abril 12, 2021

Impulsar la unidad latinoamericana desde Bolivia


Por Eduardo Paz Rada *-.


En un momento histórico altamente complejo para la humanidad y cruzado por diversas crisis globales, la recuperación del proyecto emancipador bolivariano de integración y unidad de América Latina y el Caribe, iniciado a comienzos de siglo, se hace prioritario, necesario e imprescindible y el Gobierno boliviano tiene una alta responsabilidad de retomar un papel protagónico con iniciativas que se orienten a la acción coordinada con sus pares de Argentina, Venezuela, México, Nicaragua, Cuba y otros que forman parte de la Comunidad del Caribe (Caricom).

La estrategia de los imperialismos norteamericano y europeo ha sido, desde principios del siglo XIX, la de dividir a los pueblos y países de nuestra Región para mantener su dominio y hegemonía y el presente no es la excepción. De ahí que, después del retroceso de los últimos cinco años, se recupera ahora la iniciativa con las acciones, encuentros y decisiones de Alberto Fernández, de Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, de México, para articular un frente común para enfrentar las crisis económica y sanitaria y posicionar la Región como actor importante en la geopolítica mundial.

La resistencia de las revoluciones cubana, nicaragüense y venezolana, en los últimos años, frente al asedio, bloqueo y amenaza brutal de Estados Unidos, son la muestra de la dignidad y la soberanía de pueblos libres (y de los “hombres libres”, como diría el general Sandino) dispuestos a defender su autodeterminación nacional. De ahí que la política exterior de Bolivia deberá impulsar la articulación del bloque que conecte a los gobiernos de Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Miguel Díaz-Canel, con los de Fernández y López Obrador en una proyección común
Las autoridades del gobierno boliviano, Luis Arce y David Choquehuanca, y el líder del pueblo boliviano y el Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, han desarrollado excelentes relaciones con los gobiernos de los cinco países citados y han recibido su respaldo, lo cual abre posibilidades de retomar el impulso tanto de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) como de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

La diplomacia de los pueblos, la democracia antiimperialista y la defensa común de la integración regional deberán ser la base para avanzar en una política común para enfrentar la pandemia, como lo han propuesto López Obrador y Fernández con la producción y distribución de la vacuna a todos los países de la Región o la iniciativa de Díaz-Canel y Maduro para que las vacunas cubanas sean perfeccionadas y distribuidas masivamente. En este sentido, el Caricom ha manifestado su repudio al acaparamiento y especulación que hacen las potencias capitalistas con la vacuna y demandado su distribución igualitaria en el planeta.

De igual manera, la crisis económica y financiera mundial podrá ser enfrentada de manera más efectiva si los países de la Región desarrollan una estrategia común frente a las políticas de potencias mundiales como Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea (UE) y recuperan las iniciativas de integración comercial, económica, financiera, política, cultural, militar y diplomática.

En el momento actual son también importantes las acciones conjuntas frente al rol de la Organización de Estados Americanos (OEA), convertida en agencia de Washington, a las elecciones de Ecuador para defender el triunfo de Andrés Arauz ante la arremetida golpista colombo-estadounidense, al apoyo por la vigencia plena de los derechos civiles y políticos de Lula da Silva para presentarse como candidato a la presidencia de Brasil y ante los anuncios intervencionistas en la Región del presidente norteamericano Joe Biden.


* Sociólogo y docente de la UMSA.

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