enero 18, 2021

Bolivia: Una victoria que es parte de un largo batallar

La Paz-. Al ingresar a la Cancillería de Bolivia, avanzando por alfombras rojas, se observa una galería de retratos de exministros casi todos blancos, que hacen pensar si Bolivia fue en los hechos una especie de Apartheid.

El retrato del excanciller y actual vicepresidente, David Choquehuanca, un intelectual aymara, rompe esa imagen y muestra lo mucho que ha cambiado el país, lo que se reafirma cuando entra a la sala de sillones dorados donde lo esperábamos, el Canciller Rogelio Mayta, de apellido indudablemente andino, en pantalones jean (vaqueros) y sin corbata.

–¿Cómo ve el panorama latinoamericano tras la recuperación del gobierno por el Movimiento al Socialismo (MAS) que ha causado un gran impacto en la región?

— Con Esperanza. Los colonizadores nos han puesto unas fronteras a su conveniencia y creo que eso es parte del origen de las limitaciones de nuestro desarrollo y progreso.

Estamos empeñados en retomar todo lo que se quedó trunco con el golpe de estado de 2019; retomar con fuerza los procesos de integración, tratar de profundizarlos también, hay diferentes iniciativas. Unasur ha sido bombardeada lamentablemente por intenciones e intereses que son ajenos a nuestros pueblos, Tenemos que retomar Unasur, tenemos que potenciarla; el ALBA también y otros escenarios de integración latinoamericana.

Y, en términos ya globales, tenemos claro que vivimos en un mundo que tiene una tendencia multipolar en el cual estamos presenciando la debacle de una potencia y la constitución de un nuevo orden mundial. Pensamos que ese momento y ese tiempo puede ser muy importante para nuestro país, que en términos demográficos es pequeño pero que reclama el respeto a su soberanía a su dignidad y pretende tener un desarrollo económico con equidad y justicia social.

–Usted ha hablado de la decisión de su gobierno de normalizar relaciones bilaterales que fueron afectadas por el gobierno de facto.

¿Cómo está ese proceso?

–Estamos tomando las acciones inmediatas que impone esta intención de recomponer las relaciones bilaterales por un lado; pero también participar de los procesos de integración regional.

Estamos pidiendo que nos tomen en cuenta otra vez en el ALBA porque el gobierno golpista pretendió sacarnos del ALBA. También hemos pedido retomar nuestro proceso de adhesión al Mercosur para lograr ser miembros plenos y reactivamos nuestra participación en la CELAC.

Por otro lado, estamos tratando de recomponer las relaciones que han sido afectadas con países importantes con pueblos hermanos como en el caso de Cuba, país hacia el que el gobierno golpista asumió una actitud absolutamente beligerante, inaceptable, pretendiendo congelar las relaciones, en una situación que inclusive en el campo del derecho internacional era poco usual, agresiva, pero lesionó gravemente las relaciones pretendiendo ignorar la relación y cometiendo actos agresivos contra ciudadanos cubanos.

Estamos en ese proceso de recomponer la relación. Nosotros vamos a reponer al embajador en La Habana y sabemos que la hermana República de Cuba va a hacer lo propio, más pronto inclusive que nosotros.

–¿Y los otros casos como van?

–De igual forma en el caso de Venezuela, el gobierno golpista había reconocido al régimen del autoproclamado Guaidó. Nosotros, conforme a la voluntad manifestada por el pueblo venezolano, estamos restableciendo las relaciones con el gobierno del presidente Maduro.

En el caso de México, que había dado asilo político a exmiembros del gobierno boliviano, el gobierno golpista tensó muchísimo las relaciones diplomáticas y también mantuvo una conducta agresiva contra la embajadora de México en Bolivia (María Teresa Mercado, a quien declaró persona no grata)-

Hemos pedido pedido al Ministro de Relaciones de México, Marcelo Ebrard, que, valorando muchísimo la labor del embajador que envío a cumplir las funciones de encargado de negocios, que retorne la embajadora porque nos parece que fue un acto de agravio lo que se hizo con su expulsión.

