marzo 8, 2021

Presupuesto del Estado y modelo económico

Por Tambor Vargas-.


El gobierno de Jeanine Áñez, que tomó el poder mediante un golpe de Estado velado, representaba a los sectores más conservadores de la sociedad boliviana y a la política imperialista de Estados Unidos. Se prorrogó ilegalmente y presentó un presupuesto para la gestión 2021, que fue reelaborado por el gobierno electo de Luis Arce.

En el presupuesto reformulado, la partida total se incrementó en 12 mil millones de bolivianos y la inversión pública en cuatro millones de bolivianos. También se disminuyó los ingresos tributarios para dinamizar la producción y la demanda agregada, se aumentó el gasto social, se mantienen los bonos Juancito Pinto, Juana Azurduy, la Renta Dignidad y el Subsidio Universal Prenatal por la Vida; además se aprobaron transferencias de emergencia para enfrentar la pandemia. Asimismo, se incrementó el gasto productivo en varios sectores de la economía y se priorizó la subvención histórica a los principales alimentos.

El presupuesto reformulado apunta a los sectores estratégicos como hidrocarburos, minería, energía, pero también se prioriza la recuperación de los sectores agropecuario, industria y turismo. Finalmente, se reduce el déficit fiscal.

El presupuesto de Áñez expresa gráficamente y de forma palpable el proyecto de país que propone el neoliberalismo, agotado en sus posibilidades reales, pero con intenciones de ciertos sectores de quebrar a las economías nacionales.

Se puede ver una total despreocupación por las necesidades sociales del pueblo: acciones para la desestructuración de las empresas nacionales; elevación del déficit fiscal provocado por gastos orientados a beneficiar a sectores específicos de la economía y por la reducción de los ingresos por la pérdida de fuentes generadoras; endeudamiento externo con pérdida de soberanía económica; pérdida de la estabilidad económica; inexistencia de un plan para la recuperación de la economía luego de la crisis provocada por la pandemia.

El peligro del neoliberalismo para los países consiste en que apunta a la desintegración económica nacional, generando inestabilidad y pobreza para que quede encadenado a una dependencia absoluta a la explotación y al despojo por parte de las potencias y de las transnacionales capitalistas, todo a cambio del beneficio para ciertos sectores económicos específicos y minoritarios.


* Cronista y crítico de la sociedad del capital y la economía.

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