noviembre 24, 2020

¿Quiénes son los ignorantes?


Por Carla Espósito Guevara-.


Profundo estupor han generado las recientes declaraciones del periodista español, militante del partido conservador Vox, Alejandro Entrambasaguas, quien tratando de explicar el triunfo del Movimiento Al Socialismo (MAS) en los recientes comicios electorales dijo en una entrevista que se debía a que el votante medio en Bolivia es “intelectualmente nulo», «que no entiende absolutamente nada” y que “no tiene ni idea de lo que es la civilización».

Sin embargo, lo más indignante no es que un español del partido Vox diga algo semejante, al contrario, es de esperarlo, sino que lo que él dice sea repetido casi literalmente por la derecha en Bolivia. Un ejemplo es Jean Claude Lechín, quien muy suelto de cuerpo, en el programa Cabildo Digital conducido por Virginio Lema y Andrés Torrez, hace unos meses, se animó a proponer que la solución para el país era crear una “comisión de notables” para que liderara una transición política, como si la mayoría fuera una masa de inútiles que necesita ser conducida.
En efecto, uno de los argumentos que estructura el núcleo duro del pensamiento de derecha en Bolivia, si es que puede calificarse como tal, es que los indios son ignorantes y, por tanto, no deberían gobernar. Este razonamiento llevó a muchos a concluir que, tanto Mesa como Camacho, perdieron las elecciones no por errores propios, por supuesto, sino porque el pueblo es ignorante, “porque no se mueve por valores lógico-racionales”, no tiene educación y se deja “lavar el cerebro”. Estas ideas no están lejos de plantear el regreso al voto calificado previo a la Revolución del 52, que permitía votar solo a los “letrados”, porque ellos “saben” y no se dejan manipular.

Detrás de estas premisas lo que hay es un conjunto de aspiraciones profundamente conservadoras, coloniales y antidemocráticas que niegan incluso los fundamentos más básicos del pensamiento liberal que la derecha cree reivindicar. Este es el contenido de la democracia wayraleva, término con el que Zavaleta irónicamente calificó la democracia señorial que históricamente ejerció la burguesía en Bolivia. El pensamiento liberal se basa en la idea de igualdad, en cambio la democracia wayraeva en el dogma precapitalista de la desigualdad, pues no considera iguales a sus oponentes. Por tanto, la alta política resulta en un tema de “expertos” y notables del cual deberían quedar excluidos los “salvajes”, los que “no saben” y “los “ignorantes”.

Pero ¿quiénes son realmente los ignorantes? En mi opinión no es el pueblo, sino las élites, que están aquejadas de un profundo desconocimiento respecto a las lógicas políticas con las que el pueblo boliviano opera. El día de las elecciones un viejo amigo me dijo que yo vivía en una dimensión paralela cuando anticipé el triunfo del MAS. En realidad su respuesta expresa el drama de la derecha señorial en boliviana que vive de espadas a la realidad creyendo que su barrio es el universo, que su círculo social es el país y que la política nacional se define en el estrecho grupo de WhatsApp de su “promo”.

Solo una descomunal ignorancia de lo popular y un enorme menosprecio por la opinión del pueblo pudo conducir a los partidarios de derecha a no comprender el avasallador resultado de las últimas elecciones y a culpar al Tribunal Electoral Plurinacional del absurdo cargo de “haber cometido fraude”.

Si hay una lección que deja esta última contienda electoral es que resalta el carácter popular de la democracia en Bolivia, su carácter autodeterminativo, que no obedece a la lógica de las élites, y que estas, encerradas en su lógica señorial, parecen no poder entender.


* Socióloga

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