abril 16, 2021

Las subnacionales dejan sin vigencia a quienes apoyaron el régimen de Áñez

El domingo 7 de marzo, los bolivianos acudieron a las urnas luego de las elecciones presidenciales del 18 de octubre de 2020, cuando Luis Arce ganó con el 55,11% de los votos válidos como candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS). Ese resultado dio fin al régimen de Jeanine Áñez, un año después de que Evo Morales, líder del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos, denunciara el golpe de Estado a su gobierno.

Cuatro meses después de los comicios generales, la jornada de elección de autoridades políticas departamentales, regionales y municipales de 2021 no fue la excepción para que bolivianas y bolivianos manifestaran, mediante el voto, nuevamente, su criterio sobre las organizaciones de oposición y líderes que apoyaron el régimen de Áñez desde 2019, los cuales fueron desfavorecidos y debilitados.

Las tendencias

Según los datos a boca de urna y de conteo rápido de la empresa Focaliza para la red Bolivisión y la Red Uno, Jeanine Añez, que fue candidata a la Gobernación del Beni por la agrupación Ahora, en alianza con Unidad Nacional (UN) de Samuel Doria Medina, no logró el respaldo esperado en votos. Ocupa el tercer lugar con el 12,5% y no tiene posibilidades de asumir un cargo público en el departamento.

Marco Antonio Pumari, uno de los principales impulsores de las movilizaciones de 2019, postuló a la Gobernación de Potosí para estas subnacionales. También, ocupa un tercer lugar con el 16,9% de respaldo en votos y se lo descarta como posible autoridad. Es más, el Movimiento Al Socialismo ocupa el primer lugar en el departamento con el 42%.

En el caso de Soberanía y Libertad (Sol.bo) de Luis Revilla, aliado de Áñez en La Paz para las presidenciales de 2020, tiene el cuarto lugar. Su candidato Álvaro Blondel consiguió el 2,7%, tendencia que da fin a la era de la agrupación política en la gestión municipal de la urbe paceña.

Revilla considera que fue un error respaldar el régimen del gobierno de facto, cuando Áñez, estando en la presidencia, buscó prorrogar su mandato transitorio mediante las elecciones generales de 2020. “Lo mejor hubiera sido no participar de los procesos electorales nacionales, ni de 2019 ni de 2020”, indicó.

En El Alto, Unidad Nacional de Samuel Doria Medina, quien apoyó a Añez con la versión de que no hubo golpe de Estado en 2019, tampoco tiene preferencia electoral. El postulante de esta organización tiene el tercer lugar con el 2,1%. El partido que ganó la alcaldía con Soledad Chapetón, ahora debe dejar la administración de esa ciudad el 3 de mayo.

Ernesto Suárez, uno de las principales líderes de Demócratas en el Beni y aliado político de Áñez hace años, consiguió el cuarto lugar de preferencia electoral en las urnas con el 10,1%, como candidato a la Alcaldía de Trinidad por la agrupación Unidos por el Beni (Todos).

El analista político Gabriel Villalba considera que dos son los escenarios que contrastan al momento de la toma de decisiones en los ciudadanos que acudieron a votar el domingo 7 de marzo, esto en referencia a quienes optaron por apoyar a candidatos del Movimiento Al Socialismo y a los de la oposición vinculada al golpe de Estado de 2019.

“La población vivió fácticamente, en carne propia, ambos procesos: el proceso de cambio de 14 años; y vivió el proceso de Jeanine Áñez, de destrucción del país. Por eso, pudo comparar y esa comparativa vivencial es lo que generó repudio a actores del golpismo. Jeanine Áñez ni siquiera en su propio pueblo pudo obtener la victoria que estaba esperando; el señor Pumari fue relegado a un tercer lugar en las elecciones subnacionales”, aseguró.

Para el analista, los insumos para la comparativa están planteados. En primer lugar, la narrativa que aplicó el Gobierno de facto, aquella que intentaba posicionar al MAS como un elemento sinónimo de dilatación del poder, versión que fue desmontada tras los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Además, de una gestión que tuvo como resultado una triple crisis: política, económica y social.

A eso, se suma que el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce, aplica una gestión con avances en la reconstrucción de la democracia, la lucha contra la crisis sanitaria causada por la pandemia del COVID-19 y recuperación ante la crisis económica, mandatos del pueblo boliviano.

