ámbito de la democracia ideal o de un Estado de derecho tal cual. En función a ello hay cuatro posibles escenarios.

Un primer escenario que sería un fraude electoral muy evidente, puesto que en primera vuelta tendría que ganar Carlos Mesa o Luis Fernando Camacho y esto por supuesto generaría una convulsión social en el país. Sería un escenario de fraude muy evidente en que el Movimiento al Socialismo pierda en primera vuelta, teniendo en cuenta que todas las encuestas arrojan una preferencia electoral a favor al Movimiento al Socialismo. No se va a dar ese escenario.

Un segundo escenario que también se preveía, era la anulación de la personería jurídica del Movimiento al Socialismo. Este escenario no se ha dado, pero por la alerta que ha tenido el movimiento y todo el bloque popular de salvaguardar la personería jurídica del MAS y movilizarse en función a la determinación judicial que podía emanarse en contra del Movimiento al Socialismo. Esta situación también hubiera generado una convulsión social en mi país.

Un tercer escenario posible si nosotros consideramos unas elecciones en un contexto ideal, de una democracia transparente, que no la tenemos en Bolivia pero si consideramos un escenario electoral ideal, o en condiciones normales, el Movimiento al Socialismo tendría que ganar en primera vuelta. Si las elecciones se desarrollaran en condiciones normales, lo recalco, no se van a desarrollar en condiciones normales porque desde noviembre del año pasado vivimos en un golpe de Estado.

Entonces si se desarrollaran en condiciones ideales tendríamos un Movimiento al Socialismo que ganaría en primera vuelta y esto generaría a la vez el revuelo y la oposición de grupos armados violentos de orden fascista que se han re articulado desde noviembre del año pasado, hablo de Resistencia Junil Cochala, Union Junil Croseñista, que reaccionaria de forma violenta a un caso hipotético en el que el Movimiento al Socialismo ganara en primera vuelta.

Y el escenario que creo que se va a dar, el cuarto escenario, es un maquillaje democrático en las elecciones que se van desarrollar el 18 de octubre. ¿Por qué maquillaje democrático? Porque las elecciones no se están desarrollando en condiciones democráticas normales.

Esto también sería un fraude electoral puesto que el Movimiento al Socialismo no llegaría al 40 por ciento de los votos, forzando a una segunda vuelta, y en ese escenario de segunda vuelta que sería totalmente desfavorable para el Movimiento al Socialismo, se aliarían los dos bloques neoconservadores, el bloque de Luis Fernando Camacho y el bloque de Carlos Mesa, generando una coalición que ganaría en segunda vuelta y esto generaría las condiciones de un maquillaje electoral y por supuesto una gran convulsión social porque la gente del Movimiento al Socialismo saldría a las calles argumentando este fraude electoral.

Entonces como ven el panorama en mi país no es tan sencillo como nos quieren presentar los medios hegemónicos de comunicación de que simplemente se estarían viviendo unas elecciones en un ámbito normal o de elecciones habituales.

¿Es probable que suceda este fraude teniendo en cuenta que el ejército tiene una participación activa en el custodio de las boletas?

Efectivamente. En este momento ya el régimen de facto le ha otorgado el custodio de todo el material electoral a las Fuerzas Armadas, entonces, sí o sí se van a desarrollar las elecciones el 18 de Octubre pero la estrategia que tiene el régimen de facto es prolongar una segunda vuelta. Prolongando una segunda vuelta, se generarían las condiciones posiblemente de convulsión social y de militarización del país y sería totalmente contrario al bloque popular del Movimiento al Socialismo y se gestaría nuevamente un gobierno de coalición conformado por Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa y Creemos de Luis Fernando Camacho, reeditando el sistema de la democracia pactada el sistema de coaliciones en Bolivia.

Por supuesto que existe ese riesgo, el fraude seria no tan evidente, el fraude sería disimulado, porque el fraude consistiría en evitar que el Movimiento al Socialismo llegue al 40 por ciento de los votos. Evitando eso, simplemente evitando eso, con los técnicos electorales además norteamericanos que tienen y además el asesoramiento de la organización es Estados Americanos, se forzaría una segunda vuelta además con los escenarios que ya les dije.

¿Cómo ha logrado reorganizarse el  Movimiento al Socialismo después del golpe de Estado a Evo Morales para poder llegar al electorado de cara a estas elecciones?

Lo que estamos viviendo en Bolivia es un golpe de Estado continuado y en esas condiciones es que se van a desarrollar las elecciones. En este sentido el MAS se ha vuelto a re articular en función a los propios errores que ha cometido el régimen de facto, hablo de la masacre de Senkata, la masacre de Karacara, la masacre de Monteto, Sakaba, que cursan en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Es decir, para construir su hegemonía el régimen de facto ha tenido que matar y masacrar gente y consolidar políticas completamente antipopulares.

Estas políticas antipopulares más el coronavirus y la crisis económica, han fomentado un re articulación del Movimiento al Socialismo. Un Movimiento al Socialismo que tampoco ha podido reflexionar a profundidad y con un sentido crítico y autocrítico las repercusiones y las implicaciones del golpe de Estado en Bolivia.

