abril 12, 2021

Ni odio, ni venganza: el presidente boliviano se pronuncia sobre el proceso contra Áñez

El presidente boliviano, Luis Arce, afirma que no busca venganza sino justicia con la detención de la exmandataria interina Jeanine Áñez.

Así se refirió al proceso judicial contra la exmandataria y dos de sus ministros, quienes fueron aprehendidos y llevados a una cárcel con detención preventiva acusados de sedición, conspiración y terrorismo.

«No nos mueve el odio, ni la venganza. Lo que nos mueve es un afán inquebrantable de justicia», expresó el mandatario mientras asistía a la inauguración de un congreso de la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa.

«Los que nunca ganaron las elecciones quieren disputarnos el poder… No lo vamos a permitir, pedimos respeto al pueblo boliviano», agregó Arce.

El actual mandatario señaló que lo que sucedió en noviembre de 2019 fue un golpe de Estado al expresidente Evo Morales y que nunca hubo fraude electoral. Arce tildó a Áñez de «golpista», ya que asumió la jefatura de Estado tras la renuncia de Morales en medio de una crisis política y social que dejó al menos 36 fallecidos.

En vísperas, Arce mantuvo un encuentro virtual con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con quien analizó «el proceso de recuperación de la democracia en Bolivia y la situación de la pandemia a nivel mundial». Días antes, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y Estados Unidos realizaron el mismo pedido.

Horas después, un juez determinó que la exgobernante puede ser llevada a una clínica para ser atendida por un cuadro de hipertensión. Sin embargo, las autoridades penitenciarias consideraron que no era necesario que fuera trasladada a una centro de salud especial, ya que su salud era estable.

«Mi madre está débil, no tiene ni fuerzas para comer; lo que nos asusta es que su presión arterial es alta», dijo José Armando Ribera, hijo de Áñez, a los periodistas.

En tanto, el fiscal departamental de La Paz, Marco Antonio Cossío, quien estuvo a cargo de las investigaciones y las detenciones de Áñez y sus dos exministros, renunció este viernes a su cargo por motivos «estrictamente personales y de salud».

Polémica

El presidente, cuya asunción en noviembre pasado constituyó el retorno del Movimiento Al Socialismo (MAS) al poder tras el año de transición liderado por Áñez, dijo que la polémica desatada por la negativa de la oposición derechista a reconocer el golpe de 2019 buscaría restar legitimidad al actual Gobierno democrático.

«Los que perdieron las elecciones son los que ahora quieren disputar el poder al pueblo boliviano. Por supuesto, como ustedes decían, no lo vamos a permitir hermanas, exigimos respeto porque somos mayoría en Bolivia», afirmó.

Arce sostuvo que estaba cada vez más clara la falsedad de la campaña de la oposición, en medios y redes sociales, que trataba de imponer la idea de que lo ocurrido en 2019 no fue un golpe sino un fraude electoral que devino en una «transición democrática» en favor de Áñez.

«La derecha juega con la psicología de las personas, no podemos caer en ese juego (…) Mintieron que había fraude en las elecciones; hoy se está revelando cada día con más contundencia el golpe de 2019», dijo.

Añadió que los líderes conservadores y medios que sostienen que no hubo golpe «nunca hablan de 36 muertos en noviembre de 2019».

Arce rindió homenaje a las mujeres que defendieron entonces su vestimenta tradicional y la bandera indígena wiphala como símbolos de defensa de la democracia, y pidió a las «bartolinas» que mantengan su unidad como uno de los sustentos principales del actual Gobierno.

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