septiembre 19, 2021

Seguir construyendo el Estado Plurinacional


Por La Época-.


El 22 de enero pasado se han cumplido 12 años del Estado Plurinacional de Bolivia. Su celebración no ha sido mediante concentraciones y desfiles multitudinarios, como se acostumbraba hacer, y que ahora se hubiera justificado plenamente tras la recuperación de la democracia y el gobierno de parte del bloque indígena originario campesino, obrero y popular, luego de un año de gobierno de facto. Sin embargo, una segunda ola de la pandemia en el mundo, más agresiva que la primera, y que en Bolivia se está presentando con fuerza, obligó a que las autoridades de Gobierno y los movimientos sociales festejaran en las condiciones de esa realidad concreta.

La conmemoración del Estado Plurinacional adquiere enorme valor político y simbólico pues la derecha en su conjunto –inconsecuentes liberales y furibundos ultraderechistas– se planteó como objetivo estratégico, desde el golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019 y durante la campaña electoral hacia el 18 de octubre de 2020, la restauración de la caricatura republicana y la instalación de un nuevo pacto señorial. En las intervenciones del aletargado Carlos Mesa y los descontrolados odios fascistoides de Luis Fernando Camacho, así como las declaraciones de la expresidenta de facto Jeanine Áñez –que lo más probable no entendía nada de lo que hablaba–, y de los exministros represores Murillo y López, se notaba con absoluta claridad su apuesta nostálgica por revivir el orden republicano colonial.

Para lograr su cometido, estas clases y fracciones burguesas, de mentalidad muy conservadora, tenían que aniquilar, de variadas formas, al sujeto histórico que sustenta al Estado Plurinacional, por lo que no fue ningún exabrupto la quema de la wiphala, la inmensa alegría –casi orgásmica– de “blancoides” por la exclusión de todo que oliera a “indianitud” en los actos protocolares organizados en el Palacio Quemado, y la criminalización de la protesta social por los medios de comunicación de masas. La implacable agresividad de las viejas élites, seguras de que habían vuelto para no irse más, no escondían su histórica resistencia a compartir con los indios el destino de Bolivia.

Pero la jugada les salió mal. Cuanto más se aferraban al gobierno con la intención de proscribir al Movimiento Al Socialismo (MAS) y a los movimientos sociales, y en la medida que buscaban a través de todas las fórmulas posibles volver a la democracia excluyente del pasado, más se fortalecía el bloque nacional-popular-comunitario en resistencia para recuperar la democracia, el gobierno y la condición de posibilidad de seguir construyendo el Estado Plurinacional. Por tanto, para alejar el peligro permanente de la restauración conservadora, aparte del desafío de tener un buen gobierno que atienda las necesidades de un país en pandemia, queda el enorme reto de terminar de desmontar el viejo Estado y seguir construyendo el Estado Plurinacional.

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