abril 22, 2021

Balance de las subnacionales del 7-M

Por  Boris Ríos Brito-.


Un nuevo periodo se avizora en Bolivia luego que las elecciones subnacionales 2021 hayan dejado carcomido al Movimiento Al Socialismo (MAS). Las razones de esta derrota electoral, que pueden revertir todo lo conquistado en el Proceso de Cambio y postergarán cualquier horizonte revolucionario por uno de sobrevivencia frente a la arremetida derechista, no son pocas ni superficiales, y se encuentran imbricadas en el golpe de Estado de 2019. Puntualizaremos algunas características locales, para regresar a este punto.

Santa Cruz, el centro de la reacción

En Santa Cruz, el MAS, con una campaña extensa y costosa, ha salido derrotado para la Gobernación con su candidato Mario Cronenbold, un empresario y exalcalde del municipio de Warnes fustigado y encarcelado en el golpe de noviembre de 2019, resultando segundo tras el ultraderechista Fernando Camacho; y en la Alcaldía de la capital, con Adriana Salvatierra, expresidenta del Senado, que ha salido tercera.

Cronenbold quiso posicionar la idea de que “él es como tú”, con spots en donde se lo ve de chofer, de vendedor ambulante, entre otros, cuando su estatus económico es evidentemente muy diferente. Por su lado, Salvatierra fundamentalmente se enfocó en el público joven, publicando spots en redes sociales donde bailaba y reía y hacía énfasis en sus atributos físicos.

Con todo, el escenario “desde abajo” parece ser el mismo; se ha perdido la unidad popular, no se tienen epicentros de articulación política y social y el horizonte común parece haberse diluido.

La Paz, sede de gobierno

En La Paz, el candidato a la Gobernación por el MAS, el exdiputado Franklin Flores, ha salido victorioso, pero con una votación inferior a otras elecciones. En cambio, el candidato a la Alcaldía, el exgerente de Mi Teleférico, César Dockweiler, ha salido derrotado frente al derechista Iván Arias, pintoresco “analista político” y exministro en el gobierno de facto de Jeanine Áñez.

Dockweiler, que eligió a sus principales concejales, buscó innovar en forma y discurso impulsando una imagen un tanto ajena al MAS, el propio excandidato señaló a un medio de comunicación que “si no iba por el MAS ganaba por goleada”. Su derrota corresponde a la apuesta por la “clase media”; desde el discurso light, hasta la inclusión de figuras “no políticas”, aportan a un vaciamiento político e ideológico que lo popular radicalizado no asumirá jamás.

En La Paz también sobresale la desarticulación popular y la pérdida de un horizonte revolucionario común en una especie de reconfiguración de una disidencia, en ello es relevante la aplastante victoria de Eva Copa en la ciudad de El Alto, otrora bastión del MAS y de la resistencia popular al golpe de Estado. Copa representa un voto castigo a la dirección departamental del MAS y al “evismo”, aunque ahora algunas voces desde el masismo ya la llaman a la reconciliación.

Cochabamba, epicentro de las contradicciones

En Cochabamba, el MAS ha salido victorioso en la Gobernación con Humberto Sánchez, exalcalde del municipio de Sacaba, que ha contado con el apoyo orgánico del Instrumento Político.

Entre tanto, el candidato a la Alcaldía, Nelson Cox, exdefensor del Pueblo de Cochabamba, que tuvo relevancia en la resistencia y la defensa de los Derechos Humanos durante el golpe de Estado y el gobierno de facto, ha obtenido un segundo lugar tras nada menos que el ultraderechista Manfred Reyes Villa.

Cox fue promocionado por los sectores movilizados y su elección superó la pugna interna y la oposición de parte de la dirigencia del MAS que tenía otro candidato, por lo que no tuvo posibilidad de elegir a ningún acompañante a la concejalía; así, si bien Cox le daba al MAS la posibilidad de cohesión de las bases, a diferencia de cualquiera de las y los otros precandidatos, la elección a concejalías causó una temprana y evidente molestia en las bases.

La campaña de Cox fue sui géneris, la mayor parte de ella la llevó adelante sin apoyo alguno de estructuras partidarias o gubernamentales, con limitaciones y deficiencias, pero con enterca. En ello, la sombra de Reyes Villa comenzó a ampliarse en la medida que decenas de casas de campaña se abrieron, cientos de paredes se tiñeron de sus colores y horas de propaganda en redes sociales, televisión y radios comenzaron a colmar pantallas y ondas radiales. Siendo que este personaje no cumplía con los requisitos para ser candidato, se subestimó su participación a la espera de que las instancias pertinentes cumplan la normativa y lo inhabiliten, sin embargo, la impunidad y el favoritismo se impusieron cuando Reyes Villa devolvió parte de lo que adeudaba a las arcas de la Gobernación de Cochabamba y esta le extendió un certificación en tiempo récord y sin pasar por los espacios judiciales pertinentes, y cuando el Tribunal Departamental Electoral (TED), en los días finales antes del día de votación, dio mayor peso a una circular del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que a un auto constitucional complementario que indicaba que una persona que libremente se inscribió y votó en un municipio no puede ser candidato por otro, como es su caso, lo que le dio el espaldarazo final.

Prácticamente, como candidato del TED, favorecido por la Justicia y el órgano electoral y aparentemente otras instancias de poder, Reyes Villa logró una victoria en la tierra que lo vio ser artífice del odio, la muerte y la confrontación y así termina de violar la institucionalidad democrática.

Hacia un nuevo escenario

La principal característica de estas elecciones es la evidencia de la descomposición del MAS, si bien cuantitativa y formalmente este partido ganó en muchos municipios, los más importantes y de mayor densidad poblacional están en manos de la derecha. Existe una evidente reprobación a quienes representan las estructuras partidarias del masismo.

Con Copa en El Alto, aunque no represente una alternativa de proyecto político, una recomposición del MAS es prácticamente imposible. Asimismo, la articulación de la derecha en Cochabamba, lo que se puede entender como un cálculo de uno de los sectores internos del MAS en pugna, pasará una factura muy cara y hará difícil una articulación popular con horizonte revolucionario pues parte de estos sectores han votado por su verdugo. A este escenario se suma Camacho, quien desde Santa Cruz, y con un proyecto propio, hará lo imposible por imponerse y llevar el país a un camino conservador y de derecha.

Casi como característica permanente, además de la propuesta revolucionaria de Cox, la izquierda ha estado fuera de escena y en una dinámica prebendal. El golpe de Estado y sus razones no han sido superadas por lo popular, es clara la necesidad de que empiece a parirse algo nuevo, una nueva épica revolucionaria –como dijera una compañera– que culmine el proyecto histórico revolucionario del Proceso de Cambio, mientras tanto, la derecha tiene el espacio para impulsar su proyecto, lo que augura un futuro de lucha y confrontación.


  • Sociólogo.

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