abril 22, 2021

Los predicadores de la crisis económica

Por Miguel Ángel Marañón Urquidi *-.


Resulta irrisorio el tratar de comprender a los eternos “analistas” económicos que, durante los 14 años del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), pronosticaban la llegada de la crisis económica, la cual nunca llegó. Sin embargo, cuando se produjo la debacle de la economía, en la gestión de Áñez, producto del cierre de las empresas estatales, acompañado de los actos de corrupción y sobre todo por la pandemia del Covid-19, guardaron un silencio cómplice.

En la actualidad vuelven a aparecer repitiendo el mismo libreto y, como siempre, analizando variables económicas aisladas; tratan de convencernos, por ejemplo, que está prohibido exportar, aduciendo la existencia de cupos de exportación rígidos, pero se olvidan que la prioridad de esta medida es abastecer el mercado interno, para luego exportar, en otras palabras, se le pide al sector exportador el incremento de su producción, el cual garantizará la demanda interna y contará con producción para satisfacer la demanda externa.

También aseguran que las reservas del Banco Central de Bolivia (BCB) tocaron fondo, reducción que supuestamente se dio en 2014, pero olvidan mencionar que en 2005 estas estaban cerca de los cinco mil millones de dólares, y que en 2014 llegaron a 15 mil millones de la misma moneda, según ellos, producto de la suerte de Evo Morales. Para estos analistas no cuenta el proceso de nacionalización de los hidrocarburos y las otras políticas económicas aplicadas, dejando a la economía como una ciencia oculta, que solo depende de la buena fortuna de los gobernantes; parecieran afirmar el apodo de aquel político que nunca ganó una elección y que lo denominaron el qhencha, ya que en 2020 los precios del petróleo alcanzaron cifras negativas y él era uno de los principales aliados de ese gobierno.

Pero esta reducción de las reservas (de 2014 a 2018 llegaron a nueve mil millones de dólares), debido principalmente a las inversiones realizadas como ser la construcción de termoeléctrica, instalación de plantas de urea, de separación de líquidos, construcción de caminos y otros, con el gobierno de Áñez se redujeron considerablemente, ya que la cuarentena rígida a la que nos sometió prácticamente anuló los ingresos de divisas, aunque los gastos se incrementaron producto de la emergencia sanitaria.

La ciudadanía debe tener cuidado con los predicadores de la crisis, no porque lleguen a cumplirse sus augurios, sino por la malintencionada exposición de ciertas variables aisladas, olvidando que la economía debe ser analizada de forma estructural y no con datos sueltos y, más aun, olvidándose que la economía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social que, en la mayoría de los casos, depende del comportamiento de la sociedad y al sembrar desconfianza en los consumidores y productores del país pretenden desestabilizar el modelo económico que durante seis años logró que Bolivia fuera el primero en crecimiento en Sudamérica.

Estos analistas ratifican una broma que dice que el 50% del trabajo de los economistas consiste en hacer predicciones y el otro 50% lo utilizan para justificar porqué no se cumplieron sus predicciones, círculo vicioso del cual no salen.


* Economista.

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