junio 16, 2021

De la acción individual a la colectiva, lo ambiental en tiempos electorales

Por Camila Ugalde Soria G. (Bióloga ecosocialista, militante de La Resistencia Bolivia)-.


Estamos a pocos días de las elecciones subnacionales en nuestro país, la población boliviana decidirá qué proyecto político se conecta más con sus necesidades territoriales y puede brindar soluciones a los problemas que enfrenta en el día a día. Entre las propuestas de las y los candidatos municipales, por lo general, resaltan las soluciones que garantizan la salud y la educación en un contexto de pandemia. Al final, y es coherente, el debate público está centrado en dos puntos: garantizar el acceso a vacunas y atención médica y la recuperación del derecho a la educación.

Si bien estas son respuestas fundamentales para combatir las necesidades urgentes, existen temas importantes, a mediano y largo plazo, necesarios para construir territorialidades más justas y equitativas entre todas y todas y con la Madre Tierra, después de la pandemia.

En cuanto a este último punto vale la pena notar cuál es la percepción sobre el medio ambiente que es reflejada en estas elecciones subnacionales. Con algunas excepciones, gran parte de las propuestas en esta materia están centradas en la recuperación o creación de áreas verdes y algunos proyectos de reciclaje enmarcados en la propuesta de la economía circular. [1] Lo cual no es inherentemente malo, pero llama la atención el único enfoque que tienen estas “soluciones verdes” a lo largo y ancho del país, a pesar de nuestra conocida diversidad biológica y de paisajes.

Estas posibles limitaciones podrían deberse a causas estructurales como la separación colonial entre el ser humano y la naturaleza [2] y a sus expresiones próximas reflejadas en el tipo de propaganda ambientalista que consumimos usualmente a través de redes sociales, medios de comunicación o incluso espacios formativos. El mensaje no suele apartarse mucho de que las respuestas a la problemática ambiental parten y suelen limitarse siempre en uno mismo. Ya sea a través del reciclaje de la basura, el cambio de dieta, la modificación de los hábitos de consumo, o incluso la adopción de algún can o felino, la respuesta en las ciudades viene de las decisiones individuales.

Un ejercicio lógico para resolver si este es un enfoque acertado o al menos uno que corresponde a la problemática per se, sería identificar si el problema –digamos la crisis ambiental– tiene un origen individual también. Sin embargo, no existe nada más lejano a la realidad. Gran parte del deterioro ambiental se encuentra anclado a un modelo de desarrollo que no solo requiere la explotación de la naturaleza, sino además precisa la explotación de hombres y mujeres. Este modelo de desarrollo tiene una representación específica en las grandes ciudades, dejando geografías de desigualdad y abandono. En consecuencia, ¿no deberíamos afrontar el problema desde algo más que la suma de acciones individuales?

El problema de la basura, como ejemplo

Ejemplos sobran de la deficiente gestión de residuos sólidos en las ciudades, dos llaman la atención en particular: Alpacoma en La Paz y K’ara K’ara en Cochabamba. En el caso paceño, un deslizamiento de 200 mil toneladas de basura el 2019 vislumbró la hostil e ineficiente gestión de Luis Revilla para atender este problema estructuralmente. [3] Lo cual contrasta con, por ejemplo, la propaganda de reciclaje municipal que hasta la fecha no ha demostrado resultados claros a la población.

Por otro lado, durante el gobierno de facto y a la llegada de la pandemia a nuestro país, vecinos y vecinas de K’ara K’ara enfrentaron un serio problema con el botadero de la zona. Los conflictos ya venían de mucho antes y el desecho irresponsable de los residuos de una ciudad recientemente infectada por un virus desconocido resultó en protestas, bloqueos y la criminalización de quienes demandaban una gestión responsable. Miedo, mala gestión de una alcaldía corrupta y la beligerancia típica del régimen de Áñez, caracterizaron la respuesta a un problema profundamente social. En ese contexto, ¿cómo la separación de basura de un vecino de la zona norte de Cochabamba puede contribuir a la solución de este conflicto?

¿Cómo pasamos del activismo individual a una acción colectiva con justicia?

Si bien los momentos electorales no de construcción política en sí, pueden ser tiempos de lanzar ideas al debate de las necesidades y soluciones en nuestros municipios. La reflexión sobre problemáticas comunes como el manejo de residuos, el uso de plásticos y la alimentación, pueden convertirse en acciones colectivas transformadoras que integren las políticas municipales y los cambios en nuestro prácticas y comportamientos. Abordar así soluciones integrales a problemas cotidianos que a su vez reestablezcan una relación de armonía y justicia con el resto de la Madre Tierra.


1       Ver Zambrana Flores, Iván (2021). “Los municipios y la basura: Cómo cerrar la economía circular”. La Época, edición impresa 899, del domingo 21 al 27 de febrero de 2021.

2       Ver Molina Vargas, Rafaela. (2021). “La colonialidad de la ruptura humano-naturaleza”. La Época, edición impresa 895, del domingo 24 al 30 de enero de 2021.

3       Ver Velasco Rojas, Christian (2019). “ALPACOMA: Con Nombre y Apellido”. La Resistencia Bolivia, versión digital disponible en https://laresistencia.info/alpacoma-con-nombre-y-apellido/

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