De igual forma el gobierno golpista tomó distancia con el gobierno español, con una conducta que nos pareció de fábula y de igual forma estamos en el proceso también de retomar una buena relación que siempre tuvimos con España.

Y una muestra clara de que en esos pueblos hermanos hay esa buena intención, una vez que hemos recuperado la democracia, el rey de España estuvo presente en la asunción del mando del presidente Luis Arce-

–En el año 2000 se libró en Bolivia ‘La guerra del agua’ (protesta que logró anular la privatización del servicio de agua potable de la ciudad de Cochabamba) y muchos consideran que fue la primera gran derrota del neoliberalismo. ¿Es la victoria de Luis Arce Catacora y el MAS también un punto de quiebre para la región a favor del progresismo?

–Se trata de un proceso de batallar continuo. La guerra del agua, efectivamente, marca un hito importante en Latinoamérica, que le decía no al neoliberalismo secante que nos ha dejado mucha pobreza, mucha miseria y mucha exclusión social.

Y eso abrió en la región un tiempo de gobiernos de corte popular, de resguardo de los derechos, intereses y prioridades nacionales. En Venezuela con Hugo Chávez, en Ecuador con Correa, en Argentina con Kirchner, en Brasil con Lula-

Pero hubo un reflujo de intentos, tal vez ni siquiera neoliberal sino imperial que con la pretendida doctrina Monroe ‘América para los estadounidenses’ encumbraron en Latinoamérica a gobiernos de corte de derecha y alineados con directrices estadounidenses y en los últimos años cercanos a Trump.

En ese proceso, en esa conflagración que existe, de ideas y de visiones del mundo, el neoliberalismo está siendo superado por la historia y entonces las visiones del movimiento popular de América Latina son las que están ganando preeminencia en en ese batallar constante.

Y es que el neoliberalismo fracasa en Chile, que era su ejemplo, el que mostraban en las cámaras como su vitrina, afirmando que así era como debía ser el neoliberalismo en mundo. Y fracasó allí estrepitosamente, porque ha hecho más ricos a los ricos y ha generalizado la pobreza y la precariedad de la vida en la sociedad.

–¿Y cuál es la situación de Estados Unidos tras el fracaso de su modelo?

–Estados Unidos, en ese contexto, se debate en una esquizofrenia total porque fracasa también su visión neoliberal de globalización y entonces Trump aparece con afanes nacionalistas, trata de cerrar sus fronteras con su guerra comercial.

Y hasta en la crisis del Covid-19 toma medidas de orden social que son inconcebibles para el neoliberalismo, procuran dar dinero a la gente pero, en su esquizofrenia, dan salvatajes millonarios a las empresas. Migajas para la gente y el pastel para los ricos.

En medio de esa debacle estadounidense, en Latinoamérica sopla un nuevo viento o, más bien, un viento que persiste que, pese al embate conservador, vuelve a levantarse.

Es es esa visión popular, desde las visiones indígenas, obreras, campesinas, que trata de construir sociedades más equitativas, inclusive más allá de posiciones que pueden ser muy ortodoxas en términos ideológicos, pero que buscan de forma muy clara, muy nítida mejores horizontes para la gente, entendiendo que el neoliberalismo no es la solución, que la primacía del capital frente a la humanidad es inaceptable.

–Usted fue abogado de las familias de los caídos en la matanza de 2003, bajo el gobierno del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, que terminó huyendo a Estados Unidos. ¿Va continuar como canciller impulsando la búsqueda de justicia para esas víctimas?

–Es un deber del Estado boliviano procurar que haya justicia y para esto el Ministerio de Relaciones Exteriores es el mensajero del órgano judicial boliviano que lleva años pidiendo a Estados Unidos que extradite a Sánchez de Lozada y (su exministro) Carlos Sánchez Berzaín para que sean sometidos a la justicia boliviana. Ese es un deber institucional que, al margen de quien esté a la cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Estado boliviano debe cumplir, por un principio de respeto a los derechos humanos, de justicia y de dignidad nacional.

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