septiembre 28, 2021

Dos argumentos para ocultar el golpe


Por Carlos Echazú Cortéz -.


Dos argumentos utilizan los golpistas para tratar de ocultar que lo que hicieron fue un golpe de Estado: 1) Los masistas dejaron intencionalmente un vacío de poder para intentar generar un caos; y 2) El Parlamento siguió funcionando, con mayoría masista, así que no puede ser un gobierno de facto.

En relación al primer argumento, sorprende el desparpajo con el que es coreado por los medios de comunicación, pese a que tienen las imágenes, los reportes y la información suficiente para echar por tierra ese pseudoargumento. Todos sabemos que las bandas de paramilitares atacaron a las autoridades más importantes del gobierno de Evo, y especialmente a quienes se encontraban en la lista de sucesión presidencial. Así también, recurrieron a extorsiones mafiosas para obligarlos a renunciar. Los casos más relevantes son los de Víctor Borda y Adriana Salvatierra. Al presidente de la Cámara de Diputados le secuestraron al hermano, atándolo en plaza pública, amenazando con quemarlo o lincharlo, además de incendiar su casa. Todo esto fue realizado con la advertencia explícita de que Borda debía renunciar a su cargo. Esto es de conocimiento público, y lo fue también en su momento. Después de esto ¿puede alguien –que se precie de honesto– decir que el Movimiento Al Socialismo (MAS) dejó intencionalmente un vacío de poder para generar caos? Realmente se necesita no tener sangre en la cara para afirmar algo así. En rigor, este ataque paramilitar, dirigido específicamente contra Borda, fue parte esencial del plan y accionar golpista. Constituye, por si solo, una prueba suficiente e irrefutable del golpe de Estado.

Pero, además está el caso de Adriana Salvatierra. Por las declaraciones que ha vertido ahora último la exministra Teresa Morales, sabemos que la presidenta del Senado fue citada por los golpistas a su conciliábulo en la Universidad Católica para advertirle que debía dar paso a una «sucesión constitucional» a cambio de que Evo Morales fuera permitido despegar en el avión mexicano que había venido a recogerlo. Esto, en su momento, fue relatado por el propio Tuto Quiroga, que se ufanó de haber salvado la vida de Evo. Teresa Morales tiene razón cuando expresa su sorpresa preguntando ¿quién era Tuto Quiroga para darle órdenes al comandante de la Fuerza Aérea para que salga el avión de Evo? No llega, sin embargo, la exMinistra, a la conclusión obvia del razonamiento: Tuto Quiroga es el agente de la CIA que coordinó el golpe con los demás complotados. Solo así se entiende que un «don nadie» ordene la partida del avión del presidente renunciante nada menos que al comandante de la Fuerza Aérea. Y encima de todo esto ¿tienen el desparpajo de decir que el MAS generó el vacío de poder para crear caos?

El «argumento» es pues infame, vil y mentiroso. Además se demuestra que los principales negadores del golpe, léase Carlos Mesa, Tuto Quiroga, Luis Fernando Camacho, son, en efecto, los principales golpistas. Al más puro estilo mafioso amenazaron a Salvatierra con la vida de Evo, si no se daba paso a lo que descaradamente llamaban «sucesión presidencial».

Respecto al segundo argumento, referido a la vigencia del Parlamento, cabe simplemente señalar que ese era el estratagema que utilizaron justamente para encubrir su golpe. ¿Acaso tuvieron en cuenta al Parlamento cuando Áñez se autoproclamó presidenta en el recinto parlamentario vacío? El Parlamento (la Asamblea Plurinacional) fue completamente un adorno durante los primeros meses del golpe, y solo fue útil a los golpistas en la imagen que quisieron dar a la opinión pública de un gobierno de “sucesión constitucional”. Eso fue así hasta que, conforme pasaba el tiempo y el nuevo triunfo electoral del MAS, se hacía cada vez más evidente, la autoproclamada comenzaba a comprender que el seguir anulando a la Asamblea, como lo hizo los primeros meses, le acarrearía responsabilidad, dado que estaba incurriendo en nuevas y flagrantes ilegalidades. Pero, hasta que eso ocurra y mientras los golpistas se creían con el sartén por el mango, anularon y ningunearon a la Asamblea como quisieron: prorrogaron su espurio mandato; ascendieron a generales por decreto; reinstalaron a ministros censurados; adquirieron créditos sin la aprobación de la Asamblea y persiguieron sañudamente a los militantes del partido que tenía mayoría parlamentaria. Entonces, ¿de qué vigencia del Parlamento pueden hablar?

Esos son los dos argumentos, aparentemente serios, que han expuesto los golpistas para pretender ocultar el golpe que ejecutaron. Como se puede apreciar, no tienen nada de serios, pues no resisten la menor confrontación con los hechos.
Aparte de estos dos argumentos, están también las justificaciones absurdas que exponen, todo con la finalidad de confundir. Así, por ejemplo, Tuto Quiroga, el develado agente de la CIA, en un comentado tweet pregunta: “si fue un golpe de Estado, ¿por qué entonces Luis Arce, ahora es presidente?”.

Eso es ridículo. Es lo mismo que preguntar: si lo de Natusch Busch, en noviembre de 1979, fue golpe, ¿entonces por qué Lidia Gueiller a las dos semanas era presidenta?; o también se podría preguntar: si lo de García Meza, en julio de 1980, fue un golpe, ¿por qué entonces a los dos años, Hernán Siles fue presidente?

La explicación, señores golpistas, está en que, en todos estos casos, incluido noviembre de 2019, el golpe fue haciendo aguas y por eso tenían la necesidad de retornar a las formalidades democráticas. En otras palabras, los golpes de Natusch Busch, García Meza y de la banda de noviembre, fueron vencidos, a la postre, por la resistencia popular. En unos casos, como el de Natusch, el golpe no pudo vencer la primera resistencia popular, en los otros dos casos, lograron aplastar la primera resistencia popular a costa de masacres, pero al final la resistencia del pueblo pudo más que ellos.


* Militante de la izquierda boliviana

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