¿Por qué digo esto? Porque se ha comprobado en estas elecciones y en las pasadas también, que el 40 por ciento del padrón electoral corresponde a los jóvenes, es decir, el 40 por ciento lo deciden los jóvenes.

En este entendido una solución bastante lógica para todas las fuerzas políticas hubiera sido en sus listas de candidatos poner un 40 por ciento de jóvenes. La política muchas veces es lógica, y no se ha hecho. El Movimiento al Socialismo ha preferido atrincherase en sus viejos liderazgos sin dotarle de esa oportunidad a la nueva militancia del propio Movimiento al Socialismo y esto también ha generado fricciones. El Movimiento al Socialismo se ha enfocado en el ámbito estrictamente urbano porque considera que el área rural y ciudad intermedias ya sería un voto duro ganado, esto no es tan cierto.

Entonces sin dudas no se ha trabajado como se debería, pero es la única alternativa en contra de todas las facciones neoconservadoras y hasta fascistas encabezadas por Jeanine Añez, Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa.

¿Cuáles fueron las reacciones en Bolivia al debate electoral?

El debate intento ser un debate presidencial, lo que en realidad fue, fue una transmisión donde seis candidatos se dedicaban a atacar al candidato del bloque popular al candidato del Movimento al Socialismo Luis Arce Catacora, además en una coyuntura donde todavía se está manejando el discurso de que existió un fraude electoral, de un gobierno dictatorial con Evo Morales, de que existió un mal manejo económico, se siguen manejando esas falacias y esos discursos que los seis candidatos contrarios al bloque popular le echaron en cara en el debate a Luis Arce.

En el plano estrictamente económico que es el que le interesa a la población, salir de la crisis económica producida por la pésima administración de Jeanine Añez y el coronavirus, en función al ámbito económico, este debate demostró que el candidato del Movimiento al Socialismo Luis Arce tiene un fundamento y una propuesta solida en lo que les interesa a los bolivianos, su bolsillo.

En cambio, los otros candidatos se dedicaron simplemente a improvisar sus propuestas económicas que no han llegado a convencer al electorado boliviano. La gente sabe diferenciar muy bien los los puntos de vista que se plasmaron en el debate, por un lado el bloque popular y esta construcción económica propia del Movimiento al Socialismo con el modelo socioeconómico productivo galardonado por todos los organismos internacionales en el plano político y en el plano económico y por otro lado el neoliberalismo con sus diferentes máscaras y un modelo económico de libre mercado que poco o nada le ha servido a Bolivia en el desarrollo de su historia. Claramente dos propuestas contrapuestas.

El litio es un tema sobresaliente en la agenda de varios candidatos, el candidato Luis Arce dijo en el debate electoral que la explotación de este recurso en Bolivia generaría alrededor de 43 industrias asociadas por tanto sería una gran generador de empleo mientras partidos de oposición han dicho que abrirían Bolivia para que  las grandes transnacionales exploten ese recurso natural. Otros analistas se refieren a que el mecanismo del explotación del litio es la forma en que la derecha “pretende pagar el golpe de Estado”.

¿Qué rol juega este  recurso natural en los intereses políticos de la izquierda y la derecha en el país y cuál es su importancia a nivel internacional?

El litio es el elemento fundamental que está moviendo la era tecnológica global, nos estamos traslado de la era tecnológica de los combustibles fósiles a la era tecnológica del litio. En este marco Bolivia tiene la mayor reserva de litio del mundo, compartida en el triángulo del litio con Argentina y con Chile.

En ese triángulo del litio Bolivia tiene el 80 por ciento del lito es por eso este recurso natural representa un eje transversal a todas las propuestas para entender un proceso de industrialización que genere trabajo, que genere excedente para todos los bolivianos, en función a la utilización geopolítica de este recurso estratégico.

Ahora, en estos momentos existen dos vertientes, la vertiente si se quiere proteccionista, soberana, de generar socios y no patrones, encabezada por el Movimiento al Socialismo con un plano de administración estatal fuerte del recurso del litio, y por otro lado tienes el modelo de libre mercado o neoliberalismo que por supuesto abre las puertas al mundo para que le mejor postor venga y se beneficie de este producto estratégico en todas sus fases de industrialización, importación y generación de productos acabados.

Entonces en el tema del litio se pueden ver dos modelos económicos confrontados, un modelo soberano versus un modelo si se quiere globalizador, globalizante, de libre mercado, neoliberal, que en Bolivia al menos no ha funcionado bien, porque tenemos los procesos de capitalización, los procesos de privatización que redujeron el Estado a su mínima expresión y generaron pobreza entre todos los bolivianos con el pretexto de que nuestras empresas públicas nacionales no servían para nada no eran buenos administradores. Por esta historia ya ha pasado Bolivia.

Por otro lado, si nosotros nos encaminamos en un proceso soberano, en un proceso que genere socios y no patrones, como se estaba encaminando en los 14 años del gobierno de Evo Morales, tienes y generas una riqueza que e redistribuye entre todos los sectores de la población y tienes no solamente generación de empleo sino tienes un proyecto nacional que puede hablarle de tú a tú a los mercados internacionales, y por qué no, determinar los precios del litio a nivel global.

Es un recurso que puede posicionar a Bolivia y a los países de la región en este nuevo ciclo tecnológicos del litio.

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