Los datos a conteo rápido de la empresa Focaliza demuestran que el voto ciudadano por el MAS se concentra, sobre todo, en seis departamentos, donde se consolida un apoyo mayoritario; sin embargo, no sucede lo mismo en el resto del país y en algunos casos de postulantes a las alcaldías.

“Tenemos otros actores que, por otro lado, supieron aprovechar el sentido de últimas trincheras opositoras al Movimiento Al Socialismo, estoy hablando de Iván Arias, Manfred Reyes Villa y Luis Fernando Camacho, como epicentros de este nuevo eje rearticulador del golpismo”, dijo el analista Villalba.

Según los datos de Focaliza, Iván Arias, candidato de Somos Pueblo a la Alcaldía de La Paz y exministro Obras Públicas Servicios y Vivienda de Jeanine Áñez, tiene el primer lugar con el 49,2%. Manfred Reyes Villa, postulante a la Alcaldía de Cochabamba por la organización Súmate y acusado de estar vinculado a agitaciones políticas durante el 2019 contra el gobierno de Evo Morales, tiene el 57,3%.

El líder de la agrupación Creemos, candidato a la Gobernación de Santa Cruz y uno de los principales impulsores del golpe de Estado de 2019, Luis Fernando Camacho, tiene el 55,6%, según los datos preliminares.

“La oposición al MAS tiene dos caminos: virar por una senda democrática, que sea de conciliación y coordinación entre los niveles departamentales, municipales y el nacional, cumpliendo las propuestas electorales que prometieron o, por el contrario, reeditar la media luna del 2008; en este segundo camino, el epicentro sería Luis Fernando Camacho, que dijo abiertamente que su padre habría pagado a policías y militares para que ejecuten el golpe de Estado en Bolivia; o, Manfred Reyes Villa, que desde la fuga de la justicia boliviana y su exilio en EEUU, propició, con el servicio pasivo del Ejército, la subversión en noviembre de 2019; y un Iván Arias que, siendo ministro de Jeanine Áñez, destrozó las empresas públicas del Estado. Estos tres personajes se articularían en una oposición radical”, aseguró el analista Gabriel Villalba.

Al respecto, el vocero presidencial Jorge Richter afirmó que la participación de Luis Fernando Camacho, Iván Arias y Manfred Reyes Villa en las elecciones subnacionales no les da aval alguno para que estén eximidos de responsabilidad tras el golpe de Estado de 2019.

“No significa que la elección del día domingo, en el caso, por ejemplo, del señor Luis Fernando Camacho, esté eximiendo de todas las responsabilidades o lo actuado en noviembre de 2019, donde claramente confeccionó, participó y fue un actor central de lo que se denomina un golpe de Estado en el país”, sostuvo en entrevista con la red PAT.

El MAS, tras las subnacionales

Tras las elecciones subnacionales, suman voces dentro del Movimiento Al Socialismo sobre la necesidad de evaluar las acciones a tomar en el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos.

El MAS se alista y organiza reuniones para hacer las evaluaciones correspondientes ante la tendencia de los resultados preliminares.  El presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, se refirió al tema y aseguró que esta organización se prepara para analizar las lecciones de estos comicios.

“Sin duda, estas elecciones subnacionales nos llaman a la reflexión y a ajustar muchos errores dentro del Movimiento Al Socialismo. Si hubo mal caculo, equivocaciones, se lo determinará en reuniones y congresos que se aproximan”, informó.
Respecto al tema, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Guarachi, aseveró que la evaluación interna es una prioridad, sobre todo, para garantizar la estabilidad política.

“Hay que hacerlo a la brevedad posible. El ampliado de la Central Obrera Boliviana fue sabio al pedir una evaluación profunda en el escenario político, más allá de las reivindicaciones sociales. Lo primero es garantizar la estabilidad política del país”, dijo en entrevista con Bolivia TV.

El analista Gabriel Villalba considera que en el Movimiento Al Socialismo se deben tomar algunos puntos en consideración al momento de hacer las evaluaciones y al asumir las acciones que ameriten a futuro.

“El Movimiento Al Socialismo pierde en las capitales de departamento, donde nunca tuvo el apoyo electoral, estoy hablando de La Paz y Santa Cruz. El MAS tiene que abrirse y formarse en un sentido urbano por sobre el sentido estrictamente rural. Si bien nace de otras organizaciones matrices con una preponderancia rural, lo que le faltó en estas elecciones subnacionales es entender el sentido de las capitales que son estrictamente urbanas”, dijo.

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