octubre 27, 2021

La gestión ambiental del 2019: una lección de la catástrofe


Por Rafaela M. Molina Vargas -.


El resultado de las elecciones del 18 de octubre en Bolivia fue un hito histórico nacional y latinoamericano al representar la recuperación de la democracia tras un golpe de Estado y tras un año del salvaje régimen fascista y racista. Sin embargo, también es parte de una nueva ola de esperanza latinoamericana junto con la presidencia de Alberto Fernández en Argentina, de Andrés Manuel López Obrador en México, el histórico logro de Chile de una constituyente que borrará finalmente el lamentable legado de Pinochet, y el reciente despertar de nuestro pueblo hermano, Perú.

A pesar de los errores que se cometieron durante la anterior gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS), en este caso en cuestiones ecológicas, todo lo que se hizo, o en realidad deshizo, durante los 11 meses del nefasto gobierno de facto Jeanine Áñez demuestra que la derecha además de representar la restauración neoliberal, racista y fascista, es catastrófica en materia ambiental.

Aquí recopilo parte de la gestión ambiental que estuvo plagada de abusos y arbitrariedades. Todo ello debe ser recordado no solo como parte de la memoria histórica, sino para tener presente lo que no debe volver a ocurrir.
1. Inacción y utilización política de los incendios. Jeanine Áñez en 2019 protestaba con vehemencia contra los incendios, pero en 2020, teniendo el país bajo su cargo, no tomó ni siquiera las medidas que se tomaron el año anterior como el uso de helicópteros, la contratación de un avión cisterna, o la activación de sistemas de salvataje.

2. Introducción ilegal de transgénicos. Jeanine Áñez aprobó el DS 4232, que autorizaba procedimientos abreviados para la evaluación de diferentes eventos, es decir, varias posibles variantes de transgénicos de cinco especies, entre ellas el maíz, del que somos centro de diversidad y prácticamente segundo centro de domesticación. Este decreto fue ilegal en varios sentidos. En primer lugar, según el Artículo 409 de la Constitución la producción, importación y comercialización de transgénicos será regulada por ley; y en segundo lugar, el Artículo 15 de la ley 144 de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria prohíbe los paquetes tecnológicos con OGMs de especies de las que somos centros de origen o diversidad.

3. Entrega irregular de tierras a agroindustriales. Se entregaron miles de títulos agrarios con observaciones jurídicas por ser tentativas de apropiación ilegal de tierras fiscales y de latifundios, según la Fundación Tierra. Además se entregaron 33 mil 480 hectáreas a Branko Marinkovic, mientras era ministro de Economía. Esto resulta icónico pues este es uno de los más grandes terratenientes que consolidó sus tierras con desplazamientos y violaciones de derechos de comunidades indígenas. Marinkovic se encontraba exiliado en Brasil por su implicación en la masacre del Porvenir y su racismo recalcitrante, y regresó campante como ministro.

4. Apertura a la mercantilización de los bosques. Desde el lamentable discurso de la entonces canciller Karen Longaric quedó claro que promovían la mercantilización de los bosques, a pesar del trabajo que hizo la delegación boliviana en las negociaciones internacionales para proponer alternativas. La mercantilización de los bosques implica, por un lado, una transferencia de responsabilidad de los países desarrollados que pagan por los bosques, un conflicto con los derechos territoriales y de aprovechamiento para la subsistencia de los pueblos indígenas. Todo ello sin considerar que no es una estrategia sostenible de conservación pues depende del financiamiento que no puede ser eterno.

5. Importación de eucaliptos para la reforestación. Los eucaliptos son una especie no nativa en Bolivia y que suele asociarse a riesgos para las especies nativas pues además de ser una planta que utiliza mucha agua, y por tanto puede desecar el terreno, produce una sustancia alelopática que impide el crecimiento de otras especies a su alrededor. A pesar de ello se aprobó su importación para plantaciones comerciales (Resolución Administrativa N° 084/2020).

6. Extracción y exportación de madera durante la pandemia. Los datos de la ABT muestran que las exportaciones de madera bajaron poco con respecto a 2020. Lo que significa que durante la cuarentena y en pleno año de la pandemia, cuando teóricamente las actividades productivas estuvieron pausadas o disminuidas, se continuó explotando y exportando madera, incentivando además plantaciones forestales en la pequeña, mediana y grande propiedad.

El pactar y beneficiar a los oligarcas agroindustriales será siempre un grave error en el que incurrió el pasado gobierno del MAS, aunque es necesario reconocer que estaba asociado a demandas que ellos jamás cumplieron. Sin embargo, menos de un año de gobierno de la derecha, de la “alternativa”, bastó para demostrar que todo puede ser mucho peor, que ni siquiera son capaces de respetar las leyes, y que los derechos indígenas y la conservación de los ecosistemas son solo temas para utilizar siendo oposición, pero que son irrelevantes si están en juego los intereses de personas como Branco Marinkovik y de la oligarquía agroindustrial.

Resultó haber una considerable diferencia entre un gobierno que negocia con los agroindustriales, y tener a la mismísima y la más salvaje de su élite dirigiendo o mejor dicho repartiéndose el país.

Con este nuevo gobierno elegido democráticamente con un rotundo 55%, depositamos renovadas esperanzas en que no se vuelvan a cometer los errores del pasado, que la ecología sea parte de nuestra forma de interpelar el sistema-mundo capitalista y colonialista, y que se camine construyendo justicia, equidad, sostenibilidad y soberanía.


* Bióloga, estudiante de master en la Universidad La Sorbona, ecosocialista, feminista

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